12 de diciembre de 2019 12/12/19
Por Eleuterio Fernández
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Otra Semana Santa

    De nuevo vuelven a sonar los tambores y las cornetas; de nuevo el bonus odor Christi (el perfume de Cristo) envolverá las calles llenando los sentidos, y más el corazón, de los manjares dulces que emanan del bienestar del alma; de nuevo los ramos se bendecirán para dar inicio a esta Semana; de nuevo la luz del universo paseará por los duros suelos de hoy revocando, con su sangre, el pecado último en el que hayamos caído.

    De nuevo es Semana Santa.
     

    (Bendición de los ramos en la Iglesia de Ntra. Sra. de la Merced en 2006)

    Seguramente, muchas personas, alejadas de la Iglesia y de sus celebraciones, se deben preguntar cuál es la extraña razón por la cual los creyentes celebramos, año tras año, los misterios que se produjeron aquella semana de hace casi 2000 años, porqué no huimos de vacaciones (aunque muchos llamados cristianos, sí lo hagan) buscando alguna tranquilidad ante el ruido de nuestro mundo y lo incomprensible de ese sacrificio; muchas personas, quizá, no entenderán los motivos ni, sobre todo,  la causa de eso.

    (Semana santa en Vila-real)

    A esto, a esta inquisición no exenta de increencia y de nihilismo, a esta manifestación de respeto huidizo, le contestaría, seguramente cualquiera de nosotros, sin ánimo de ser exhaustivos,  lo siguiente:

    1.-En principio, celebramos, cada año, el misterio principal de la vida de Jesucristo porque creemos que sucedió así, que no se trata de ninguna invención de sus discípulos ni de ningún intento de controlar la mente de nadie.

    2.-Celebramos, cada año, el misterio de la vida de Jesucristo, porque así agradecemos lo que hizo por aquellos otros nosotros, por los que ahora somos y, también, por los que vendrán porque, con seguridad se cumplirá lo que nos dijo “estaré con vosotros hasta el fin del mundo”.

    3.-Celebramos, cada año, el misterio de la vida de Jesucristo, porque así no dejamos olvidados sus consejos ni dejamos de lado el ejemplo de su vida, ni miramos para otra parte cuando su doctrina nos impulsa a caminar por este valle, no sólo de lágrimas, sino también de gozo, desde que Él trajo el Reino de Dios.

    4.-Celebramos, cada año, el misterio de la vida de Jesucristo, porque de esa manera nos vemos a nosotros mismos como lo que somos: pecadores necesitados de una remisión de nuestras afrentas a Dios, limitadas personas dotadas de libertad, también, para pecar.

    5.-Celebramos, cada año, el misterio de la vida de Jesucristo, porque haciendo eso nos situamos en la línea de la historia que está escrita para que nosotros la recorramos dejando una huella donde pueda verse la semilla plantada por Dios.

    6.-Celebramos, cada año, el misterio de la vida de Jesucristo, porque recorriendo nuestras calles, mostramos la faz eterna del Padre, Abbá amado del Hijo, y llenamos nuestros corazones con la savia gozosa del alimento divino: la Palabra de Dios.

    y, por último,

    7.-Celebramos, cada año, el misterio de la vida de Jesucristo y de los que fueron sus testigos, porque así, de esa manera, de esa forma, no permanecemos mudos ante la ola de asechanzas que se tienden contra todo lo que pueda parecer, o sonar, a cristiano (y dentro de lo cristiano, a lo católico, sobre todo), contra todas las manifestaciones de indeferencia y desinterés que muestran desprecio, ¡tan humano! por lo que, en realidad, también los constituye, aunque, en realidad, su animadversión sea más señal de miedo que de supremacía, más de huída que de enfrentamiento porque, al fin y al cabo, son libres para hacer eso. Así Dios lo quiere.

    Como verán, amables lectores, tan sólo he hecho una relación haciendo uso del número siete porque su perfección bíblica indica, sin lugar a dudas, dónde nos encontramos y, sobre todo, hacia dónde queremos ir en el camino que, no exento de trampas, hemos querido recorrer.


    (Jesús resucitado)

    Y yo, para acabar, tengo que decir que, en el siglo, en este mundo tan agnóstico, cuando no ateo; en esta realidad nuestra tan alejada de la voluntad de Dios y en este sometimiento de la moral a lo conveniente,  a lo políticamente correcto, a lo superfluo, vuelvo a reiterar mi convicción, fundada en la experiencia de otros, varios miles de años los contemplan, al menos dos, de que ese bonus odor Christi del que antes he hecho mención, es lo único que nos salva, lo único por lo que vale la pena luchar porque es lo único con lo que venimos al mundo, aunque esto, muchos, lo puedan considerar insustancial. Será porque hablan de sí mismos.











    La imagen de la Semana Santa de Vila-real ha sido tomada de www.vila-real.es , página del Ayuntamiento de Vila-real, y la de la Iglesia de Ntra. Sra. De la Merced (Burriana) de www.elperiodic.com y, por último,  la imagen de Jesucristo resucitado ha sido tomada de http://almunecarcofrade.blogcindario.com/2007/02/00112-la-cofradia-de-jesus-resucitado-estrena-pagina-web.html
     
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