22 de julio de 2019 22/7/19
Por María José Navarro
Picos Pardos - RSS

Carta a mis hijas aunque puede servir para cualquiera

Lo sé. Sé que tenéis por delante un futuro incierto. Sé que tenéis el dudoso privilegio de ser la primera generación entre muchas que vais a vivir peor que vuestros padres… Y esto es así, aunque solo si lo miramos desde la perspectiva de los últimos 30 años…

Recuerdo que mis padres lo tuvieron muy complicado para subsistir, que a punto estuvo mi padre de coger las maletas y salir a Francia en busca de una vida mejor, ya que primero con la posguerra y después con la dictadura, aquí se carecía de lo más básico: trabajo digno, educación, sanidad, libertad… y esto, unido a las repetidas crisis económicas, hacían difícil la vida de los españolitos pobres, aunque al final vivieron y fueron felices…

Aunque ya en 1959 se aplicó un Plan de Estabilización para activar a nuestro país, que llevaba décadas de retraso respecto al resto de Europa, fue tras la muerte del dictador (no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo aguante) cuando España se fue transformando, llegó la transición democrática y nuestra incorporación a la Comunidad Económica Europea. Y todo esto hizo que nuestro país fuera emergiendo económica y socialmente, unido a la presión de muchas personas que lucharon por el reconocimiento de sus derechos laborales, sociales, ciudadanos…

Pero las crisis económicas se han ido sucediendo: primero fue la Crisis del Petróleo en el 73, seguida de una segunda en el 79, apenas dos años después de los Pactos de la Moncloa, que duró una década.

Fue a partir del 85 cuando comienza un periodo expansivo de la economía española, en la que la tendencia general es el crecimiento y la estabilidad, a excepción de la crisis de los 90 que volvió a desestabilizar la economía mundial.

Sin embargo, en esos años la vida tampoco era demasiado fácil. Yo me casé en el 86 y tuvimos que compartir piso con otro compañero de trabajo durante una temporada, pues el sueldo no daba para pagar el alquiler… Luego sí, la economía creció y el nivel adquisitivo de la mayoría de currantes también. Fueron años de bonanza, en los que se aplicaron políticas sociales que hicieron que viviéramos en un Estado de Bienestar. Pero también se asentó el sistema capitalista y los bancos tomaron las riendas de la política económica. Hasta que se les fue de las manos…

Este trozo de la historia ya lo conocéis: especulación, burbuja hipotecaria, bancos rescatados, políticas neoliberales, reducción en el gasto público social, reformas laborales que menosprecian al trabajador, una cifra de paro que produce escalofríos y mangoneo y choriceo hasta la saciedad…

Mi reflexión no es para hacer un recorrido histórico por nuestra economía, sino que intento que veáis, que siempre han habido épocas mejores y peores, y que a pesar de esta crisis que nos envuelve, que ha dejado al país sumido en las profundidades más negras, ahora solo queda tocar fondo, pero para tomar impulso y salir de ella. No cabe caer en la desesperanza.

Vivimos en un momento en el que todos estamos necesitados de un cambio. Un cambio en los paradigmas. Un cambio social y político que nos haga dar ese salto hacia otro sistema que funcione mejor. Y ese sistema funcionará gracias a las personas bien preparadas que tenemos en nuestro país, dispuestas a darlo todo, dispuestas a reconquistar derechos perdidos, dispuestas a trabajar por recuperar ese estado de bienestar que ha quedado anulado… Y sois vosotras, y tantos otros jóvenes, los que tenéis que dar ese salto y trabajar por ese cambio que haga esta sociedad más solidaria, más igualitaria, más transparente… Estoy convencida que lo conseguiréis (lo conseguiremos) entre todas y todos.

 2 comentarios
Marietika
Marietika
13/02/2015 09:02
Un rayo de esperanza

Cuanta razón tienes amiga! En la época franquista, los españoles éramos de dos clases: ricos déspotas y pobres sumisos, porque toda rebelión era cortada de raíz. Con la democracia aprendimos a vivir de una forma diferente, algo que era nuevo para tod@s (nadie quedaba vivo que nos instruyese), y fuimos aprendiendo solos. Las clases sociales se fueron igualando, los pobres ya no eran tan pobres y aunque seguía habiendo ricos déspotas, nadie en el país pasaba hambre.En ese tiempo de bonanza enseñamos a nuestr@s hij@s el valor de la solidaridad y l@s educamos para ser mejores personas. Ahora, en estos tiempos negros, son ell@s, con los valores que les hemos inculcado, quienes tienen que tomar las riendas para afianzar la idea de que es más importante cómo se es, y que sean ell@s quienes lleven a cabo el sueño que iniciamos sus padres y madres: un mundo mejor para ell@s. L@s jóvenes tienen las herramientas para que l@s mayores veamos cumplido nuestro sueño y yo, les apoyo.