7 de diciembre de 2019 7/12/19
Por Juan Vicente Pérez Aras
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Un mundo rural vivo

    Unidad, coherencia, sentido de pertenencia y orgullo por lo que representan, en toda su transversalidad, han llevado al Mundo Rural a salir a la calle para demostrar a una sociedad urbanita que vive de espaldas al mismo, que su voz también cuenta. Todos ellos, representantes de agricultores, ganaderos, cazadores, silvicultores, cooperativas, bous al carrer, tir i arrosegament, etc, salen a la calle para poner en valor ese espíritu rural, ese ADN particular que forma parte de nuestra idiosincrasia, de nuestra propia raíz como pueblo.

    Todo un sector transversal que viene a generar el 14 % del PIB de nuestra tierra. Un mundo de tradiciones seculares que conforman una espectacular manifestación cultural a lo largo y ancho de nuestra geografía, con más de 10.000 festejos al año con un impacto económico superior a los 184 millones de euros.

    Un Mundo Rural que forma parte de la solución y no del problema. Sentimientos encontrados de aquellos guardianes de la biodiversidad, que con su trabajo a lo largo de siglos han venido conviviendo con el entorno, garantizándonos el suministro no solo de alimentos, sino también un medio ambiente con mayores garantías, como primera línea de defensa contra el cambio climático.

    Los retos locales y globales necesitan un Mundo Rural vivo. De ahí la necesidad de armonizar un nuevo ecosistema jurídico-administrativo que no penalice estas actividades. Es prioritario marcar un giro a las políticas públicas en todos los niveles, que contemplen al Mundo Rural como un fiel aliado, no como un enemigo a batir. Estos hombres y mujeres, en sus múltiples actividades a lo largo de siglos, han sido y son testigos de ese esfuerzo titánico por preservar ese arraigo a la tierra y a todo lo que ella representa.

    Luchadores impertérritos contra cualquier adversidad, climatológica, social o política, supervivientes de mil batallas, necesitan que la sociedad en su conjunto haga suya esta nueva batalla contra esa discriminación que denuncian. Y el momento no es baladí. No hay tiempo, ni podemos perderlo, sin acometer de forma decidida y comprometida una eficaz y eficiente hoja de ruta para todos los sectores representados.

    Sectores que demandan cambios normativos que faciliten el control cinegético, la puesta en marcha de mecanismos de control para compensar las pérdidas que sufren los agricultores y medidas concretas para luchar contra el despoblamiento de las zonas rurales y la continua desaparición de puestos de trabajo en el sector primario, que sufre un goteo constante de abandono de explotaciones año tras año. Un grito desesperado que debe hacernos reflexionar como sociedad. Una desigual lucha contra lobbies y movimientos políticos que buscan doblegar una historia de superación, personal y colectiva. De presiones y decisiones políticas contrarias a los intereses de sectores que han ido y siguen yendo, con la mano tendida, ofreciendo soluciones, alternativas, y encontrando un muro de intransigencia por respuesta. Y así no podemos avanzar.

    De ahí que una vez más, reitere ese compromiso con todos y cada uno de ellos, del Partido Popular. Siempre hemos estado a su lado y lo seguimos estando. Defendemos aquello en lo que creemos, queremos hacerlo y debemos seguir perseverando en garantizar esa imprescindible sostenibilidad social, económica y medio-ambiental del Mundo Rural. Sostenibilidad y supervivencia. Por eso es más necesario que nunca demostrar ese apoyo a todos ellos, escuchar su voz y lo que considero más importante, comprender y entender sus legítimas demandas.

    Juan Vicente Pérez Aras, diputado nacional del PP en el Congreso.

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