14 de noviembre de 2019 14/11/19
Por Eleuterio Fernández
Periòdica Columna - RSS

Volver a empezar... en año electoral

    Valga esta columna para volver a la realidad de la colaboración digital.

    Para mí, tengo que decir, al contrario de lo que, según dicen las estadísticas, no supone esto, el volver al trabajo, a éste y al por el que cobro, ningún tipo de depresión post-vacacional ni nada por el estilo. Para mí, digo, el trabajo es algo a lo que estoy obligado, obligación que agradezco porque es lo que me hace colaborar con la sociedad en la que convivo. Siento, francamente, que muchos no puedan decir lo mismo, bien porque no lo tengan o porque, por otra parte, no creen en lo que yo digo. Allá éstos últimos.

    Pero bueno, esto es harina de otro costal y ahora de lo que se trata es de incorporarse a las páginas de elperiodic.com para iniciar este nuevo año, que es, además, y por si no fuera poco lo que ya sucede cada día, electoral. Casi nada al aparato.

    Personalmente hace muchos años que el año no empieza en enero. Ya sé que esto puede parecer un tanto absurdo. Voy a explicarme.

    Durante los años que hice la carrera de derecho en la UNED el curso ordinario comenzaba, y comienza, en el mes de octubre. Por si esto fuera poco, por la costumbre que esto crea (ya sabemos que la costumbre aparece por el uso, diferido en el tiempo, de determinado comportamiento), digo, que por si fuera esto poco, además, desde que hace tres años, y ya va para el cuarto, mi esposa y yo formamos parte del equipo de catequistas de nuestra parroquia, concretamente dentro del proyecto de catequesis familiar (quizá esto que acabo de decir le sirva a alguien para explicarse muchas cosas de las que escribo o cómo escribo) También damos inicio cada año en el mes de octubre, y la preparación se hace desde el ya presente mes de septiembre. Por esto, para mí, el año real, el que siento, el que gozo, comienza ahora, ya, y seguirá hasta que termine, en su naturaleza ordinaria, el año catequético. O sea, en mayo.

    Y así, este año que ahora comienza va a ver un año muy denso, por lo propio y por lo ajeno, claro. Entramos en periodo electoral y, seguramente, alguna de las columnas tendrá un sentido, creo que por desgracia, digamos que política y, seguramente, tendré que aparcar algún tema al que me gustaría dedicar algunas palabras.

    Pero, de todas formas, la realidad es como es y contra esto, poco puedo hacer yo.

    Este mes de agosto pasado ha sido más intenso de lo que cualquiera pudiera pensar. Como nunca he tenido apego a acudir a la playa, ni siquiera al campo, del tiempo he hecho uso de un modo peculiar: leyendo aquello que siempre se deja para el verano, que es un tiempo en el que hay más tiempo, valga la redundancia, y, también, para escribir (columnas para este mes de septiembre además de un poemario que voy a presentar a un concurso de Poesía Mística, concretamente el Fernando Rielo, de carácter mundial, así como otras cosas más)

    También he podido seguir la actualidad de estas tierras de La Plana que tanto ocupan mi memoria y mi añoranza, a través de las páginas de este periódico, de éste nuestro periódico, y he visto que algunas polémicas siempre están presentes, como en todos sitios (la rajola ès la rajola, clar) pero, también, ha llegado el mes en que nuestros pueblos (vuelvo a repetir que prefiero este término al de ciudad, así como el de maestro al de profesor, tan aséptico éste último y que tanto tiene que perder con relación al otro) celebran las fiestas, digo yo, mayores, pues mayores son las fiestas que se dedican a las vírgenes respectivas, de Burriana y Vila-real, un momento en que la fe, por mucho que le pueda pesar a más de uno, vuelve a ser causa de celebración, de fiesta, de gozo, y no de tristeza ni de alicaimiento, que es el estado en el que muchos gustarían de ver a los cristianos.

    Bien sé yo que muchas de las personas que participan en estas celebraciones del mes de septiembre, de los primeros días del mismo, no tienen nada que decir, que no piensan que esa sea la razón, la religiosa, digo, sino que participan porque es una buena forma de pasar el tiempo y porque, ahora que llega el nuevo curso real de la vida del año nuevo que, como he dicho, ya empezamos, es una buena forma, también, de acabar el verano y enfrentarse a la cruda realidad. Sin embargo, que eso crean no quiere decir que el fundamento no sea el mismo para todos, lo que quiere decir es, pienso yo, que no lo saben o, si lo saben, lo aparcan porque, pueden pensar, eso puede frenar sus ansias de diversión. Y nada más alejado de la realidad. Pero esto, lo del aspecto religioso de la vida vendrá la semana que viene, cuando, de verdad, empiece, o comience, el nuevo año columnario, por lo menos por mi parte.

    Mare de Déu de Gràcia y Verge de la Misericòrdia, dos advocaciones para una misma realidad, una misma madre que une a dos pueblos tan cercanos físicamente y que, también, lo han de estar espiritualmente, aunque esto no se lleve hoy día.

    Volver a empezar, como el título de la película de Garci que a muchos les resultará pesada y, hasta, aburrida. Sin embargo, lo cierto es que define, este título, una nueva ansia, un nuevo camino que se abre ante nuestra vista, unos nuevos pasos que hemos de dar para llegar a la meta final, que no es la del tener sino la del ser, que no es la del dominio sino la de la entrega, que no es la del poder sino la del servicio.

    Y que cada cual haga con esto que digo lo que quiera. Yo iré a lo mío, que no es otra cosa que la de remover alguna conciencia, bien sea para que me denigre o para que muestre alguna admiración.

    Yo, francamente se lo digo a todos, amables lectores, lo que me gusta, y hasta me mola, es ver que, aunque el tiempo pasa, y nos vamos poniendo viejos (como dice la canción), siempre queda un poso de nosotros por donde pasamos, aunque éste sea ligero y olvidable.

    En este año, electoral sobre todas las cosas, que Dios bendiga a todos los que esto lean y a los que maldigan esta referencia al Padre Eterno pues que también les bendiga, por si les queda algo, vaya.

    ocultar
    Volver a empezar... en año electoral
    Subir