22 de julio de 2019 22/7/19
Por María José Navarro
Picos Pardos - RSS

El terrorismo como justificación

No es fácil hablar de terrorismo, más cuando su definición varia considerablemente dependiendo de dónde o a quién se aplique. Las leyes en los diferentes países del mundo reconocen al terrorismo de forma diferente. El término proviene de la palabra terror en latín, aunque apareció por primera vez en Francia en plena revolución francesa aplicada al gobierno revolucionario y así de una forma interesada se ha usado durante la historia por todos los gobiernos en el mundo. Los nazis llamaban terroristas a los judíos, en Sudáfrica se decía que los negros eran terroristas, a las argentinas Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo, también fueron consideradas como organizaciones terroristas.

En la actualidad algunos gobiernos, con la excusa de luchar contra el terrorismo, han intervenido con sus ejércitos fuera de sus fronteras para condicionar a la población, con intereses políticos: el ejército sirio en Líbano, el serbio en Bosnia, el israelí en Palestina, el ruso en Chechenia, el EEUU-OTAN en Irak y Afganistán…y existe también el terrorismo de Estado que es el ejercido por los gobiernos contra los derechos de sus ciudadanos y de esto también sobran ejemplos.

En España, a lo largo de su historia, se ha utilizado el terrorismo en todas sus formas e incluso el de Estado, con diferentes objetivos políticos; ETA, el GRAPO, los GAL, el FRAP…y a finales de los 80 coincidiendo con el establecimiento de la democracia y los cambios políticos en todo occidente, aparecen los grupos terroristas islamistas, relacionados con Osama Bin Laden y Al-Qaeda.

Hace unos días el atentado terrorista sufrido por la revista satírica Charlie Hebdo en Francia ha conmovido a medio occidente y provocado una nueva fobia hacia el islam. Los medios de comunicación y representantes políticos se han encargado de dividir a buenos y malos, abriendo únicamente un debate estéril sobre la libertad de expresión, sin entrar en otros análisis más profundos sobre los motivos reales, tanto de unos como de otros.

Al igual que algunos países europeos, Francia ha atraído a miles de inmigrantes como mano de obra para mantener su economía. La crisis económica de los últimos años y la ausencia de políticas integradoras, ha motivado un creciente aumento del racismo o islamofobia, que sumado a diversos atentados terroristas y el posicionamiento de los gobiernos europeos a favor de Israel en el conflicto de Oriente Medio, ha permitido la radicalización de jóvenes musulmanes y el ascenso de partidos de extrema derecha.

Todo ello se corrobora con hechos como las multitudinarias manifestaciones de las últimas semanas en Alemania contra la supuesta islamización del país o la quema de mezquitas en Suecia.

Seguramente estos atentados aumenten la desconfianza hacia los musulmanes y una vez más propiciará políticas antiterroristas aplicadas en países islámicos como Libia, Siria, Palestina, Irak, Afganistán…creando así más odio entre los países enfrentados, para que los mismos de siempre sigan enriqueciéndose a costa de la violencia y la muerte. No somos pocos a los que nos asalta la duda de si estos atentados acaban siendo tan útiles para ciertas políticas que sencillamente se deja que ocurran.

La ausencia de un verdadero diálogo entre la élite política y los colectivos musulmanes, la discriminación como parte de la no integración, la prohibición a la exposición pública de identidades propias musulmanas y la estigmatización política y mediática sobre toda identificación de lo musulmán con lo radical y terrorista, hace fraccionarse una realidad social tan compleja que únicamente puede provocar consecuencias muy graves.

Solo con la voluntad de todos, conjuntamente con la comunidad musulmana, para establecer sinceros compromisos políticos y sociales que acaben con cualquier fenómeno discriminatorio y donde no haya espacio para los radicalismos será la forma de conseguir la convivencia pacífica en las sociedades europeas.

 2 comentarios
Marietika
Marietika
29/01/2015 08:01
La religión no es mala

Muy buen análisis. Solo añadir que en el Islam, el paraíso se gana por puntos, así, cuando dos personas se encuentran quien primero saluda se lleva 10 puntos y el segundo sólo 1. En este modo de ganarse el cielo, si mueres en “guerra santa” vas derecho a sentarte a la derecha de Dios. Los líderes religiosos que gobiernan estos países, así lo enseñan y si, además, sabes que a tu familia no les faltará de nada, en estos países donde la miseria es extrema, no faltarán candidatos a inmolarse. La religión no es mala, es mala la manipulación que de ella se hace y el abuso de poder que ejercen sus líderes. Detrás del terrorismo (religioso o no) se esconde una mente perversa que ansía el poder absoluto y la privación de libertad de quienes gobierna. Debemos dirigir nuestras miradas hacia estos líderes radicales. Los terroristas también son sus víctimas.