22 de octubre de 2019 22/10/19
Por Eleuterio Fernández
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Una forma, como otra, de finalizar el año

    Amables lectores. Casi acaba, a punto está ya, el año 2007.

    Ya han pasado casi 365 días de este año electoral en el que algunas cosas han quedado más claras de cómo estaban antes de la celebración de las elecciones del pasado 27 de mayo en el que el Partido Popular se alzó con una mayoría que le permitirá gobernar, sin agobios, los próximos 3 años y medio hasta las próximas elecciones locales.

    Seguramente muchos se habrán llevado una sorpresa porque, por decirlo así, los suyos no han resultado vencedores pero ya se sabe que es muy importante saber ganar pero lo es más saber perder (y al revés, claro) y tendrán que esperar a que pasen los 48 meses (con sus días y noches) para ver si es posible que, por ejemplo, el PSOE sea capaz de arrebatar la alcaldía al Sr. Calpe.

    Pero a mí me da que no va a ser posible eso. Si las cosas siguen como hasta ahora y no se desmandan hacia ningún mal lado, pasará lo que tiene que pasar que, además, será lo mejor para Burriana.

    Pero en este año 2007 que ahora termina han pasado otras cosas en nuestro pueblo que es de recibo recordar aquí en esta especie de columna-resumen anual que, como es costumbre en los medios de comunicación, traza una línea de unión entre lo que fue y está pasado y lo que es y, también, lo que está por ser y por hacer.

    Así, este ha sido, sobre todo éste, el año Tarancón. El mes de noviembre pasado se celebraron multitud de actos en recuerdo y remembranza del que fuera gran Cardenal de la Iglesia Católica (hecho, éste, que olvidan más de uno como si hubiera sido un líder espiritual de no se sabe qué religión) y burrianero por excelencia.

    Quede, pues, la memoria permanente de la figura del que, en otros tiempos quizá más difíciles, llevara las riendas de la Esposa de Cristo.

    Si, como dijo el evangelista Mateo, “por sus frutos los conoceréis” (Mt 7, 16), bien que conocemos a don Vicente.

    Pero, también, ha sido el año de Dani Vidal, que fue capaz de realizar esa gesta propia de los héroes griegos de hace muchos siglos, cuando Homero contaba las aventuras de algunos de ellos, de cruzar el estrecho de Gibraltar. Ese espacio físico, apenas unos kilómetros si hablamos en número, acrecentó su fama como nadador que, por siempre, será recordado.

    Además, a lo largo del año, han ido, por decirlo así, salpicando esta columna, las noticias que, sobre los arreglos que se están haciendo en la Parroquia de El Salvador para que la exposición “Espais de llum” vea  la luz, valga casi la redundancia, a finales del año que ahora comienza. Y esto es algo de lo que, al que esto escribe, ha disfrutado en contarlo porque es, al fin y al cabo, una obra del hombre para Dios.

    Pero, sobre todo, el próximo año 2008 será, también, año electoral.

    Sin embargo, aquí lo que importará no es saber quién dirigirá nuestras más amadas cercanías sino, muy al contrario, quién será capaz de llevar a España por senderos mejores que por los que transita (mal) ahora mismo. El 9 de marzo, casi las fallas en la calle, será el momento de la gran mascletà y, si es posible, hacer huir, como conejo de escopetà, al individuo que, para desgracia nuestra y de nuestra patria, sigue desmandando España.

    Sí, efectivamente, me refiero a Rodríguez, el presidente “por accidente”, y por casualidad, y por manipulación de una masacre, y por chamba. Y, además, de forma totalmente inmerecida porque será difícil encontrar, en los años venideros, a persona que, siendo tan zote y tan zoquete (con Z) baje tanto el nivel de la gobernación de una nación como la española. Seguro que eso no lo vemos porque es, simplemente, imposible.

    Y es que a mí, qué quieren que les digan, me gusta, ahora que falta poco para largarlo de La Moncloa, darle algo de caña, aunque sea para desquitarme, en lo que pueda, de su malo, negativo y negro    ejercicio del poder.

    Vale.

    Ya no quiero extenderme más porque esto es un preludio de lo por venir; un, a modo, de aperitivo.

    Para saborear o para vomitar, según sea.

    Pero, independientemente de todo lo escrito hasta ahora y de los pareceres que cada persona tenga sobre lo dicho (y sobre lo que vendrá), desde esta Periòdica Columna, deseo, a los lectores (y a los que no lo son, también), además de a los trabajadores del elperiodic.com un gozoso año 2008 para que, si es posible (y para alguien lo será) sea mejor que el que ahora termina.

     

    Las fotografías que ilustran esta columna han sido tomadas, en el caso de la del Cardenal Tarancón, de http://www.cardenaltarancon.org y la de Dani Vidal de www.elperiodic.com.                 

     1 comentario
    igualmente
    igualmente
    03/01/2008 05:01
    feliz año 2008

    ...feliz año para usted también, y yo sintiendolo mucho, espero que se cumpla su preludio para vomitar...(en el mio, para saborear).

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    Una forma, como otra, de finalizar el año
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