22 de octubre de 2019 22/10/19
Por Eleuterio Fernández
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Las cosas como son

    Aunque, a veces, la realidad es distinta de lo que parece, otras veces es, exactamente, como es.

    Esto no es ningún tipo de acertijo sino la plasmación de la más pura realidad. Se trata, ahora, del tema del nombre…de Burriana.

    Muchas personas, llevadas por su ideología han pretendido, a lo largo de los años, que la denominación de Burriana fuera, exclusivamente, Borriana. El que esto escribe es uno de ellos, lo confieso. Y esto era porque valencianizar el nombre de este pueblo de La Plana Baixa era ejercer una reivindicación de tipo exclusivamente político a la que se le añadía (o era lo mismo) una colateralidad catalanista.

    Las cosas, en eso, también son como son.

    Y como toda confesión supone, por sí misma, una cierta acusación por algo mal hecho, quede claro que no es que yo haya cambiado de idea sino que la idea estaba, ciertamente, algo equivocada.

     

     

     

      Sobre estas líneas se encuentra un momento de la sesión en la que el Pleno de Burriana adoptó la decisión de iniciar el expediente para que sea legalizada la doble denominación Burriana-Borriana para nuestro pueblo.
     
    Muy largo ha sido el proceso para que, al fin (y cuando termine el expediente ahora abierto) se haya acordado llevar a cabo esta iniciativa y, lógicamente, habrá que preguntarse la razón de tal cosa.
     
    Es conocido que el actual Alcalde de Burriana, Sr. Calpe, tenía, por así decirlo, a su cargo, el área de la cultura en administraciones anteriores. Por eso, y conocida la relación puramente valencianista que existe, incluso en sectores de la derecha valenciana, no era de extrañar que, por ese fenómeno de complejo que se tiene (también en esa opción política) frente a Cataluña y a su lengua, existiera una tendencia (no siempre ajustada a la Ley aplicable al caso) de elaborar, por ejemplo, los carteles de su ámbito (anunciadores de acontecimientos culturales) exclusivamente en valenciano.
     
    Y esto es, así dicho, algo sobre lo que existe el derecho de escribir en contra.
     
    Pues bien, era de esperar que, una vez el actual Alcalde fuera el que es no hubiera mucho problema para que esa postura frente a la denominación siguiera adelante.
     
    Si a esto añadimos que el 26 de octubre pasado se llevó a cabo un acto público encabezado por l’Agrupació Borrianenca de Cultura (en cuya cabeza está Joan Garí) en el que se instaba a que llevara a cabo tal cosa y que la posición simplemente personal, hacia Calpe, había sido elogiada por el propio Joan Garí, todo estaba, pues, bastante claro. Una vez de acuerdo el Partido Popular no iba, el resto, a bajarse de este tren tan oportuno.
     
    Y esto es, en esencia, lo que ha sucedido.
     
    Sin embargo, si alguien ha podido ver en esto que he escrito alguna crítica a tal proceso, se ha equivocado de pleno.
     
    A pesar de todo lo dicho hasta ahora nada puedo tener en contra de que la normalidad, es decir, que la denominación sea Burriana-Borriana. Y no puedo tener nada en contra porque es la realidad que se puede percibir en nuestro pueblo (¡ya no sé como llamarlo!).
     
    No es, como muchos querrían, una buena idea que sólo se denomine Borriana (claramente izquierdista la misma) porque sería faltar a la verdad de las cosas. Ya se sabe que, por mucho que se quiera, el valenciano no es una lengua que hable todo el mundo en Burriana y que, por eso mismo, el dirigismo, claramente catalanista, que supondría la denominación exclusiva de “Borriana” no haría mucho bien a nadie.
     
    Ya sé que, seguramente, alguna (o algunas) personas pensarán que soy un retrógrado por decir cosas como las que digo aquí: que no hay que someterse, lingüísticamente hablando a nadie (algo como la desaparición de los repetidores de la TV3 colaborará a que esto sea posible; a que no haya sometimiento quiero decir), que hay que dejarse vencer por el “meninfotismo” (que es esa actitud de “todo me da igual” porque a los malos no les da igual) y que, por último, hay que actuar según la realidad de las cosas y no según nos gustaría a nuestros egoístas intereses que las cosas fueran.
     
    En fin, que siendo poco políticamente correcto tengo que decir que, bien mirado, esto es un paso atrás pero que, hablando en plata política, quizá le convenga al PP.
     
    Esto es lo que yo pienso y me atrevo a decir.
     
    ¡Vixca, pues, Burriana-Borriana!
     
    Para cuando sea, claro.





    La imagen que ilustra esta columna ha sido tomada de www.elperiodic.com


     


     

     2 comentarios
    OTRO BURRIANERO
    OTRO BURRIANERO
    03/01/2008 05:01
    MAS DE LO MISMO

    Como los mismos de siempre, las catalanistas, hubieran estado insitiendo toda la vida en llamar "borriana" a lo que siempre ha sido "burriana" para todos los que vivimos ahora, como es habitual, hay que rendirse.Ellos que seguramente se sentiran menos "burros" asi, no hubiese parado de "rebuznar" hasta sonseguirlo, asi que para evotar oir esos "rebuznos"....quizas haya valido la pena complacerles, pero ya veran como el sigueinte paso, será pasar a una denominación única de "borriana", reivindicada simultaneamente a la adhesion "als països catalans".....es cuestión de tiempo.

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