10 de diciembre de 2019 10/12/19
Por Eleuterio Fernández
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Victorias momentáneas

    Amables lectores de Burriana y de Vila-real. Sirva esta columna como un, a modo de carta, dirigida, ahora que apenas quedan cuatro meses para las próximas elecciones municipales y autonómicas del próximo mes de mayo, a la oposición, mayoritaria, de ambos municipios.

    Sres. de la oposición.

    Me permito dirigirme a Vds. como votante. Aunque no estoy empadronado en ninguno de sus pueblos (ya he dicho muchas veces que prefiero este término antes que ciudad porque me parece más, digamos, cercano e íntimo) lo cual, por otra parte, sería imposible el estarlo en los dos, sí que guardo una relación estrecha con ambos: en un caso por haber vivido en él (Burriana) durante muchos años y en otro (Vila-real) por haber trabajado en él durante algunos años y haber iniciado mi carrera de la Licenciatura de Derecho en la sede que la UNED tiene en este pueblo de La Plana, hermano del otro.

    Por lo tanto, como se trata de ideas políticas me permito opinar porque, además, hoy día, es fácil seguir con bastante cercanía los acontecimientos y sucesos, más o menos luctuosos en política, a través de los medios de comunicación que, como saben, son muchos y aprovechables, y nada, o casi nada de lo que pasa, nos es extraño. Este mismo en el que escribo es ejemplo de ello. Además, las circunstancias por las que se han quedado sin el natural candidato del PP son, esencialmente, las mismas. Algo las une y es, por un lado, el resultado del acoso, la no presentación, digo, natural de los candidatos del PP y, por otro lado, lo que es, al fin y al cabo, la idea-fuerza de su actuación como oposición: el uso torticero de la realidad. En fin, en esto creo que su partido está demostrando hacer un buen ejercicio y práctica de su misma esencia.

    Antes que nada, les aviso de que esta columna no va a tener un sentido laudatorio para el PP por sí misma pero, al fin y al cabo, la laudatio vendrá, por sí misma, también, del pensar contrario a como actúan como partido de oposición.

    El día 19 de diciembre de 2006, este periódico publicaba la noticia, nacida de una rueda de prensa dada por D. Alfonso Ferrada, aún Alcalde de Burriana, de que se retiraba de la vida local, a ese nivel, claro, para dar paso a quien su partido designara (ahora ya sabemos que se trata de José Ramón Calpe Saera) y que se iba, seguramente por lo pasado antes, por razones personales.

    Por otra parte, el 15 de enero, un mes después de lo de Burriana, el hasta entonces Alcalde de Vila-real D. Manuel Vilanova (buen apellido para Vila-real que fue, eso, una vila nova) presentó, esa misma mañana, una carta en la que dimitía como Alcalde-Presidente de su pueblo y que lo hacía, más que nada, por “el trato que han tenido conmigo los concejales de la oposición”, según manifestó, pues le había “dolido mucho que el mismo día que salta la noticia ya pidieran mi dimisión”. Y decía, inocentemente, que no entendía “cómo han priorizado lo político a lo personal”. Francamente, en esto, el Sr. Vilanova ha pecado, permítame decir esto, un poco de pardillo. Preguntar por qué prima lo personal por sobre lo político en la política es ignorar que, para algunos, que saben que lo personal puede afectar en lo más íntimo, no muestran el menor recato (¡recatados ellos, con lo carca que es eso!) en utilizar lo que sea, como es éste el caso. Una persona puede haber sido acusada, juzgada y condenada por algo, pero en política donde todo es tan voluble y donde cada cual se hace composición de la realidad como le conviene a sus intereses las cosas no son, siempre, como parecen.

    Sin embargo, Sres. de la oposición de Burriana y Vila-real, esto no es todo pues muchas veces no es lo que parece lo que es. Han obtenido, Vds. una victoria. Pero se trata de una victoria momentánea, instantánea que se disolverá en la memoria del votante con la misma rapidez con la que Vds. han tratado de hacerla ver como ejemplo de lo que no debe ser. Lo que no debe ser es que cuando faltan ideas válidas para sus pueblos, y no me refiero a que no sepan qué hacer con el poder pues demostrado está que lo saben, para mal, sino que se utilice lo estrictamente personal para desbancar a quien, de otra forma, no pueden despedir del cargo que legítimamente ha obtenido. Y esto no debería ser admisible, aunque esto no sea el pensamiento de todo el mundo, claro. Y así están las cosas.

    Sin embargo, permítanme que lo diga, yo digo que esta victoria ha sido una victoria, eso, momentánea, pero, ¡ay!,  pírrica.

    Pues qué pena.

    Reciban mi más cordial saludo.

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