21 de septiembre de 2019 21/9/19

Contemplar el debate de investidura / Los sueldos de los ediles

Escuchar el debate de investidura de Pedro Sánchez y contemplar en plenos calores veraniegos la cara de niño mimado y cabreado de Rivera no resulta muy agradable. Tampoco resulta agradable contemplar  la incapacidad de  PSOE y Podemos para formar un gobierno de coalición.

El Pedro Sánchez, el del no es no, el de la dimisión como diputado por coherencia, el de la denuncia de presiones de Telefónica y el grupo Prisa, el hombre que con esos gestos nos emocionó a tantas personas, está demostrando que a él solo le interesa lograr la investidura la logre como la logre y le lleguen, gratis,  los votos de donde le lleguen: De Casado, de Rivera o de Podemos. Escucharle pedir a unos y a otros no sé cuantas veces que faciliten la investidura sin haber negociado previamente nada me ha parecido patético.

Tras la primera sesión de investidura, en la que escribo este comentario, para mi queda claro que, salvo milagro, no va a haber acuerdo ni en la primera ni en la segunda votación, y que Sánchez juega a los buenos datos que le auguran las encuestas para  presionar a los demás partidos en busca de un apoyo gratis total. Y eso no es un gobierno de coalición.

En la misma sesión he visto a un Pablo Casado, en su papel de líder de la oposición, con un tono más centrista, aunque echando mano otra vez, al igual que Rivera, del  tema catalán, un problema que se empeñan en no querer solucionar porque el anticatalanismo calienta a sus bases con mensajes y recetas (la del 155 sine die y sin argumentos) que no conducen a  ninguna parte.

Los separatistas no son mayoría -dicen-  ¡pues vale! siéntense con ellos y lleguen a un pacto para efectuar una consulta en Cataluña, por ejemplo con varias opciones: 1) Nuevo estatuto y  2)  independencia, y pacten que la independencia solo será posible si la apoya, por ejemplo, el 60% de los votantes inscritos. Como no hay esa mayoría, tal como todos reconocen, el tema quedará zanjado.  A partir de ahí déjense de boicots al cava y a otros productos catalanes y traten a una zona de España como parte del territorio, si de verdad quieren que lo sea.

Casado y Rivera, aparte de su consabido discurso tienen en sus manos una carta que jugar: Decir que están dispuestos a apoyar la  investidura de un candidato socialista si  Sánchez dimite, se aparta a un lado y deja que sea otra persona del PSOE la que ocupe su lugar. Sería una jugada maestra.

Y, mientras ese lío está instalado en el Congreso, sin gobierno y sin presupuestos y las mejoras sociales quedan bloqueadas, nada impide que se gasten 2.000 MM en la compra de armamento.

LOS SUELDOS DE LOS EDILES

Me parece escandaloso que los políticos de nuestra ciudad, en la línea como han hecho otros de poblaciones importantes, se hayan puesto de acuerdo en incrementar sus salarios de forma exponencial tal como recoge elperiodic.com:

La alcaldesa pasa de cobrar 2.950 a cobrar 3.800.

Luisa Monferrer pasa de cobrar 1.270 a 2.430.

Vicente Aparisi y Cristina Rius se lo incrementan de 1.991 hasta 3.240

Vicente Granell pasa de 2.100 a 2.420

María Romero pasa de 1.350 a 1.600 euros mensuales.

A esas cantidades hay que añadir la asistencia a plenos,  a las comisiones informativas y a las juntas de gobierno, además de lo que les cae por asistencia a entidades públicas de las que forman parte como es el caso de la alcaldesa que forma parte de Reciplasa, la entidad que recoge las basuras de 46 municipios y luego nos manda a nuestra EDAR los productos tóxicos conocidos por lixiviados. Me pregunto que aportan los alcaldes, que están allí representados, en el funcionamiento de ese organismo y en base a qué se les paga por ocupar una silla.

Dicho esto he dejar claro que pienso que  quienes ocupan cargos políticos deben tener una remuneración digna que les permita vivir de su trabajo. Añado algo más: me parece que deberían cobrar incluso algo más por todo lo que conlleva su trabajo, pero me parece indigno que ellos mismos, sin necesidad de negociar con ninguna patronal, sin sindicatos y sin convenios colectivos se auto suban los sueldos en el primer pleno sin haber dicho nada a los electores (sus patronos) de su propósito.

Lo digno, para mí,  hubiera sido que en el programa electoral hubieran dicho lo que creen que vale su trabajo expresando claramente: “Miren, si me votan yo, voy a hacer esto y quiero   cobrar tanto. El teniente alcalde va a cobrar  tanto y los demás tanto”. Pero en campaña electoral, el programa debe recoger solo aquello que piensan  puede dar votos y una vez en sus sillones los ciudadanos (los patrones, los que pagan)  ya no pintan nada y los elegidos se convierten en patronos, amos y señores.

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