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Por J. P. Enrique
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El espectáculo en alerta roja

    El sector reclama ayudas urgentes tras el cese de su actividad. Ya no suenan las orquestas en las fiestas patronales, ya no se llenan los teatros un sábado noche, parece que el mundo del espectáculo y de la cultura se han desintegrado desde la llegada de la pandemia. «Estoy totalmente parada y con los ánimos muy bajos, la incertidumbre sobre nuestro futuro es enorme hoy en día», comentaba Esther Navarro, directora de ALTV, una de las empresas que se dedica a este sector en la Comunidad Valenciana. Tanto bandas musicales, técnicos y artistas se encuentran en una situación insostenible a la que, como muchos de ellos mencionan, no saben cómo hacer frente. El sector del espectáculo y la cultura ha sido uno de los grupos más afectados por la COVID-19. Tras un año, los trabajadores del sector han tenido que adaptarse ante esta nueva situación, una situación en la que muchos de ellos se han quedado prácticamente sin ingresos. Algunas de las cifras que se pueden observar son devastadoras. La industria musical, que es una de las patas importantes de este sector cultural, se ha quedado sin el 76% de ingresos a nivel nacional, según informa Radio Televisión Española. Joaquín Gonzalo, responsable de prensa de la empresa castellonense Talía Espectáculos matizaba este dato añadiendo que la facturación de la empresa de la que él forma parte ha caído en un 97 % respecto a años anteriores. Tanto Gonzalo como Juanjo Carratalà, quien es productor musical, incidieron en que la cultura en nuestro país siempre ha estado abandonada, y que nunca se le ha dado la importancia que merece. Cabe destacar que este sector representa el 10 % del PIB de nuestro país, como destacó Navarro, también portavoz de la Movilización Unida de los Trabajadores del Espectáculo (MUTE), en Valencia. «Según los datos que nosotros manejamos, este porcentaje del PIB representa a más de dos millones de familias que viven de esto, y parece que seamos invisibles para muchos», añadía la portavoz. Los trabajadores de este sector no se han quedado parados, muchos de ellos se han adherido a movilizaciones propuestas por MUTE como Alerta Roja, asociación que lleva organizando manifestaciones en las principales ciudades españolas para reclamar a gobiernos tanto municipales como autonómicos la necesidad de un plan de rescate y el levantamiento de la paralización de su actividad. Hace apenas un mes observábamos la prueba piloto que se realizaba en el Palau Sant Jordi de Barcelona con el primer concierto masivo desde que empezó la pandemia, el concierto de Love Of Lesbian, al que asistieron 5.000 personas. Desde MUTE, Navarro nos comentó que es una de las principales propuestas que lanzan desde la organización la realización de un evento similar en la Comunitat Valenciana para intentar reactivar la actividad: «se les ha propuesto realizar el mismo tipo de evento, de hecho, representantes de la administración de la Comunitat acudieron como observadores a Barcelona, pero no nos consta que se hayan pronunciado todavía». Otro de los movimientos que destaca es el de ASOES (Asociación de Empresas de Espectáculos y Eventos de la Comunidad Valenciana), que es una asociación que engloba a todos los representantes artísticos y managers del ámbito provincial y que pertenece también a la movilización de Alerta Roja. La desesperación va en aumento cuando hablamos de ayudas al sector y es que todos los entrevistados las califican de «insuficientes» o de «prácticamente inexistentes». Gonzalo, preparó un documento con las ayudas que habían recibido a lo largo de este último año y mostraba primeramente que habían recibido 700 euros por autónomo mensuales por cese de actividad. Navarro, además añadía: «esas ayudas, además de ser insuficientes, no han llegado a los trabajadores en muchos casos y en otros han tardado demasiado. La gente no tiene prácticamente de qué vivir». A nivel más autonómico y municipal, las empresas sí que recibieron algo de ayuda, pero en el caso de la empresa de Gonzalo, fueron 1500 euros: «por parte de la Comunitat Valenciana ha habido algo más de ayuda y lo agradecemos, pero también decimos y ellos lo saben que son muy insuficientes, porque además también en nuestra comunidad las restricciones han sido mucho más duras, y se han provocado más pérdidas». El optimismo escasea cuando hablamos de futuro, y es que como afirma Gonzalo, tienen previsiones de no poder trabajar hasta marzo de 2022 con cierta normalidad, lo que supondría para la industria del espectáculo una paralización casi total de toda su actividad durante 2 años. «Nuestro sufrimiento en estos momentos es inmenso, y seguimos pareciendo invisibles», comentaba Gonzalo. Y es que, el responsable de prensa de Espectáculos Talía comentó lo difícil de pertenecer al mundo del espectáculo, y es que la sociedad en general hace caso omiso de su papel en contraposición a otros sectores como el de la restauración: «una empresa de nuestro nivel puede probablemente aglutinar la facturación de diez restaurantes de Castellón, pero la gente conoce mucho más los diez restaurantes que nuestra empresa». Juanjo Carratalà, que trabaja de forma independiente en el mundo de la música desde su juventud, comentaba en respecto a su futuro: «lo peor de esto no es lo que hemos pasado, sino que no sabemos cuánto nos queda en esta situación». Carratalà, al igual que los otros entrevistados afronta con pesimismo su futuro: «no he visto ayudas económicas de ningún tipo». Además, el productor comentó la situación de abandono que vive el sector, según él, la cultura en general ha sido abandonada en general en nuestro país en los últimos años. La situación es pésima analizando los relatos de los entrevistados y el futuro se tiñe de incertidumbre con el paso de los meses. Hace apenas unas horas un medio nacional publicaba: «El concierto masivo de Love Of Lesbian en Barcelona demuestra que los grandes eventos pueden ser seguros». Esta noticia ha sido recibida con gran positivismo por parte del sector afectado: «es una noticia magnífica», señalaba Carratalà. La realización de este tipo de eventos, siembran cierto optimismo en el futuro del sector, ¿será este el inicio de su recuperación?.

    (Este artículo se publica por gentileza de Pau Barrachina y Samuel Toledo, estudiantes en segundo de la facultad de Periodismo de Castellón).

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