16 de julio de 2019 16/7/19
Por Eleuterio Fernández
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Espais de llum amb més llum que mai

Poco a poco, conforme se acerca el momento de la inauguración de la exposición Espais de Llum (finales de éste 2008) se van cumpliendo las etapas establecidas para que la Iglesia de El Salvador luzca como merece que es, como es sabido por todos, mucho y bien.

Informa Guillem Ríos (impecable en todo el proceso de restauración que se está llevando a cabo en la Casa de Dios) que se ha restaurado hasta la veleta, queriendo decir, con ello, que hasta tal detalle (muy alejado de la vista de cualquiera) se ha tenido en cuenta.

 



Ya son varias las columnas que el he escrito relacionadas con este tema en www.elperiodic.com . Al menos en tres de ellas he tratado un tema que es muy importante para la Burriana creyente y, también, para cualquiera que tenga un mínimo de respeto con el arte que, hace tanto tiempo, se edificó en Burriana.

Muchos son los datos que aporta Guillem sobre los arreglos físicos que se están haciendo: el remate de dorados y estucados, la instalación de un sistema de iluminación indirecta, la limpieza de las absidiolas, el arreglo de los muchos relieves, dorados y pinturas que adornan el interior del Templo, las cuatro pechinas que pintara José Vergara en el siglo XVIII, los relieves de yeso, etc.
 



Por eso, desde el interior hasta el exterior, las manos expertas de los profesionales que llevan a cabo la actuación están siendo, según dice quien lo ve, impecables (aunque estoy seguro que también se le pondrá pegas a la misma porque ya sabemos que en el mundo del arte nunca llueve a gusto de todos sino, precisamente, al contrario)

Es de agradecer, por tanto, una entrega tal que en un tiempo no muy dilatado se haga lo que se está haciendo porque, en realidad, todo esto tiene una razón de ser que lo impulsa.




El título de la exposición, “Espais de Llum” no está puesto (eso pienso yo) sin ton ni son. Está claro que la Casa de Dios es, sobre todo, un lugar desde donde emana una luz especial, un acoger al mundo, un ser mundo (y no una separación del mismo como pretende el laicismo rampante español) Además, tal luz, tal luminaria nos muestra el camino a seguir y, exactamente, por dónde nos hemos de conducir como personas que, peregrinas en la tierra, avanzamos hacia el definitivo Reino de Dios.

Por eso se trata de luz que es más luz que nunca.

Sin embargo, no vaya a pensarse que lo que aquí se hace es obra del hombre para el hombre, para el deleite de sus sentidos, para creerse que, el haber llevado a cabo tales actuaciones, le hacen dueño de su existencia como si fuera capaz de todo sin la asistencia de Dios.




Y esto lo escribo porque creer en Dios no es, sólo, tener algo a lo que aferrarse ni tampoco saber que en los malos momentos por los que pasamos siempre podemos acogernos a lo sagrado. Porque tener esa creencia, la de reconocer que Dios existe y que está aquí, entre nuestros ahoras y nuestras cuitas, ha de sernos útil para algo más, con ser esto importante; porque  tener esa creencia ha de suponer, ha de tener, una correspondencia con nuestro diario vivir, ha de tener reflejo en el quehacer y en el qué hacer.

Es muy probable que alguien pueda pensar, e incluso decir, que esta columna no está, digamos, en el lugar adecuado; que sería mejor que estuviera en la sección “Piedras vivas” de éste mismo periódico digital. Lo digo por el tema tratado, de marcado carácter espiritual pues por mucha materia que se restaure, el espíritu que lo mueve ha de ser, por fuerza, de aquel cariz.

Sin embargo, el devenir de las cosas y el proceder de cada cual (tan particular él) me ha determinado a hacer notar que a la eternidad siempre se llega desde nuestra efímera existencia.


Las imágenes que ilustran esta columna han sido tomadas de www.elperiodic.com
 
 1 comentario
kojiki
kojiki
23/06/2008 07:06
mmmm

si no las han puesto a ultima hora,no havia rampas para el colectivo al que dedicaste la columna la semana pasada,hay hay hay. Lo siento pero voy a seguir incordiando,lo que pasa es que he tenido que currar casi tantas horas como quieren los listillos del mercado "comú",pero he vuelto. Yo en el campo tambien gozo de mucha llum,la faena es para encontrar una sombra.