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Por María José Navarro

La educación y la policía que no tenemos

15/01/2018
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Cada día podemos encontrarnos por las calles de nuestros barrios, en este caso Benimámet, algunas situaciones que nos resultan molestas por el incivismo que reflejan y otras en las que también entra en juego  el abandono institucional y político… En todos los casos sería necesaria una mayor educación, ya sea a nivel de ciudadanía, a nivel emocional, o, incluso, a nivel político, pero también requiere de una mayor presencia policial, que respalde y de cobertura, por si la primera falla. Porque:

¿Qué les pasa por la cabeza a esas personas que circulan por mi barrio robando plantas recién colocadas en nuestro parque lineal? ¿O aquellas que necesitan poner su impronta en el mobiliario recién estrenado? ¿O a esas que dicen que son defensoras de los animales y que permiten que sus perros acampen a sus anchas por ese mismo parque, en proceso de construcción, rompiendo a su paso el sistema de riego por goteo, o dejando los caminos sembrados por los excrementos de sus animales? ¿Es que tienen tan poco cultura cívica que no llegan a pensar que los espacios comunes los pagamos todos y, por lo tanto, son nuestra casa, que hemos de cuidar? ¿O tienen tan poca empatía con los humanos, que son incapaces de ponerse en el lugar de ese trabajador que al día siguiente tendrá que mancharse las botas o, incluso, las manos, con esos excrementos?

Como está claro que no podemos (ni queremos) tener un policía detrás de cada ciudadano o ciudadana, todo se basa entonces en una palabra: Educación. No encuentro otra que pueda ayudarnos a mejorar nuestra sociedad insociable, egoísta, inculta y con una alta tolerancia a asumir patrones incorrectos (la crisis de valores y la pertinaz corrupción han hecho estragos). Pero no podemos dejar esa educación en manos exclusivamente de las escuelas, pues aunque tienen un papel más que importante, no son los únicos agentes educadores de nuestra sociedad. También las familias deben hacer un esfuerzo por trabajar en la educación de sus hijas e hijos y transmitirles esos conceptos perdidos de lo público como parte nuestra, que debemos cuidar y defender.

Pero también se dan otras circunstancias en las que la presencia policial es necesaria y se echa de menos… En las entradas y salidas a los centros escolares, por las calles y jardines para amonestar a todas aquellas personas que necesitan tener esa presión para actuar civilizadamente y, sobre todo, patrullando nuestras calles por las noches,  ya que en nuestro barrio se están produciendo ataques nocturnos a coches y furgonetas, que comienzan a ser preocupantes, sobre todo por la falta de respuesta.

Soy consciente de la escasez de medios humanos existente, pero en una pedanía como la nuestra, con 14.000 habitantes, tener dos agentes de la policía local por la mañana y dos por la tarde, y una patrulla por la noche que se desplaza por otros barrios también, es claramente insuficiente, cuando la media estaría en 1,8 policías por cada 1000 habitantes (según cifras de la Unión Europea).

Así que está claro que nos falta más policía que atienda las necesidades de esta pedanía, pero también nos hace falta mucha, mucha educación, para crecer como personas, ser capaces de cuidar nuestro entorno y respetar a nuestros convecinos.  

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Listado de comentarios

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Marietika
Bellos parques para bellas personas
Sí, nos falta mucha educación cívica. Nos emociona ver documentales de selvas vírgenes, de cascadas abundantes, de playas paradisíacas, de jardines bien cuidados rodeando monumentos y palacios... sentados/sentadas frente al televisor soñamos con poder poner el pie en esos lugares mágicos, y en el intermedio, aprovechamos para sacar a nuestro perro y lo dejamos al otro extremo de la correa mientras seguimos soñando con poner el pie en esos lugares que nos emocionan. Así, soñando con lo bello, no nos damos cuenta de que nuestro chuchi ha dejado sus excrementos al aire, ha meado todas las esquinas y que los perros que también están por ahí hacen lo mismo (quizá sus dueños/as) también han visto la tele y sueñan con lo mismo que tú.
pero, ¿por qué existen esos lugares? recapacitemos. Existen porque se cuidan. Nadie deja sus latas de refrescos y bolsas de plástico en ellos. Cada persona tenemos la responsabilidad (y la elección) de que nuestro entorno también sea bello y paradisíaco.
Enviado el 09/03/2018    
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