22 de agosto de 2019 22/8/19
Por Eleuterio Fernández
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S. Josep, antes de tiempo

Amables lectores. Muchas veces, casi siempre, es mejor que las cosas se serenen para poder hablar bien, o mal, de ellas. El corazón, atareado para asumir un hecho, no puede destilar el verdadero pensamiento pues puede ser entenebrecido por la pasión de ese momento.

Yo creo que esto es lo que, precisamente, pasa con este tema.

Hoy es S. Josep, S. José, día esencial, básico, fundamental, en la fiesta josefina (por eso mismo), y con el pasar de estas fallas de 2007 se llega a su culminación, luz y color, olor a pólvora incluido, han llenado las calles de Burriana con esa alegría que sólo un pueblo lleno de luz y de ingenio sabe dar y celebrar.

Sin embargo, unos días antes, más o menos 10, esta festividad, con todo lo que significa de sonido y de iluminación para el oído y de gozo para el resto de sentidos, se adelantó. Y me explico.

Tienen ante sus ojos (sobre estas letras) el texto e imágenes de la camiseta que elperiòdic.com creó, elaboró y entregó, el día 8 de marzo pasado a las personas de Burriana que se desplazaron a Valencia, a la Plaza del Ayuntamiento para ver un hecho singular: una burrianense, Reyes Martí, de Pirotecnia Martí (aquí abajo pueden verla en plena faena) conocida entre el mundo pirotécnico como mujer emprendedora y de innovador espíritu, iba a demostrar su arte, una vez más.

Además de ella, y su equipo propiamente pirotécnico, acudieron dos músicos del grupo TAYKO, Jesús David (abajo, el primero) y Miguel Ángel (abajo, el segundo), a la tradicional cita con la mascletà porque ese día era la protagonista y, muy importante esto, los protagonistas, también, en la parte que les tocaba como conformadores de esa mezcolanza de la música y sonido de la pólvora. El día de la mujer trabajadora (o sea, de toda mujer) era el momento elegido para mostrar su arte, el de la pirotécnica y el de los músicos, en una fusión única de compás y arte (valga, aquí bien, la redundancia).

    
 

Sin embargo, el viento que, ese día, corría por el lugar de la mascletà, impidió que la parte aérea pudiera verse y oírse. Tengo que reconocer que en el que esto escribe cundió el pánico y pensé cómo se sentirían las personas que llevaban tanto tiempo preparando la presentación, a lo grande, de esta experiencia singular y novedosa. Sin embargo, como un nuevo homenaje a la mujer trabajadora, y a sus acompañantes, Reyes Martí fue capaz de rediseñar la explosión de sonido que iba a tener lugar a partir de las dos de la tarde y, también, lo que iba a ser la demostración de la denominada piro-percusión que pudo llevarse a cabo, demostrando que puede más la ilusión y el trabajo que los imponderables atmosféricos.

Y todo se solucionó, para bien de los que esperábamos oír o ver, a través de la radio o de la televisión, el resultado del trabajo hecho hasta ahora por Reyes Martí y los suyos, incluidos los músicos.

Yo no sé mucho de pirotecnia ni, tampoco, de si el acorde entre el tiempo de explosión y el de audición es correcto ni, tampoco, tampoco, si la pólvora utilizada en cada carga es la correcta. Sin embargo, como cualquiera que no haya perdido la sensibilidad del sentido auditivo, sí pude sentir una experiencia que bien puedo identificar como placentera.

Al unísono sonaba el sonido que salía de aquellos extraños aparatos de percusión y de las cargas pirotécnicas que habían sido puestas al efecto de la mascletà, produciendo un, a modo, de ritmo musical muy propio de la percusión pero, también, del petardo fallero. Todo iba, y fue, a la perfección, pues, con el proceder pausado, sin el raudo salir que suele tener la parte aérea de esta forma de expresión artística, era más fácil percibir las características de lo que, a partir del día de la fecha, 8 de marzo de 2007, puede considerarse una nueva modalidad de mascletà (esa “fusión de dos artes” de la que hablan en la página web en la explican aquella y de la que se hace referencia al final de esta columna) pues es distinta, en esto, a otras que también hacen uso de la música pero cuya concordancia se debe más a cuestiones rítmicas que a una concordancia de raíz, como es el caso de la piro-percusión, donde pudimos ver que del trabajo realizado, es suponer que mucho, se obtuvo un fruto que, tengo que decir, sabía a poco (por lo que gustaba) y este saber a poco es, siempre, signo de que las cosas se han hecho bien pues el que espera más, en tiempo que no en calidad, es, con toda seguridad, que ha gozado con lo visto y, en este caso, oído.

En fin, que me felicito por haber podido ver y oír lo que vi y oí aunque, francamente, lo digo, eché de menos el olor de la pólvora que es, sin duda alguna, lo que perfecciona el invento. Al menos, eso creo yo.

Pues eso, que gracias a Reyes Martí, a los suyos, y a los músicos que han hecho posible este disfrute para el alma que, al fin y al cabo, es donde reside el amor, que de eso se trata.

 

Las imágenes han sido tomadas: de www.elperiodic.com la de la imagen de la camiseta y la de Reyes Martí y de http://pyropercusion.googlepages.com las de Jesús David y Miguel Ángel. En esta página, en el lugar donde se refiere al “fichero” de la retransmisión, puede descargarse la misma y verse las veces que se quiera.

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