21 de noviembre de 2019 21/11/19
Por Eleuterio Fernández
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Jo sí t’espere

    Estimados lectores. Antes que nada me voy a aplicar, a mí mismo, esa expresión latina que dice que excusatio non petita, accusatio manifesta, y lo digo porque me excuso de que esta semana la columna que tienen ante sus ojos va a aparecer en las dos ediciones que tiene elperiodic.com, o sea, en la de Burriana, la senior, y la de Vila-real, la junior. Y claro, si me excuso sin que se me pida excusa es que me acuso de algo. Y tengo que acusarme de incumplir lo que prometí en cuanto a que las columnas para una y otra edición serían distintas. Sin embargo, creo conveniente que ésta parezca en las dos ediciones ya que el tema es, al menos para mí, de una importancia no menor que la que puedan tener otros temas. Y creo que, en determinados temas, no tendré más remedio que hacer lo mismo, pues así su difusión, se quiera o no, siempre será mayor.

    Y esta va de lo que sigue.

    En el mes de mayo de 2006 he tenido (lo digo presente para que se entienda que, aunque ya estemos en junio, esto, para mí, es actual, de ahora, de ya) conocimiento de la existencia de una plataforma dedicada a la insigne labor de estropear la visita que el Santo Padre Benedicto XVI va a realizar en los próximos días, a la ciudad de Valencia.

    Su lema fundamental es Jo no t’espere. Y pretenden, entre otras cosas, colgar 5.000 pancartas en contra de la visita del Santo Padre. O sea, que lo que están es en contra de la visita, ya que eso les ha de producir algún tipo de malestar (y se apoyan, para esto, en el Estado laico en el que dicen vivimos, seguramente ignorando alguna parte del articulado de la Constitución de 1978, aún en vigor, que reconoce a la religión católica, junto con otras confesiones, como exponente de una realidad que el Estado no puede desconocer. Se ruega ver, encarecidamente, el artículo 16.3), de malestar, digo, que no les debe de dejar vivir. Si para esas personas la religión carece de importancia, ¡qué problema tienen!, ¿porqué tanta preocupación?

    Como no me gusta criticar nada sin haber visto el origen de lo que pretendo analizar para que no se me pueda decir, que sería lo elemental y básico, que digo sin saber, acudí, presto, a la página que esta plataforma tiene en internet, que es, concretamente, www.jonotespere.org para ver su contenido y para comprobar, si esto era posible, si podía sacarse algo en claro de lo que se quería, desde esta postura legítima de encarar una tal visita, hacer o decir. Digo la dirección para que, quien quiera, pueda acudir a ella y, si lo estima oportuno, adherirse a esa campaña, lo haga. ¡Faltaría más!


    La señal, pretendidamente original, que encabeza la página es la que pueden ver, amables lectores, sobre estas líneas. Como queda claro, se trata de un, a modo, de indicativo, de atención, como llamada de atención quiero decir (que es el sentido de esta señal), alusivo a esa prenda del vestuario del Papa que lo identifica sobre otros miembros de la Iglesia Católica. Esto, en principio, ya dice bastante del sentido que se le pretender dar, en esta ocasión, a una página web. Se trata de una negación de la realidad como quien quiere hacer uso del derecho al pataleo. ¡Es una pena que no quieran hacerse la foto con su Santidad como pretende el Presidente Zapatero! En esto parece que no están de acuerdo con su líder (¿líder?, ¿qué líder?).

    Pero bueno, el caso es que examinada la susodicha página, formalmente y visualmente, pésima y embrollada, liosa y que mueve a risa tan sólo el verla, uno piensa que muchas personas parecen estar muy a gusto en la oposición a lo que sea, que se encuentran como pez en el agua cuando se trata de blandir alguna bandera que, piensan, ha de ser de gusto de muchos “colectivos” sociales, religiosos o de lo que sea que, al fin y al cabo, no dejan de ser una minoría que, francamente, da pena, por más que sea respetable. Aunque tengo que decir, que con la actuación del actual “gobierno” de la nación, deben de sentirse “orgullosos” de haber salido, no ya del armario, cosa a la que tienen perfecto derecho como personas que son, sino a manifestar lo que en otro tiempo, más atinado, apenas habría dado para hacer alguna obrita de teatro a exhibir en alguna sala de arte y ensayo, pues aunque de poco arte se trate sí que se trata de ensayar, de ensayar una sociedad vacía y oscura, llevada por las pasiones más tribales y triviales que se puedan imaginar, sustentada en el gusto por el propio gusto y la satisfacción de cualquier “placer”. O sea, de una sociedad hedonista y subjetivista, donde la dictadura del relativismo y la cultura de la muerte ostenten un poderío que ya tuvo en otras épocas y que, ¡vaya por donde! entre ellas se encuentra la de su tan odiado Hitler, ejemplo que siguen, casi siempre, estos manifestantes del odio y de la nada.

    Seguir, con sosiego, lo que tiene esta página, es difícil; permanecer calmado ante un ataque tan frontal a las creencias de muchas personas en los que la risa fácil y los artículos curiosamente blasfemos (¡qué otra cosa se puede esperar!) titulados, por ejemplo, “Se busca esposa para Benedicto XVI” o “Abandonemos la secta católica” no deja de ser una manifestación de paciencia y contención que si son, digámoslo ya, son virtudes necesarias y obligatorias de los que nos llamamos cristianos mucho más cuando los que nos consideramos así somos, también, católicos (que no es otra cosa que el sentido universal de lo cristiano). El caso es que esto dice mucho a favor de nosotros y mucho en contra de ellos (¡Perdóneseme esta falta de modestia!)

    Por cierto, debajo de la señal de prohibición vienen a utilizar eso tan común de cuando se está haciendo una nueva página, es decir, que está en “construcción”. Ciertamente, nunca, pienso yo, dejarán de construir esta página ya que su anticlericalismo y su laicismo visceral (valga la redundancia) nunca, pero que nunca, tendrá fin. Siempre, por eso, estarán construyéndose ya que, para su desgracia, ¡y no es poca!, somos más los que sabemos que se equivocan y que sólo sustentándose en un régimen político faccioso pueden llamar la atención, la cual, por cierto, es digna de mejor causa. Esta, la de hoy, la tienen perdida.


    construcció


    ¡Que les aproveche! y que, cuando se reúnan en sus presuntos pequeños grupos marginales, en sus presuntos cubículos pequeños donde todo oprobio tiene asiento y donde todo lo bueno se dejó perder, cuando se manifiesten, digo, en la presunta pequeñez de su mundo, sepan que los que sí esperamos la venida, llegada y estancia de Benedicto XVI a nuestra tierra sabremos perdonarlos, de forma inversamente proporcional a la mezquindad que manifiestan. Perquè jo, jo si t'espere.

    Sin embargo, tengo que decir que yo, y muchas personas más, al “te” de “te espero”, le doy un sentido de amistad, de alguien que viene que es mi igual en la fe porque es hermano mío en Jesucristo y así, esperamos a quien necesita de nuestro amor como nosotros del suyo y de su consejo, de Padre y de Amigo (con mayúsculas las dos), mientras que, yo creo, que estas personas que han creado esta página y la sostienen con las colaboraciones y enlaces que creen oportuno colocar en su seno, no le dan ese mismo sentido sino que pretenden ser iguales que quien no esperan cuando no ofrecen la mínima hospitalidad a quien se estima un igual, lo cual es una contradicción digna de mención. Con esto quizá ya sea suficiente para descalificar, con humildad, su postura.

    En cuanto a lo del perdón de nuestra parte, estoy seguro que de toda nuestra parte, quede confirmado y reafirmado.

    Y que así sea, siempre. O sea, amén.


    ADVERTENCIA: Esta columna la escribí bastante antes de la polémica que ha surgido en la sección Vox populi de elperiodic.com relacionada con la visita que Benedicto XVI a nuestra tierra ya mismo. Por lo tanto, no se debe a aquella y, por eso, con esto, no quiero seguir polemizando. Valga esto para aclarar lo que pueda ser poner más leña en el fuego, pues no es esa mi intención.

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