23 de agosto de 2019 23/8/19
Por Eleuterio Fernández
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Elecciones 2007: ahora es la mía

 

Me refiero a la oportunidad que tengo de decir a quien voy a votar el próximo domingo. Y válgame Dios que la voy a aprovechar.

Pero más que decir a quién es, quizá, más importante, decir  por qué, pues se trata de una cuestión de ideas, de pensamiento, de forma de ser y no tanto de decir esto o lo otro aunque también esté en mi derecho. Creo que, como dice el refrán, “a buen entendedor pocas palabras bastan” o “más claro agua”, o… el que sea que puedan, amables lectores, pensar o poner aquí.

Es evidente que esta columna no puede tener pueblo concreto como destinatario pues, de ser así, quedaría cercenada la aplicación de este asunto y sería como cortar, de raíz, el desarrollo de un pensar. Valga, pues, para las ediciones de www.elperiodic.com para las que me permiten escribir, garabatear, al menos, unas páginas.

Por eso o, para eso, valga esto que sigue.

El que esto escribe va a dejar de dirigirse a los amables lectores de este diario digital, en esta columna, en tercera persona. Aquí no quiero parecer nada independiente (aunque no sea dependiente de nadie, claro) de las ideas, ni ajeno a la cuestión de la que tratamos. Por tanto, soy yo el que escribe esto y en esta persona, primera del singular, me dirijo a Vds.

Por otra parte, no voy a pedir el voto para nadie, aunque muchos ya sabrán, o podrán pensar, a quien tengo intención de dar ésa mi voluntad; muchos ya habrán adivinado, ahora o antes, que pienso dar mi apoyo a aquellas personas que, en gran cantidad de temas, puedan estar de acuerdo con mi pensamiento, reconociendo, por otro lado, que no siempre todo es acuerdo ya que sólo uno mismo es igual a uno mismo. Lo que quiero decir es que, si bien, aquella opción a que entregaré parte de mi futuro defiende, al menos eso dice, ideas que yo también tengo no es menos cierto que en todo no estamos de acuerdo. Sin embargo, bien pensado no es posible huir de esta responsabilidad que se nos presenta ahora con el argumento de la no total coincidencia con ninguna fuerza política. Por otra parte, yo pienso que la libertad nuestra es mayor en tanto en cuanto podamos tener cierta, o mucha, independencia del poder establecido, sea el que sea y al nivel que sea, pues el poder siempre es eso, poder, aunque se trate de un mando simplemente de conciencia.

Sin ánimo de ser exhaustivo, sobre esto digo lo que sigue:

1.- Yo daré mi voto a aquella opción política que tenga, del mundo y sus mandatarios, una visión liberal, no pegada al dominio del Estado ni al sometimiento a postulados del gobernante.

2.- Yo daré mi voto a aquella opción política que respete las creencias religiosas pero que tenga en cuenta a aquellas que más representan a la nación española por su tradición secular y secular y secular y no de novedad, apego momentáneo o cosa por el estilo.

3.- Yo daré mi voto a aquella opción política que sepa utilizar el poder político, y lo haya hecho cuando haya tenido esa oportunidad, con un sentido ético del mismo, sin utilizar temas personales para desgastar al adversario y sin considerarlo, por eso, como enemigo.

4.- Yo daré mi voto a aquella opción política que tenga, de la vida, un sentido abierto y que no quiera acallar, con las normas de las que pueda disponer la legitimidad que da la urna, a aquellas personas que no comulgan con sus ideas.

5.-Yo daré mi voto a aquella opción política que me respete por lo que soy, una persona, y no piense que soy parte de una maquinaria a la que se dirige a un paraíso venido no sé de dónde.

6.- Yo daré mi voto a aquella opción política que sea capaz de preterir, olvidar, el mismo poder que ejerce para facilitar, al resto de personas, un desarrollo económico regido por la iniciativa privada, donde lo público guarde una relación de subordinación con lo personal y no al revés y donde juegue un papel importante el principio de libertad.


7.- Yo daré mi voto, al fin, a aquella opción política que sepa confiar en el elector y que sepa depositar, en él, en nosotros, en mí, la verdadera razón de su existencia.


Y creo, amables lectores que, con esto, ya sabrán el envés de esta papeleta (por no decir moneda):

Yo no daré mi voto a aquella opción política que no tenga un sentido liberal (bien entendido) de la vida y el comportamiento del poder establecido, ni a quien no respete las tradiciones de España (también las religiosas, sobre todo), ni a quien haga uso de lo personal en detrimento del comportamiento ético, ni a quien quiera controlar la conciencia con el apego a su ideología, ni a quien quiera, o pretenda (aunque sea en el ámbito local) despersonalizar la dignidad que tengo como ser humano, ni a quien no sepa entender que su poder, legítimo, le viene de la opción, libre, directa y secreta, de mi razón (o de la nuestra)

En fin, amables lectores, que creo que con esto cumplo con mi obligación de decir lo que pienso pero, también, creo que doy cumplimiento a mi deber de no decir a quien va a ir dirigido mi voto porque no creo que eso sea importante: yo sólo soy uno y, seguramente, el que menos sabe de todo esto. Tan sólo sé que cuando llegue el momento, el domingo 27 de mayo de este año de nuestro Señor de 2007, en que debamos decidir, si es que no lo hemos hecho ya (como seguramente será así) a quien damos la oportunidad de hacer algo por nosotros debemos saber que, al fin y al cabo,  sus cargos son efímeros, volanderos, huidizos y que los únicos que perviviremos a su acción seremos nosotros, los que nos encontramos al otro lado del poder.

Amables lectores, como dice la famosa frase, que Dios reparta suerte (aunque yo no crea en eso, en la suerte) y siguiendo con el mundo en el que se enmarca esa frase, que no seamos corneados por el resultado.

Amén, o sea, así sea.









Postdata: para escribir esta columna no he leído ningún programa político, advierto. Ni falta que me hacía pues hay algo muy superior a todo eso que nos conforma, que ya puso en mi corazón, al ser concebido, su Ley y esos principios no tienen que ser dichos por nadie porque ya están en cada uno de nosotros. Pues eso, que a buen entendedor pocas palabras bastan. Aunque, a ese respecto, aquí, sobran todas.















La imagen de la urna ha sido tomada de www.manutan.es

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