23 de mayo de 2019 23/5/19
Por Eleuterio Fernández Guzmán
Piedras vivas - RSS

Por si acaso lo decimos

Cuando Cristo quiso,

en aquel tiempo primero,

cuando todo era posible

y nada estaba hecho.

Cuando quiso el Hijo de Dios,

en el momento exacto,

ni antes ni luego…

Escogió, Cristo, a Pedro.

Aquel hombre negador,

aquel hombre desafecto,

aquel, en fin, traidor

al amor, vencido por el miedo

fue perdonado.

Guiar a las ovejas debía,

al redil llevarlas si se perdían,

dejar atado o desatado dejar,

todo le dio el Maestro

y aceptó Pedro.

El primer Papa, Santo Padre

para los hermanos en fe,

y tenía, por eso, todo el poder.

Confirmar en la fe,

decir sí donde es sí,

no donde es no,

ni más allá ni menos tampoco.

Siglos han pasado,

al parecer, casi en vano.

Pedro con muchos nombres

ha pasado; el tiempo dejó atrás

herejes, malos hermanos, falsos.

Hay, y lo decimos,

causas de tristeza, Pedro hoy

pareciera otro Pedro,

otro hermano… no nuestro.

A veces hay palabras que engañan,

expresiones que desazón causan;

a veces el sembrador no tiene semillas

y quiere sembrar preocupaciones,

paces donde no puede haber,

corazones tristes por ver según qué.

Por si acaso decimos esto

y estamos más que seguros,

Dios mediando y mediante,

que cuando quiera el Padre

este misterio cuyo nombre no decimos

será resuelto. Para alguno será tarde,

eso seguro.