19 de septiembre de 2019 19/9/19
Por Eleuterio Fernández
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Jo sí t’espere (y 2) (Alabanza, o sea, apología)

   


Estimados lectores. No con ánimo de volver a retomar la polémica sobre la visita que Benedicto XVI va a realizar a Valencia la semana que viene, ¡Sí, la semana que viene!, me gustaría, bajo este símbolo identificativo de la cita mundial a la Familia y la bandera de la Santa Sede, en estos días previos a la celebración del V Encuentro Mundial de las Familias, dejar claro una serie de cosas, bien a la vista de cualquiera y no sometido al acoso de pregunta-respuesta que supone, como no puede ser de otra forma, una sección como la que este periódico tiene y que se llama Vox populi y en la cual, como ya dije en alguna de las intervenciones de defensa, no volveré a participar a no ser que no sea absolutamente necesario.

Sirva esto, en lo que pueda ser, como un, a modo, de servicio público, que es una de las razones que deben mover, y mueven, a todo medio de comunicación. Creo yo. Al menos, siempre puede resultar interesante, para unos y para otros, que el conocimiento de todos los aspectos que rodean determinada realidad, lo sea de la manera más completa posible, con el fin de que la visión se amplíe y no se circunscriba a lo que nuestros sentidos puedan apreciar desde nuestra mismidad, quedando, así, casi cegados por la luz de nuestro inmediato presente, imposibilitados de formarnos un juicio, si quiera, adecuado y acertado. El gusto por saber ocupa lugar, al contrario de lo que dice el dicho, pero ese lugar que ocupa ha de ser llenado con fundamentos, no con iras ni desprecios.

 
(Benedicto XVI saludando, acogiendo)


 (Escudo de Benedicto XVI)


Como, hasta ahora, creo que estamos en un Estado de Derecho, el que lo es de de libertad de expresión creo que, incluso en contraposición a otros derechos de similar protección constitucional, prevalece en muchas resoluciones judiciales. Es por esto que, en primer lugar, me veo en la obligación de situar, supra, una fotografía (una imagen que dice mucho, como pueden ver), extraída de la misma página web del supracitado Encuentro de las Familias, el V, que se celebra en el seno de la Iglesia Católica. Por eso mismo, es más universal que otros de cariz, digamos, más subjetivo y tendente, más que otra cosa, a producir malestar a los organizadores y disfrutadores de los actos, conferencias, etc, que se van a celebrar, ininterrumpidamente, desde el día 1 de julio, ya mismo, hasta el 9 del mismo mes del recién empezado verano de 2006.

Lo que sigue es el programa de lo que se va a producir, lo pongo aquí para información de aquellos que creen que se trata, tan sólo, de actos de una “secta católica” porque, a lo peor, se han mirado a un espejo y para aquellos que, guardando algo de su tiempo puedan acudir a alguno de ellos, por si le es de información válida.

Esto es una total APOLOGIA DE CRISTO, en defensa, para difundir.

Debajo de cada enunciado se encuentran los días que se va a celebrar, señalados con color distinto dentro de la semana (1 al 9 de julio). Sirva esto, al menos, como avance de lo que vendrá, para tener una pista, aunque sea pequeña, de las posibilidades que se ofrecen.

“Feria internacional de las familias
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Congreso Internacional teológico-pastoral
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Rosario de las familias
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7 de julio, noche

Rosario escenificado por los niños y orientado en cada misterio por Familias.

Celebraciones eucarísticas por grupos lingüísticos
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Encuentro festivo y testimonial (8 de julio, tarde)
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Es una celebración festiva de diferentes testimonios que familias de varios puntos del mundo dan sobre su experiencia de fe vivida en circunstancias especialmente particulares. Dichos testimonios se alternan con diferentes presentaciones artístico-culturales realizadas por artistas de reconocimiento mundial
Actividades:
• Oración
• Celebración festiva de los testimonios
• Mensaje del Santo Padre
• Conclusión pirotécnica Eucaristía conclusiva presidida por el Papa (9 de julio, mañana)
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Como finalización del V Encuentro Mundial de las Familias, se celebrará la solemne Eucaristía, presidida por el Santo Padre.
La participación de miles de personas, la homilía del Santo Padre y su Bendición harán de este Encuentro de fe un momento inolvidable.
Durante la Celebración, algunos esposos que han cumplido 50 años de matrimonio renovarán sus promesas matrimoniales”

Esta última expresión, citada supra, que he subrayado sobre la versión propia de la información de la organización, seguramente causará mucho malestar a muchas personas que, si bien son partidarias de que existan tantas formas de familias como pareceres haya, no parecen que admitan que otras muchas personas tengamos la sensación de que la humanidad se ha conducido bastante bien con este tipo de matrimonio basado en la promesa de fidelidad (¡puaj, que asco esta palabra!) y sostenido sobre una fe milenaria, pero mucho más de dosmilenaria. Lo digo esto porque alguno piensa que el cristianismo se remonta a la no desdeñable cifra de 2.000 años, sin saber, que mucho antes, desde el mismo Génesis, ya se señala la figura de Jesús y que, a lo largo de todo el Antiguo Testamento, su persona está presente, se presiente y se siente, aunque, claro, pedir que esto sea entendido por algunos espíritus sería como pedir que los pies de barro de la mundanidad que los sostiene se afirmaran en la tierra que pisan para no escapar nunca de ella, pegados a las corrientes presentes de este siglo. Hay cosas que, por más que se quiera, no son posibles, ni siquiera para los que tratan de atacar la fe cristiana con opiniones que son sólo eso, opiniones, donde el pensar se ha quedado a la altura del seguidismo de la ideología que los sostiene, puro pasado, paganismo renovado, gnosticismo antañón, puro bluf y bla, bla, bla. Aunque esto, digo, también es una opinión muy personal y, por eso mismo, quizá no válida.

Para más abundancia, en la página web www.wmf2006.org pueden encontrar una información más amplia, pues lo mismo que dije la dirección electrónica de la campaña jo no s’espere (¡y a mí qué!) no puedo, por menos, que dejar constancia de la parte perjudicada por una acción-reacción tan sublime como esta. Al menos, alguna parte ha de tratar de ser algo equilibrada en la mención de estos inesperados contendientes.



(Juan Pablo II, Pontífice que eligió a Valencia como sede del Encuentro)

Esto, como pueden apreciar fácilmente, no es expresión de nada que reprima, ni nada que oculte que existen otros, definidos como, modelos de familia, aunque bien sepamos todos que tan sólo se trate de una adaptación al gusto de cada cual de la forma de vivir lo cual es, por otra parte, respetable opción, pero no deja de una malversación de ese fondo espiritual que pretenden erigir como malévolo y anestesiante. Esto último, lo digo porque muchas personas, llevadas por un ánimo seguramente mejorable, tratan de ironizar sobre mi persona y sobre si pienso esto o lo otro, que si soy un intelectual de la Iglesia y que si aquello y lo de más allá. Tan sólo tengo que decir, esto sí, en descargo de mí mismo, que ni pertenezco a ninguna comunidad conservadora de la Iglesia ni, tampoco, sigo a ningún miembro destacado de la misma, aunque respeto y admiro a quien lo hace y a quien se deja la vida, espiritual y la otra, la física, en formarse y ser mejor católico, por cristiano, dentro de alguna de las muchas formas de seguir a Cristo que existen dentro del catolicismo y que muchos llaman, por eso mismo, neoconservadoras o ultra ortodoxas (pienso ahora en el Opus Dei, en el Camino Neocatecumenal, en Comunión y Liberación, en el Regnum Christi – tan denostado últimamente por desconocedores de la realidad que no se trata de esconder sino que, ¡vaya por donde!, no es como ellos quisieran o insinúan tomando la parte por el todo, en caso de que tenga que ser así, y en tantos otros movimientos que no voy a nombrar porque, seguramente cansaría sus ojos). Digo esto porque estoy seguro de que muchos, si los hay, que puedan leer esto, a tenor de lo sucedido en Vox populi, pensarán lo del ultraortodoxismo y todo eso.

Nada más lejos de la realidad, que, por otra parte, ignoran con casi toda seguridad, el pensar que estos, y otros, y estas y otras (lo digo esto para los del pensamiento único y políticamente correcto, lo de diferenciar sexos como si no fuera único el sentido de la persona) tienen algún interés que no sea su mejorar personal, un espíritu limpio (que se ha de limpiar porque somos, todos, pecadores, menos todos los que no creen en este opio no tienen nada que purgar), un tratar de echar una mano, amiga y consoladora, a quien la necesite, aunque los beneficiarios de su entrega nada tengan que ver con la Iglesia, como pasa casi siempre.

No quisiera alargarme demasiado ya que, seguramente, aburriré a mucha gente. Sobre el tema de Dios y el hombre (título de un libro-entrevista de Benedicto XVI) volveré otras semanas porque aún queda mucho que decir. Yo no soy teólogo, ni siquiera escribo brillantemente, como parece que se me acusa en una ocasión, como si eso fuera un delito, pero el caso es que si tengo que salir en defensa de una institución como la Iglesia que fundó Cristo, si tengo que manifestar mi más rotunda oposición a toda la tergiversación que pueda producirse en un tema como este, si tengo, por último, que demostrar que una falta de sensibilidad tan grande con quien tan sólo, ¡ni más ni menos!, ha dado su vida, da su vida (me refiero a Josep Ratzinger, ahora conocido como Benedicto XVI) por los demás, no faltaré a ese duelo, aunque sepa, de antemano, que el contendiente, quizá tenga armas melladas y oxidadas.

Y se acabó. ¡A disfrutar de la primera semana de julio!

Amén. O lo que es lo mismo, así sea.

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Jo sí t’espere (y 2) (Alabanza, o sea, apología)
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