19 de febrero de 2020 19/2/20
Por J. P. Enrique
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El PIN, pam pum se lo están dando a Pablo Casado

    Estamos asistiendo a una burbuja de comentarios y declaraciones que invaden los móviles, las tertulias y los medios de comunicación sobre lo que se conoce como el “Pin  parental”,  cuyo argumento principal,  del partido que lo ha promovido,  habla de la “libertad” de los padres para tener información previa de los directores de los centros  escolares  sobre las charlas que van a recibir sus hijos, para así  autorizarlas o no.

    Pablo Casado,  en el camino de fagocitar  a su partido, alejándolo cada vez más del espacio de derecha moderada, se ha tragado el PIN y ha divido a su propia formación para alegría de los impulsores de un problema que no existe.

    La Ley de Educación en vigor del ministro Wert, fue aprobada por el PP en 2013 y en su texto habla de “promover la educación en el respeto de los derechos y libertades fundamentales, en la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres”. Una la ley que sitúa en los Consejos Escolares, formados por padres y profesores, el lugar en donde tratar los problemas de la educación de los niños.

    Voy a intentar explicar en este párrafo lo que se oculta tras el PIN: Educar en libertad supone educar en valores y esos valores son: no racismo, no homofobia, no machismo. Y educar  supone respetar el derecho del niño a que su padre homófobo no pueda impedir que  le expliquen lo que es la homosexualidad para que si él o  cualquier amigo lo son,  no les suponga ningún trauma.  Que el padre dictador no pueda impedir que hablen a su hijo de democracia y  de respeto. Que el hijo del padre machista pueda escuchar lo que es el machismo. Que el padre racista no pueda impedir que su hijo escuche lo que es el racismo. Que el padre que sea un ultra religioso no pueda impedir que su hijo pueda conocer la teoría de la evolución o que el padre depredador de la naturaleza no pueda oponerse a que su hijo conozca lo que es la ecología y lo que dicen los científicos sobre el cambio climático.

    Porque  el niño, a partir de nacer, tienen sus derechos y la educación  es un derecho constitucional y la educación debe de ser en valores morales y democráticos.

    Para defender el PIN hablan de adoctrinamiento. Sí, ¡claro! , adoctrinamiento, como el de la   ley de Wert que incluye a la religión como computable, pero en este caso se trata de adoctrinar en valores democráticos: respeto, libertad, igualdad, tolerancia,… 

    Para defender su teoría del  PIN los impulsores sacan videos falsificados (burdamente falsificados) en donde aparece una perfomance  grabada en Brasil o  hablan del programa Skolae de Navarra (premiado, por cierto, por la Unesco) en donde se habla de conocer el propio cuerpo y del respeto  los demás y a decir que no. No hay en ese programa nada de juegos eróticos, ni corrupción de menores, ni pornogafía, como dicen mintiendo descaradamente. Para defender sus elucubraciones sobre erotismo o pederastias han utilizado, también, unas palabras de una conferenciante pronunciadas en una Universidad. “Argumentos” todos, cargados de mentira y de una manipulación que supera todos los límites.

    Cuando a alguien de ese partido se  le pregunta dónde estaba el problema o en qué colegio concreto se dan esas charlas reprobables sobre pornografía, corrupción de menores o juegos eróticos, de las que hablan,  cuando no mienten aportando como prueba vídeos o datos falsos  y manipulados,  dicen, como el representante de Andalucía: “Ah yo no tengo esos datos. Solo expongo lo que me han pasado.”   ... Y el hombre se queda tan fresco con la misma dureza en su rostro que tenía antes de decir eso.

    Déjenme de repetir finalmente que los hijos no son propiedad de nadie. Son seres vivos con derechos que adquieren al nacer y que no son tan tontos; y si no escuchen lo que le dijo un niño llamado Diego a Ignacio Aguado, al que le pidieron  que explicara en clase de dónde vienen los niños. El político dijo que “nacen por el amor entre dos personas” y Diego le contestó  “entonces los niños nacen de la nada y  eso no es cierto, porque  yo sé muy bien que nacen de un espermatozoide de un hombre y de un -no sé cómo se llama de  una mujer-  cuando se juntan.”

    Cuando se expande un problema que no existe, en el fondo lo que se cuestiona es la escuela pública y se busca que los niños no reflexionen y Casado debiera saberlo y llevar a su partido no hacia donde le empujan y hacia donde  van Polonia y Hungría (países a los que se opuso a censurar en el Parlamento Europeo) sino hacia una derecha moderada con valores democráticos.

    EL PRESIDENTE GUAIDÓ

    Guaidó se  proclamó, en el Parlamento que controla, presidente de la República Venezolana. Puigdemont se proclamó, en el Parlamento que controla la mayoría independista, presidente de la República  Catalana.

    Que alguien me explique por qué lo que es rechazable aquí con tanta furia no lo es en Venezuela. No solo no es rechazable sino que  cuando Guaidó ha venido le han entregado las llaves de la ciudad de Madrid y se han apresurado en alagarle los mismos que se vuelven locos por lo que sucede en Cataluña.

    Creo que tengo la explicación:  A Guaidó hay que apoyarle porque así lo ha decidido el “amigo” americano, el mismo que grava con altos aranceles nuestras naranjas, nuestros jamones, nuestro vino y nuestro aceite; el mismo que  nos amenaza con más gravámenes si intentamos que paguen impuestos sus plataformas digitales que no pagan apenas nada.

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