7 de diciembre de 2019 7/12/19

La patria de Pablo Iglesias

    Un Tic más del excéntrico provocador Pablo Iglesias, es el que ha empleado ahora en el inicio de su campaña electoral, con su llamada a “La Patria”.

    Valor para contar mentiras y recursos para engañar y falsificar posiciones políticas, no le faltan a este ambicioso político. Aunque olvida, lo que los españoles le estamos conociendo, y que, lo vamos a tener en cuenta el 26-J.

    Querer apropiarse, del concepto “Patria”, es un ejemplo más de la capacidad “trilera” de este politiquillo, para recurrir a lo que sea en tal de lograr los votos que necesitaría –y en mi opinión, no los va a tener- para ser el futuro Presidente del Gobierno, que es su único objetivo después de haberse merendado a IU y si se come al PSOE.

    Pero estoy convencido, que su apelación a la “Patria” es una vulgar estratagema para acumular “votos patrióticos” para que lo aúpen al poder, o al menos que continúe Mariano Rajoy gobernado otra legislatura.

    Pero lo que no explica este “súbito patriota”, es como se digiere su “Patriotismo”, si está empeñado en la fractura que defiende sobre la autodeterminación de Cataluña, del País Vasco y Galicia, y de quienes quieran decidir su “Derecho a la independencia” de España.

    ¿De qué Patria nos quiere hablar?, de la que se fragmenta en varios trozos. ¿En qué va esa descabellada propuesta, a beneficiar a los parados, jubilados y en general a los catalanes, vascos y gallegos?

    Sencillamente en nada, que no sea el empeoramiento de la situación actual y la falta de posibles soluciones “nacionales e independientes” a los problemas específicos de estos sectores de la población tienen en sus respectivas nacionalidades ó regiones, como los queramos llamar.

    ¿De qué “Patria” habla Pablo Iglesias?, la de salirse de la Unión Europea, del euro. La de no pagar la deuda, la del “corralito”, la de un modelo venezolano en España, ó el modelo Tsipras de Grecia.

    Vamos, este individuo utiliza las palabras como instrumento – no para entenderse con nadie – sino para hacernos creer lo que no es. Es decir, para engañar a todos los españoles.

    Pero esas subidas de “tensión patriótica”, que le vienen a Pablo Iglesias son como la subida del azúcar a los diabéticos, de pronto. Las autoproclamaciones de ser la nueva socialdemocracia, y ahora la llamada a la “Patria”, con las que ha iniciado su campaña electoral Podemos, han sido y siguen siendo innegables objetivos los que persigue Pablo Iglesias: Marear, confundir y si a rio revuelto dicen que ganancia de los pescadores, Iglesias piensa pescar algún voto.

    No quisiera terminar este artículo, sin recordar que ese concepto tan caduco de “la Patria” que utiliza Pablo Iglesias, como si fuera un klinex de usar y tirar, es una noción de reminiscencias de un pasado pre-constitucional, más asociado al rancio nacionalismo del Caudillo que sufrimos 40 años los españoles.

    Esta reivindicación de “la Patria” no es sino otra “Trampa” publicitaria de este anti-España, una estrategia populista que reclama para sí, significantes vicios de contenidos como: Patria, pueblo, gente, etc., que pueden contribuir a amalgamar detrás de las siglas de Podemos, a aquellos que no se identifican con categorías políticas tradicionales.

    En el artículo 2 de nuestra Constitución, se recoge que: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y a la solidaridad entre todas ellas”.

    Pues bien, este Pablo Iglesias, este artículo y toda la Constitución, están de más para “su proyecto” que no es otro, que acabar con el PSOE, para después seguir con una hoja de ruta, con propuestas para conducirnos a:

    - La salida de España de la Unión Europea.
    - Salir del euro y volver a la peseta.
    - No abonar la deuda contraída. Lo que nos llevaría al “corralito” como ha sufrido los ciudadanos griegos.
    - Construir una sociedad dirigida por un Caudillo: Pablo Iglesias.
    - Y por supuesto, con un modelo de sociedad tipo Venezuela.

    Ese es el proyecto de Pablo Iglesias, aunque hoy lo oculta con planteamientos grandilocuentes. Pero si algo está claro, es que el recurrir a su auto-socialdemocratismo y al patriotismo de ocasión, -nunca mejor dicho-, y al mismo tiempo a una España fracturada, es el riesgo que corremos los españoles el próximo 26-J.

    Así pues, recordemos que la “Soberanía nacional” reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado, y vayamos todos a votar porque los resultados no están escritos en ninguna parte, y si los sondeos de opinión, hoy están cocinados a gusto de quien patrocina la determinada consulta.

    La palabra la tenemos nosotros, los que queremos un país con un Gobierno de progreso, reformista y democrático que hoy nos ofrece el PSOE y su futuro Presidente del Gobierno Pedro Sánchez, si se logra una profunda rectificación de los que hoy siguen detrás del PP y de Podemos.

    La plaga la tendremos nosotros, los que queremos un país con un Gobierno de progreso y democrático que hoy nos ofrece el PSOE y su futuro del Gobierno, si no se logra una profunda rectificación de lo que hoy siguen tras el PP y Podemos, confiando en los milagros, pretendiendo que se sucedan. Pero lo que representaría que el PP y Podemos ganasen en estas elecciones, seria la continuidad de la plaga derechista, y extrema que nos podrían anular como país y como ciudadanos libres y con los derechos cada vez más restringidos.

    Hagamos de verdad Patria, no votando al PP que nos han ido quitando las libertades y derechos que teníamos.

    Y hagamos también Patria, no votando a Podemos, que hoy utilizan esa denominación, pero están por la desintegración de esa definición que hace el artículo 2 de nuestra Constitución.

    El 26-J vayamos todos a votar. Y para evitar la continuidad de Mariano Rajoy y la “pinza” de sus aliados de Podemos-IU, hay que orientar nuestro voto a las candidaturas socialistas en cada pueblo de cada provincia.

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