24 de agosto de 2019 24/8/19
Por Eleuterio Fernández
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De nuevo a empezar

Amables lectores. Hoy empieza, comienza, muestra su luz, un nuevo año. 2007.

Ya han pasado más de 2000 años desde que Dios vino al mundo a preservar nuestra naturaleza y a indicarnos el camino para llegar a su Reino. Ya ha pasado, de repente, sólo una noche lo contempla, un año en el que esto escribe ha tenido el honor de participar en esta página tan nuestra como de todos que es elperiodic.com (antes en la edición de Burriana, después, el 17 de mayo, S. Pascual, en la de Vila-real) Ya…

Pero lo que de ahora se trata es ver qué es lo que queremos para este año, año que, además es año electoral, con todo lo que eso implica. El mes de mayo está tan cerca que casi, casi, se pueden tocar las urnas. Pero, sin duda, muchas cosas podemos plantear, pensar, decir, sobre cuál es el sentido que queremos darle a estos doce meses, a estos 365 días, con sus noches, que ahora comienzan.

En cuanto a lo primero, es decir, al año que nos espera, hasta el mes de mayo cuando, allá por el último domingo del mes de María tengamos que acudir a manifestar nuestra voluntad, tanto en Burriana como en Vila-real se podrá renovar a los actuales partidos en el ejercicio legítimo de la práctica política (PP) u optar por un cambio, más o menos radical.

Yo no soy comentarista político y, entonces, no puedo decir mucho porque, además, tampoco tengo conocimiento de los candidatos que presentarán los partidos en liza, esperemos que justa, esperemos que limpia. Sin embargo, como casi siempre se trata de ideologías, o de formas de presentarse ante cada respectivo pueblo con lo que se piensa que es lo mejor pues creo que, en este caso, sí que puedo decir lo que pienso pues, tratándose de generalidades, todos podemos opinar.

Curiosamente, tanto en Burriana como en Vila-real se ha desatado una campaña contra cada uno de sus Alcaldes por motivos distintos aunque con la misma mala baba, permítanme que diga esto. En el caso de Burriana quizá haya sido la razón última, o primera, que haya hecho desistir a D. Alfonso Ferrada de volver a presentarse pues cuando se ataca a la misma familia o ésta se ve afectada por una crítica política que no se para en nada pues entonces lo mejor es separarse de esta actividad para bien de la propia familia aunque muchos no puedan entender esto del querer familiar porque su concepto de eso está, digamos, muy disperso.

En el caso de Vila-real, ignoro si D. Manuel Vilanova volverá a presentarse, aunque, francamente hablando, yo preferiría que, como donde vivo ahora, sean los candidatos del Partido Popular los que se lleven el gato al agua. Lo digo para que nadie se lleve a engaño. Las cosas cuanto más clarificadas estén pues mucho mejor. Aunque eso no quiere decir, por otra parte, que se permita hacer de todo sin ningún tipo de crítica. Ya se sabe que no hay peor cuña que la de la misma madera.

Ya sabemos que cualquier cosa puede pasar en esta España nuestra pero es de esperar que el cauce de los acontecimientos sea el lógico y cada cual recoja de lo que haya sembrado: si trabajo, merecimiento; si inquina, nada, o casi nada.

Pero cambiando de tema, pues de éste seguramente tendré que escribir más de una vez y no vale la pena agotarlo ya, digamos que este nuevo año que ahora comienza ha de ser un año de esperanza: de esperanza de que las animadversiones a todo lo que suene cristiano se disipen o desaparezcan, si es posible, por parte del laicismo imperante, o que trata de imperar; de esperanza de que los ánimos recordatorios de la ya muy pasada Guerra Civil vengan a menos porque todos tendremos algo que recordar, para bien o para mal; de esperanza de tantas cosas que nos vendrán y, quizá, no podamos encarar con la suficiente paciencia ni con la suficiente buena cara porque, a veces, no somos capaces de soportar las continuas injurias ni las asechanzas de los enemigos, declarados, de la Verdad, siempre dispuestos a vilipendiar, zaherir, atacar a todos los que no son de su cuerda, con un espíritu escasamente democrático y recordando, esto siempre, aquellos tiempos en los que tuvieron un poder absoluto sobre vidas y haciendas, sobre las vidas de los que consideraban enemigos políticos y sobre las haciendas de los que eran sus “de los nuestros”. Todo muy patético pero, miren por donde amables lectores, muy real y muy de hoy, en este tiempo donde todo se admite siempre que no sea cristiano, un tiempo tan pertinaz en su ataque que, de una u otra forma, tendrá que dejarse notar en tantas vidas como las atacadas. Creo que ya entenderán lo que quiero decir y si no lo hacen, y son de la parte contraria al poder establecido (me refiero al poder material y al espiritual, al aliento de este mundo de hoy tan nihilista y hedonista, no crean que me refiero, sólo, al PSOE, no caigan en ese error), si son, digo, de la parte contraria, más les vale que se vayan tentando la ropa porque si no lo hacen, luego será demasiado tarde (recuerden a Brecht, Bertolt)

Muchos pueden pensar que esto es, en exceso, triste y alarmante. Sin embargo, creo que me quedo corto.

A pesar de todo, y a pesar de todos esos todos, nosotros, los que aún tenemos esperanza y creemos en el futuro de una nación libre y que se siente viva y, por eso, con ánimos de proseguir adelante, no podemos consentir que esos adalides de la represión de la libertad que se enseñorean y abusan de los belenes que prohíben como su gran victoria sectaria, puedan con nuestro corazón, siempre dado a la, si es preciso, catacumba, pero siempre, siempre, siempre, surgiendo por encima del mal y la tiniebla.

Porque nosotros, los mejores, somos así.

Tenga, por eso mismo, esos nosotros y, también, los otros, esos otros, un buen comienzo de año 2007 y que, si es posible, sus deseos se hagan realidad. Si son buenos, claro.

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