12 de diciembre de 2019 12/12/19
Por Eleuterio Fernández
Periòdica Columna - RSS

Elecciones 2007: unos principios. 2.- Sobre el fin individual.

    “El mérito de una casa, por ejemplo,
    puede ser estimado por el que la ha construido, pero mejor lo apreciará todavía el que la habita”

    Aristóteles
    La Política. Libro tercero, capítulo VI, De la soberanía

    Amables lectores. Cuando nos encontramos ante un proceso electoral en el que se juega, es un decir, algo tan importante como el gobierno municipal (en este caso, y entre otros cientos, el de Burriana y Vila-real) y nos planteamos cuál puede ser el objeto de ese proceso, hacia dónde han de ir las fuerzas políticas o, en general, qué han de garantizar para que el resultado obtenido no pueda defraudar a los electores, la cosa es que queremos saber, al fin y al cabo, cuál es el sentido que, de la persona, tienen aquellos que quieren ser elegidos.

    Hemos, o han, mejor dicho, de tener en cuenta, aquellos que se presentan en las listas electorales o, al menos, aquellas personas encargadas de elaborar los programas electorales, una serie de condiciones que han de cumplir éstos para que, de acuerdo al principio de aceptación individual, como persona, de lo que plantea, pueda aceptarse la casa que se pretende construir para que, como ha dejado dicho Aristóteles, sea apreciada, más que por el que la hace por el que la puede disfrutar.

    Algunos posibles fines para esto, quizá, podrían ser, sin ánimo de ser exhaustivos, los que siguen:

    1.-Se debería tener un concepto del proceso electoral como el campo de expresión de la voluntad individual y, por lo tanto, se debería respetar, lo más posible, esa manifestación del sentir de cada cual.

    2.-Se debería reconocer que el votante, sea elector o elegible, tiene plena conciencia de lo que hace y no se le puede tratar como analfabeto político, utilizando los medios al alcance del elegible para controlar su voto con arteras manipulaciones de la realidad.

    3.- Se debería poder, a ser posible, presentar el programa electoral al individuo que ha de acudir a las urnas, sin que esa presentación pareciese imposición del amigo o desdén hacia el enemigo. Por lo tanto, debería primar un respeto al otro elegible no exento de la lógica contienda.

    4.- Se debería ver, en el contrincante político, que no enemigo, a alguien que tiene, para su pueblo, una opción por la que se decanta y que, eso, puede que no tenga que ver con oscuros intereses económicos ni de otra especie o clase.

    5.- Se debería llevar a cabo una campaña electoral de concienciación de la importancia que tiene, como responsabilidad común, el asistir el día elegido (allá por el último domingo de mayo) ha depositar el voto en las urnas y dar nuestra opinión, de esa forma secreta, sin menosprecios ni minusvaloraciones como, por ejemplo, se hizo con motivo de las elecciones del 14 de marzo de 2004 en personas del partido, entonces, en el poder. Y creo que ya saben a qué me refiero.

    6.- Se debería creer en la posibilidad de que las personas, a título individual o formando parte de otro partido político, también son capaces de razonar sobre la situación de su pueblo y que, por eso, acuden a votar y, sin es el caso, forman parte de una lista electoral.

    Y, por último,

    7.- Se debería considerar, antes de que comenzase la campaña electoral, si lo que vamos a defender (tanto electores como elegibles) es democráticamente legítimo o pura ensoñación pues no vaya a ser que, una vez pronunciadas las voluntades individuales, aquello que con tanta alegría habíamos propuesto se quede, al fin y al cabo, en agua de borrajas y los electores, sin éstos los defraudados, se sientan engañados y desengañados de todo este proceso.

    Amables lectores, como pueden ver, es posible ver todo esto desde muchos puntos de vista y, por eso, cada cual ha de sopesar lo que son sus propios intereses como persona, no sentirse capitidisminuido por la campaña electoral ni arrinconado por toda la parafernalia que, seguramente, van a desplegar los partidos políticos que se vayan a presentar a estos comicios.

    En fin. En esto, también, que Dios nos pille confesados.

    ocultar
    Elecciones 2007: unos principios. 2.- Sobre el fin individual.
    Subir