14 de noviembre de 2019 14/11/19
Por Eleuterio Fernández
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Sobre P.A.I.’s y cierta forma de hacer política

    Amables lectores. Acabo de ver, en formato de video, uno que lo es promocional del P.A.I. Port Pedrera. Ahora, tras haber contemplado lo que el hombre puede hacer con un poco de imaginación y mucho de emprendimiento, me pregunto, ahora, digo, qué tipo de política se hace, muchas veces, y porqué, otras veces, suele haber personas metidas en esta, en principio, noble actividad pública (a la política, me refiero) dotadas de un escaso interés por el bien ajeno y que hacen del progreso escabel de sus pies, pero sólo cuando son ellos quienes son portadores de ese escabel.

    A la hora de enfrentar el tema de la “rajola”, siempre tan difícil y que lleva a tantos problemas a tantos sitios que no vale la pena ahora recordar, no sabía, francamente lo digo, cómo hacerlo. Sin embargo he hecho uso de la hemeroteca que tiene éste nuestro periódico y que me ha servido de mucho, de todo. La imagen que ilustra esta columna es ejemplo de esto.

    Que conste, de principio lo digo, que no voy a defender ni a la empresa que, al parecer, va a realizar toda esa inmensa obra ni a nadie, ni voy a atacar a nadie en general porque creo que esa no es la labor que tengo que hacer. Mi visión es, digamos, más genérica; más, digamos, de estilos de vida, de formas de hacer política y del sentido que, en general, tiene esta actividad.

    Así pues, leyendo y releyendo las noticias que sobre este tema han ido apareciendo he podido apreciar como, poco a poco se han ido enconando las posiciones; como, poco a poco, los ánimos se han ido caldeando; como, poco a poco, las querellas y denuncias han ido, paso a paso, abriéndose camino en las intenciones de unos más que de otros.

    Sin embargo, he ido, como he dicho, viendo como todo esto, toda esta polémica puedo decir, tiene un origen común, tiene un fundamento que es lo que, al fin y al cabo, representa cada cual en esta situación, de la que cada cual parte y a la que cada quien quiere llegar por ser origen de todo. Esto, le pese a quien le pese, creo yo que no tiene nada que ver con tal o cual proyecto, eliminando la oportunidad política que esto pueda tener, sino más bien, sobre todas las cosas, a una simple, mera, básica y elemental idea ideológica del mundo en que se vive o, mejor dicho, de la postura que se adopta ante la realidad que nos circunda, en la que nos movemos.

    Era el día 4 de agosto de 2005, hace ya más de un año, era cuando el periodic.com titulaba “El PSPV-PSOE se muestra en contra de los proyectos urbanísticos impulsados por el PP y exige consenso y transparencia”. Esto, unido a lo que Joan Garí escribiera en su columna del día 27 de junio de 2006 titulada “El delicte de ser ric” y en la que afirmaba (traduzco) que “la transformación que algunos han diseñado para Burriana en los próximos años…” me lleva a pensar, no puede ser de otra forma, que no se trata, en sí mismo, de un hacer sino de un cómo hacer, de cómo se aprecia, como he dicho antes, y de cómo se defiende su postura frente a la contraria.

    A esto tengo que decir que, como es obvio, cada cual tiene la idea del mundo que le parece, y siempre que ésta esté de acuerdo con un mínimo de lógica (o sea, siga un orden con, a, lo que debe referirse) y no trate de llevar el agua a su molino, pues será bien recibida en cuanto posibilidad. Esto lo digo porque una cosa es oponerse a y otra es oponerse contra. Creo que ya saben a lo que me refiero.

    En esto tengo que decir que yo no conozco la situación urbanística de Burriana, si tal o cual proyecto puede distorsionar su paisaje y si, por último, se está haciendo uso especulativo del suelo. Pero lo que sí creo que puede ser opinión general es esa costumbre (que yo llamaría, como hace siglos, mala o desaguisada) de exigir consenso cuando no se tiene el poder y hacer lo que se quiere cuando se tiene, cosa que es, precisamente lo que se hace desde alguna parte de la oposición municipal a la Alcaldía de Burriana. Por otra parte, del Presidente de la dicha Alcaldía, o sea, del Alcalde, no conozco nada más que por la prensa y por haberlo visto alguna vez por la calle; y de su vida familiar, presunciones incluidas, no tengo ni el más mínimo interés en tener conocimiento por tratarse de algo meramente privado y, por lo tanto, sobre lo cual no cabe inmiscuirse ni siquiera por defender otras opciones políticas. No todo vale, o no todo debería de valer, pienso yo.

    A mí, personalmente, lo que he visto en el video promocional al que he hecho antes referencia, me gusta. Pero me gusta no porque yo sea un retrogrado constructor Benidormiano ni, tampoco, porque al no vivir en Burriana no me importe lo más mínimo su futuro. No, no se trata de eso sino de algo más específico, más, digamos, propio de una concepción de la vida en la que no puede contar el hecho de tratar de enfrentar a los funcionarios del Ayuntamiento con el equipo de gobierno para enredar y poco más porque, al fin y al cabo, quizá su opinión, como técnicos valga si la ley dice que vale porque si no es obligatoria su consulta o si, siéndolo, no son vinculantes sus informes pues entonces yo no sé la razón, o sí la sé, del hacer esto. Aquí no parece que haya buena fe por parte de quienes llevan a cabo tales actos de enfrentamiento, ni siquiera si el objetivo es, según ellos, bueno. Que el fin no justifica los medios ya ha sido dicho hace muchos años, los mismos que han pasado desde que se dijo son los que muchos llevan practicando esto, o sea aprovechando cualquier cosa, aunque sea legítima, para desvirtuar la realidad si tiene como resultado un bien propio, el que sea. Esto también es una mala costumbre, el des-virtuar, quitar la virtud (si no ese el significado que se me perdone pero sí es el que yo quiero darle) que todo lo público tiene que contener y expresar porque es al servicio general, de todo género de personas, a lo que se ha de dirigir su esfuerzo.

    Yo sí que veo, en todo esto, una labor, de pura oposición, de desgaste del que gobierna. Sin embargo el que se quiera confundir al personal como si se tratase de defender los intereses ciudadanos pues creo que esto ya está muy pasado, que aún no consta que esto perjudique, en general, al “pueblo” como muchas veces se dice y que, si esto es así, para eso están los procesos electorales de los que dice que ese mismo pueblo demuestra su inteligencia cuando le votan a ellos. Una forma un tanto curiosa de entender la democracia que es, quien lo duda, mucho mejor cuando gobiernan ellos (esto es una ironía, para quien no lo haya entendido). Y es que cierta forma de hacer política está, ya, un poco anticuada.

    Lo cierto es que, tanto en esto como en tantas otras cosas a las que se pueda echar mano, quizá la oposición haga bien en airear estas o aquellas cosas porque es lógico que entiendan que, a medida que se acercan las elecciones del mes de mayo del 2007 han de acelerar en su tono de crítica. Seguramente entenderán, y yo no digo que no sea así, que están legitimados (por el conocimiento que puedan tener de lo que dicen) para hacer lo que hacen, pero creo que han llegado un poco tarde al devenir de la historia, que su visión, bambinizada, del mundo hace mucho tiempo que se fue; que, por último, su afán de permanecer en un espacio ajeno a todo progreso verdadero les permitirá permanecer “íntegros” en su forma de pensar pero también, para su desgracia, les hará quedar, perdidos, en el baúl de la historia que, para su mal, avanza a pasos agigantados hacia el final de una concepción meramente superficial del mundo, de esa simpleza que sostiene esas ideas que se han retornado, ¡Ay!, retrógradas.

    Y esto, qué quieren que les diga, a mí me gusta.

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