26 de mayo de 2020 26/5/20
Por Ángel Padilla
Yo, animal - RSS

Despertamos a las Bestias

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    Despertamos a las Bestias- (foto 1)
    Despertamos a las Bestias- (foto 2)
    Despertamos a las Bestias- (foto 3)
    Despertamos a las Bestias- (foto 4)

    PUSSY RIOT, EN LAS IGLESIAS LAS NIÑAS NO BAILAN

    "Cada vez más gente nos dice que, aunque al principio tuvieran dudas de si teníamos derecho a hacer lo que hicimos, el tiempo ha demostrado que nuestro gesto político era el apropiado, que abrimos las heridas de este sistema político y despertamos a las bestias y que por eso vinieron a por nosotras.", del "Alegato final de Nadia [integrante de Pussy Riot] ante el Tribunal", del libro "Desorden púbico. Una plegaria punk por la libertad" (Malpaso).

    Creo que la mayor parte de quien me leen saben quiénes son Pussy Riot. Para los que no, les resumo que es un grupo de expresión musical punk devenido arte de combate que usan para interpelar al poder, retarlo y señalarlo, para que deje de oprimir, en esta caso en Rusia, al mandatario Putin en concreto, al que dedicaron la "Oración Punk" que el 21 de febrero de 2012 interpretaron dentro de la catedral moscovita del Cristo Salvador, una canción en que pedían a la Virgen que retirase del Poder al terrorífico e implacable Putin, pues pisotea las libertades y condena a la pobreza a todos los rusos. ¿Su delito según la ortodoxia cristiana y el estado ruso laico? Haber expresado su arte dentro de una catedral, lugar santo según ellos. Las cinco integrantes que bailaron e interpretaron la oración punk dentro de la catedral, con escaso paso de feligreses en ese momento -grabaron el acto, esa era la intención, para generar una denuncia mundial con su performance artística-, fueron apresadas con rápido celo por la policía y han pasado dos años en las cárceles rusas, desatando indignación mundial por tal condena, en un juicio lleno de errores deliberados en el bulto que debería haber para la defensa de las chicas, y que se despachó sin garantías para ellas, con rapidez, despotismo y ausencia de la mínima seriedad jurídica, edad media absoluta en todo el proceso rapidísimo que hubo para meterlas en la prisión cuanto antes -debían ser ejemplares, había sido el orden establecido roto-, medió la Iglesia más que la legislación.

    Sus defensores aludían a que la libertad de expresión debe ser tan sagrada como lo que consideran sagrado otras personas, y debe respetarse de igual forma. Pero de nada sirvió.

    Pussy Riot con su expresión libre sabían que se dirigían al cadalso de cabeza, se inmolaron por la libertad. Ni Amnistía Internacional ni la larga lista de personalidades relevantes de todo el mundo que exigían su liberación inmediata, así como de múltiples artistas que elevaron en público su apoyo al grupo, los dos años de condena en las celdas de la cárcel rusa, tuvieron que padecerlos, artistas encarceladas por cantar, entre las que algunas eran madres con hijos pequeños. ¿Dónde estaba allí la moral cristiana, la compasión de que hablan, el perdón, blablá? No estuvo porque nunca lo ha estado, sólo de palabra. El cristianismo de la pasión, de la devoción al cristo herido por todos nosotros y del agachar la cabeza ante la divinidad y la "buena rusia" cristiana de Dostoievski, es un cristanismo de lo más férreo, sus fierros suenan a siglo XVI.

    El ejemplo introductorio de esta reflexión mía de cómo lobbys que enraízan hondo en la cultura y en los Juzgados de todo el mundo, para sentenciar y dirigir los asuntos de los Estados, es gráfico y escalofriantemente real.

    Los monstruos gigantescos que nos habitan y que abrazan las ciudades y la forma de pensar de sus habitantes siempre son los mismos, cambian de nombre según las épocas, pero la cosa no cambia. Despertar las bestias es dejar al rey desnudo, para que se vea cómo es éste de vil, ciego, déspota y vengativo. Es mostrar a los demás cómo este no es un lugar de la asegurada paz, donde hay un "orden benéfico".

    FEMEN, LOS PECHOS COMO ARMA DE COMBATE

    FEMEN fueron, y siguen siéndolo, un grupo ya muy extendido por el mundo que también realizan acciones directas enfrentándose al sistema opresor, luchan como Pussy a favor de las mujeres oprimidas y contra la violencia machista y el viejísimo patriarcado, que se abraza a la religión -a cualquiera de ellas- y a una cultura casposa que enseña que el hombre, en el árbol del antropocentrismo, es más inteligente, diligente y mejor en muchos aspectos que la mujer.

    El despertar de bestias que más ha trabajado FEMEN es el de las que impiden a las mujeres hacer lo que les venga en gana, como hacen los hombres. En el terreno más tabú, la sexualidad, el erotismo, o el mero enseñar partes que los hombres enseñan sin pudor y sin respuesta negativa de nadie, el pecho en concreto, y las mujeres que enseñan los pechos son tachadas de...

    Para entender la lucha de FEMEN con esa corona de flores épica ciñendo unos largos cabellos al viento y con los pechos descubiertos como arma, como denominan ellas a esa forma de mostrarse al mundo en sus actos, extraigo del libro "En el principio era el cuerpo", que detalla magistralmente la historia de este movimiento tan interesante y relevante, sobre el asunto que hasta a muchas feministas les molesta (enseñar los pechos como forma de lucha; piensan que es como dar carnada a los machistas), el mostrar los pechos para mí es un golpe de efecto genial. Pero no se dio la idea de un día para otro, incluso entre ellas hubo un debate interno: [ocurrió de casualidad] "Oksana llevaba una corona de flores y, sin camiseta, en el pecho se había escrito "Ucrania no es un burdel" [en protesta contra la trata de mujeres denominada eufemísticamente "trabajadoras del sexo". A partir de eso, vieron que los medios se interesaron más, cuando comenzaron a usar su cuerpo desnudo para pintar las consignas, porque generaron un debate social, molestias, insultaban la moral, causaban escándalo innecesario, se decía. Las componentes de FEMEN se dieron cuenta de que "Hay situaciones en las que hay que reaccionar rápidamente, en las que es inútil confeccionar decorados o disfraces. Sólo se necesita una mujer, una corona y un cuerpo desnudo para disponer de un arma con la que protestar." Los debates internos sobre si significaba sexismo ese gesto, sobre si realmente funcionaba, gustaría a la gente..., se extendieron en el tiempo internamente; como resumen, el ochenta por ciento de las componentes por el asunto del topless se fueron marchando, quedó el núcleo duro y hasta hoy. Hemos comprobado -dice una de las componentes del movimiento- que el topless molesta especialmente a los hombres, a las mujeres también, porque es como decir, "Estoy desnuda. Soy libre, puedo abrazar al hombre que quiera", eso interpretan, además de que los pechos son instrumentos para alimentar a los hijos. Sienten que algo que es suyo al mostrarse al mundo libremente, les traiciona y ofende produndamente.

    Siento que este artículo sea largo, pero era necesario exponer estas aventuras vitales, de dos grandes movimientos libertarios antisistema como Pussy Riot y FEMEN, que van a la raíz, que no necesitan que las cataloguen de pacifistas ni buscan despertar las simpatías sino hacer pensar, sencillamente invaden espacios públicos, de "alta" sociedad y políticos donde nadie espera que se presente una mujer rompiendo todos los tabues y retando a una cultura caduca y mortífera, donde siempre mandan los que mandan y pierden los que pierden. Sus acciones saltando a desfiles de moda con el pecho desnudo pintado de protestas contra la cosificación de los humanos, contra la estupidez colectiva.

    Una de las más viejas integrantes de FEMEN realizó una acción que causó enorme escándalo, con una sierra eléctrica serró la base de una gigantesca cruz de madera situada en algún lugar de Moscú, la cruz calló onerósamente. Estamos ante la confrontación de simbolismos que han dominado la humanidad desde los inicios, y a juzgar por adónde hemos llegado, venenosa, mortal, enfermizamente. También han realizado protestas contra el Islam como religión cruenta contra las mujeres. Esto es una gigantesca casa de Bernarda Alba, con el techo pintado de azul cielo. La dueña de la casa encierra a cal y canto a las chicas que quieren mirar por la ventana o salir del luto por la muerte del amo.

    LAS VACAS TAMBIÉN SON VIOLADAS, SUS TERNEROS SON NIÑOS SECUESTRADOS

    Para protestar contra los lobby esclavistas se ha de focalizar el verdadero rostro del lobby. En mi novela "Mundo al revés: Origen" exploro este terreno, según los críticos, es un alegato crudo y que a más de uno va a molestar (con eso contaba), pero que acierto en los postulados. Salva Alemany dice en su reseña de dicha novela en Moon Magazine que "es una fábula distópica que tiene uno de los comienzos más demoledores que se puedan leer. Asistimos atónitos, en el primer capítulo, al descuartizamiento de un bebé, cuyos miembros y tripas son cocinados con esmero culinario. Así de crudo. Pero hay en ese comienzo un lirismo que nos pone sobre aviso. Sí, es un bebé humano lo que se cocina, del mismo modo y con la misma frialdad con la que lo haríamos con un conejo o un cochinillo, por poner un ejemplo. Y aquí radica la espina dorsal de esta novela corta (poco más de cien páginas), de ahí su título «Mundo al revés: Origen». ¿Qué pensaríamos de los animales si estos nos trataran como nosotros lo hacemos con ellos? ¿Qué nos ha llevado a pensar que el hecho de estar dotados de una inteligencia superior nos otorga el derecho a decidir sobre la vida de cualquier ser vivo que puebla nuestro planeta?"

    Picudo Rojo Producción ha realizado el Trailer/Cortometraje de la novela, que se puede encontrar en youtube con el nombre "Mundo al revés. Origen Ángel Padilla". En dicho trailer se pueden observar escenas escabrosas, donde una familia humana es encerrada mediante gran violencia en una casa cochambrosa y con rapidez es encadenada, soportan la soledad y el hambre, el no saber del que se secuestra como con los ojos vendados -eso es Rusia y los rusos, eso es un prostíbulo de mujeres humanas, un escenario en guerra, todo estado de injusticia, el dolor del humillado no es peor que el de otro, no es comparable, dolor es dolor, confinamiento es confinamiento, injusticia es injusticia-, hasta que una de las protagonistas del corto, la madre, que fue cazada (por los animales, en ese mundo distópico en que mandan los animales sobre los humanos) embarazada, da a luz su hijo y éste -como los humanos hacen con las vacas, cerdos, corderos, etc.- es robado de inmediato por sus captores, para... cocinarlo... El horror del trato que se da al bebé es tal cual el que se les da a los animales considerados para comida. En el proceso de paso del bebé robado a la madre a verse en el vídeo emplatado en amputaciones rodeado de salsa y verduras, se observa una escena donde entre sombras aparecen unas cruces, que representan algo de lo peor de la humanidad, agitándose arriba y abajo sus sombras sobre la pared donde oscila colgado de una pierna el bebé, tal como cuelgan a las vacas en los mataderos, a los cerdos, en las guerras a los que se considera "enemigo".

    Los burdeles de Rusia no se diferencian de los burdeles de la muerte de los hacinamientos de las vacas lecheras, son igualmente violadas, para que tengan terneros sin cesar, den leche sin cesar. Como en todo mi activismo, enuncio lo que más molesta a esta sociedad dormida en tópicos que matan, repito y lo haré siempre, la palabra construye y da vida, pero también desola y asesina.

    La escena que aparece en la foto mostrada junto a este artículo ha causado ya sorpresa, muchos apuntan a que podría tratarse de incitación al odio religioso.

    El cocinero Arguiñano mientras se ríe de un enorme pez, se lo pone cara con cara (iba a decir uno vivo y el otro muerto, pero en un caso así ambos están en cierta forma muertos, de verdad) y echa un chiste, si lleva colgando con cadenita una cruz, también estaríamos ante incitación al odio religioso, porque uno piensa: ¿alquien que cree en un dios tal de amor que dicen puede ser tan cruel y no darse cuenta? Luego aquello que ama y que cree es aborrecible, hay que pisotearlo, los torna imbéciles.

    Cuando emprendí la tarea de Mundo al revés sabía que, como dice en el principio de este artículo Nadia, de Pussy Riot, "despertaría a las bestias".

    Las bestias de siempre, las que  rugen quedas tras todas las paredes de nuestra cultura epocal, donde por ahora se gana espacio para la justicia humana, de humanos entre humanos (¡y lo que queda por luchar en este terreno!) pero para los animales -no humanos- todavía queda tanto para su justa liberación, para que se les considere iguales en derecho a nosotros.

    Mientras la injusticia asesine y encierre a inocentes a billones por el mundo, habremos de armarnos de espadas y estrategias (a)sociales, para agitar, molestar, y liberadas las bestias, algún día entre todos poder lanzarlas de nuevo al mar, pero a lo más profundo, desde donde no puedan hablar hacia los jueces, las bestias, el humo cruento de siglos para mandar a la cárcel a quien dice la verdad, que es eterna, y lucha por las libertades, que también lo son.

    La mentira cambia de trajes y de discursos casi cada día. La verdad siempre es una y se llama respeto. En tanto éste no lo haya para todas/os, humanos y animales no humanos, habremos de agitar todos los fantasmas molestando el día de los dormidos, la noche de los despiertos.

    Termino hablando de la imagen extraída del corto de "Mundo al revés: Origen". Causa pavor, malestar, hay gente que ha de cerrar los ojos. Pero porque es un bebé "humano". Y se enfurecen, y muchos piensan que no hacía falta generar tal dolor para mostrar que a los animales no humanos se les trata "mal" (muchos cuando ven vídeos de los mataderos decían no saber que trataba "tan mal"). Sólo gracias a Pussy Riot y FEMEN supimos de la enorme represión y estado de sitio de un terrorismo de Estado que padece la población, pero para que lo sepa el mundo han tenido que pagar con cárcel.

    Despertar a las bestias sale caro, de inmediato te colocan las esposas. Hoy los de la cueva de Platón tienen una policía muy feroz y diligente contra los visionarios contra-cueva. Contra los que anuncian un cielo bajo el que podríamos vivir sin padecer ni hacer padecer.

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