19 de septiembre de 2019 19/9/19
Por Santiago Ríos
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Poco seso en el Ayuntamiento

En primer lugar quisiera pedir disculpas y a su vez agradecer a todos mis lectores que durante estos meses que por diversas causas no he podido abrir la ventana de mis artículos, me hayan alentado con sus saludos y comentarios, para que continúe opinando y contándoles mis investigaciones.

Hecha la salvedad y a modo de introducción, voy a contarles un desagradable y desdichado suceso documentado que me ha acontecido, con un funcionario (...de cuyo nombre no quiero acordarme...) del Magnífico Ayuntamiento de la ciudad de Burriana.

Poseo desde hace poco más de diez años, una planta baja en el Barranquet, recibida por herencia de mi madre, en la cual se han ido almacenando diversos muebles, vehículos, libros, electrodomésticos en desuso y otros enseres, los cuales a través de los años se habían llenando de polvo y mugre que iba entrando por la maltrecha persiana cancela que servía de cierre con la calle.

Como, además, carecía de contador e instalación eléctrica y de agua potable (las tuberías hacía años que se pudrieron), decidí sanear el inmueble, empezando por avisar a los propietarios (familiares) de los bienes depositados, para que procedieran a su retirada. Así lo hicieron y todo aquello que no me interesó, fui reciclándolo poco a poco en el “ecoparque”, ya que la ordenanza municipal no me permitía llevarlo todo a la vez.

La talla de escayola se había resquebrajado y la sustituí. Lo mismo ocurrió con la persiana de la calle y tuve que solicitar a Iberdrola un contador y el enganche a la red, teniendo que cambiar todo el cableado, para adaptarlo a la legislación vigente, desde la entrada del bajo, al contador que se encuentra en la cabina del tejado.

El fontanero me hizo una nueva acometida, con tubo de alimentación de 22 mm, para que pudiera tener agua en el cuarto de baño y en una pileta que se utiliza para recoger agua, con la que limpiar el suelo. Una vez terminada la instalación, me dirigí a la compañía suministradora del agua potable, para que me instalaran un contador, ya que estaba usando el agua de la comunidad y aunque me dijeron que no me preocupara, consideraba que debía regularizar esta situación.

Cual fue mi sorpresa que independientemente de todo lo que solicitaban para contratar el servicio, había algo que me parecía inaudito: “Licencia de Ocupación expedida por el Ayuntamiento, o autorización del Ayuntamiento para contratar el suministro de agua potable careciendo de la misma”. Se me ocurrió preguntarle al amable empleado que utilidad tenía dicha solicitud, a lo que me contestó que era para evitar que en las plantas bajas se ejercieran actividades de “economía sumergida”.

En ese momento me acorde de los chistes de Antonio Fraguas “Forges” y pensé para mis adentros que muy incauto (gilipollas) tendría que ser el empresario que solicitara una licencia al ayuntamiento, para donde tiene que ejercer una actividad ilegal, pero....., “doctores tiene la Iglesia” y si me lo piden, no tengo más remedio que solicitarla.

Era el 21 de abril y tras jugar un rato al juego del funcionario (de funcionario a funcionario y tiro por que me toca), al final doy con la persona adecuada. Me da una instancia que debo rellenar solicitando lo que me pide Facsa y emite un documento de pago de 30 € que me obliga ingresar a las arcas municipales, en un plazo de siete días. Voy a la entidad financiera colaboradora, efectúo el ingreso, presento en el registro la instancia y regreso a mi hogar, con la esperanza de que antes de tres meses (período que tiene el ayuntamiento para expedir la licencia) me la remitan.

A la mañana siguiente, comienzo las labores de limpieza de la planta baja. Adquiero unas estanterías metálicas para colocar cajas de libros y todos los enseres que estaban desparramados por los rincones. Sofás, sillones, sillas, baúles, aparadores, cómodas, mesitas, etc., los distribuyo junto a las paredes y los tapo con cortinas y sábanas viejas, tirando las que estaban ennegrecidas al haber soportado el paso del polvo de los años.

A los diez días, aproximadamente, recibo la llamada de Juan, el inspector de obras, en la que me comunica que debe pasarse por el local para efectuar una inspección de rutina. Concretamos hora y a la mañana siguiente efectúa la inspección del lugar, dispara con su cámara digital unas fotos y comprueba que la planta baja es un local, destinado para guardar muebles y demás enseres domésticos y que no va ha dedicarse a ninguna actividad económica, ni nada por el estilo o que se le asemeje.

Pasan los días y el 25 de mayo, recibo en mi domicilio de la calle Encarnación, la resolución que ha adoptado el Negociado de Licencias y Disciplina Urbanística, al respecto de mi solicitud. Después de varios formulismos que no vienen al caso, se indica: “Visto el informe emitido por el Arquitecto Técnico Municipal en fecha 4 de mayo de 2009, cuyo tenor literal es el siguiente: Que realizada visita de inspección al local arriba señalado, y según se observa en las fotografías que se adjuntan, el local está en la actualidad siendo usado como estancia, ya de forma permanente o esporádica, pero estando amueblada y complementada como se observa, no puede decirse que sea un local sin uso específico. Por lo que no se estima oportuna la concesión de licencia para local sin uso específico. Si se precisa algún tipo de autorización municipal, el local deberá acondicionarse oportunamente”.

“Por todo ello, de conformidad con el art, 21.1 q) de la Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de Bases del Régimen Local, modificada por la ley 57/2003, de 16 de diciembre de Medidas para la Modernización del Gobierno Local, y en virtud de las atribuciones que le han sido delegadas por la Alcaldía, mediante decreto de 1 de agosto de 2007, visto el informe propuesta de la Jefe de Sección, la Secretaria del Ayuntamiento, RESUELVE:

Primero.- Denegar la licencia de ocupación, en base a las consideraciones efectuadas en la parte expositiva de esta resolución.

Segundo.- Notificar la presente resolución al interesado significándole que contra la misma, que pone fin a la vía administrativa, podrá interponer recurso potestativo de reposición ante el mismo órgano que dictó en el plazo de un mes, o directamente, recurso contencioso-administrativo ante el Juzgado de lo Contencioso Administrativo de la ciudad de Castellón de la Plana, en el plazo de dos meses.......”

Sigue enumerando una serie de artículos y leyes hasta el párrafo final. “Y todo ello sin perjuicio de que pueda ejercitar cualquier otro recurso que estime oportuno en defensa de su derecho”.

Y yo ahora, pausada, meditada y sosegadamente me pregunto: i tot açò per un contador d’aigua?.  Reflexiono, analizo y exclamo: La mare que els ha parit!. Esto es lo que vulgarmente se conoce como una “palpación del escroto” o dicho en mi lengua vernácula, açò son ganes de tocar els collons! .

Analicemos seriamente la situación y continuemos haciéndonos preguntas. Si es un local destinado a depositar muebles viejos, ¿cómo debo depositarlos, para que se considere que no los estoy usando y que la estancia no se encuentra amueblada?. ¿Deben estar apilados?. ¿Debo dejar unos días mis gallinas, para que los llenen de excrementos y no parezcan poco viejos?. ¿Si el local esta siendo usado como estancia permanente, porqué me envían la notificación a mi domicilio en la calle Encarnación. Aún no tengo el don de la ubicuidad?. ¿Y si está ocupado de forma esporádica, díganme quién lo ocupa para efectuar la oportuna denuncia a la Guardia Civil por ocupación ilegal?.

Llevo ya doce días compartiendo esta pesadilla con el Concejal de Urbanismo que no da crédito al escrito que he recibido, al igual que el Inspector de Obras que estuvo “en persona” en mi local. Anteayer, verbalmente, me comunicaron que si quito los dos sofás y los dos sillones, el “afamado funcionario” emitirá un informe favorable.

¿Y donde los pongo?. ¿Me tendré que comprar un local donde no vaya a solicitar suministro de agua potable?. ¿Acaso tiene él, alguna planta baja donde los pueda depositar, de modo gratuito o pagando un alquiler?.

Lamento tenerles que dejar urgentemente, pero es que me siento totalmente sodomizado por la maquinaria funcionarial del Magnífico Ayuntamiento. Ahora me explico porqué nuestra casa consistorial se encuentra en estado de catarsis total. Deberían comenzar a florecer los expedientes administrativos que ampara la ley, a los funcionarios que están demorando exasperadamente el buen funcionamiento municipal.

Si definitivamente no consigo la licencia; me es indiferente. Facsa no tendrá un abonado más y yo me voy a permitir el “lujo”, de sustituir el agua potable por vinos del país, refrescos varios y aguas minerales embotelladas. Eso si, de empresas totalmente legalizadas, con lo que voy a contribuir con mi modesto dispendio, al saneamiento de la maltrecha economía nacional.

De todos modos, no voy a perder nunca la esperanza, pues como he sido “cocinero antes que fraile” (de 1983 a 1987), “conozco bien el percal” y creo firmemente en la cordura, honestidad y buen hacer de muchos funcionarios de la Casa y por supuesto de los concejales que en las más de las veces, a vista de los ciudadanos desinformados, se les considera culpables, cuando el único delito que han cometido es el de tener siempre que “bailar con la más fea”.

Prometo informarles del desenlace final.

 15 comentarios
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15/06/2009 09:06
pues si

Hombre, pues la verdad es q lo justo si seria, o tener la version del funcionario, o ver las fotos. Seria lo justo, si.

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