22 de agosto de 2019 22/8/19
Por Paco Ventura
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¡¡La culpa del acreedor!!

Estos últimos días, he tenido tiempo de leer noticias y comentarios sobre infinidad de artículos que se vierten en este periódico. Debo confesar que no me atrevo a dar una opinión coherente sobre muchos comentarios que se han realizado sobre el atropello de una niña cuando ésta cruzaba por un paso de cebra en la Avda. del Cardenal Tarancón y ello por el simple motivo que yo no fui testigo presencial, pero sí me atreveré a dar mi opinión sobre los accidentes de tráfico y las muchas posibilidades que existen para evitarlos, y ello por razones obvias.

En primer lugar me manifestaré diciendo que los pasos de cebra han sido bautizados como el “Pasaporte para el Cielo”. Y ¿Por qué? Para no ofender a nadie me pongo yo como usuario peatonal de la vía, y para cumplir con lo regulado por la Ley sobre tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial, cuando salgo de mi domicilio, ando alrededor de cincuenta metros hasta situarme en uno de los pasos para peatones, con intención de cruzar la calzada. Como la vía a la que me refiero es de circulación intensa y en ocasiones tan rápida como el circuito del “Jarama”, me detengo, y mirando a los vehículos que se acercan, tanto por la derecha como por la izquierda, advierto mi intención de utilizar aquel lugar que me han habilitado para cruzar la calzada. ¡¡Ni por esas!! Entonces bajo una pierna y, con toda la precaución del mundo, porque si no es así me juego la vida, voy dando pasos cortos por encima de esas rayas anchas mayoritariamente pintadas de blanco y ¡Eureka! Hay uno que se acerca por mi izquierda que para. Pero todavía estoy en la mitad del recorrido y el que se acerca por mi derecha, que supongo se ha dado cuenta que ha parado el vehículo que circula en dirección contraria a la suya y que yo estoy en mitad de la calzada, me pasa por delante sin inmutarse. Le increpo con un “vozarrón” y es entonces cuando reduciendo la velocidad, saca el brazo por la ventanilla y me enseña, en la mayoría de las veces, el dedo índice de su mano izquierda ¡¡Que pocas veces me enseñan el dedo medio o también llamado corazón!!

En ese momento reprocho mi actuación y me digo ¡¡Estás loco!! ¿Por qué has cruzado? Luego reflexiono y me contesto yo mismo ¡¡Coño!! Porque me lo permite el artº. 65 del Reglamento General de Circulación. Si el contenido de este artículo se aplicara correctamente, tanto por peatones como por conductores de vehículos, que fácil sería evitar accidentes como el de la niña que ha sido atropellada en el paso de peatones de la Avda. del Cardenal Taracón.

Efectivamente, existen otras situaciones que son todo lo contrario, y un ejemplo claro lo tenemos en el siguiente supuesto: “Voy conduciendo mi vehículo, pongamos por caso, que por esa misma Avda. en donde atropellaron a la niña. Paso la salida del parking de Mercadona y sigo. No supero los 30 km/h. No veo a ningún peatón con intención de cruzar por el paso de cebra y de repente, un “futinguista”, sin “cambiar de marcha” para reducir su velocidad, sale entre dos de los vehículos que allí se encuentran estacionados en batería, y se lanza al asalto del paso de peatones. Frenazo brusco y detención, no policial, sino inmediata por la poca velocidad que llevo en ese momento, aunque el susto ha sido mayúsculo. El “futinguista” mediría más de 180 cm., esto es, se podía ver de lejos, por lo que no hace falta que le hagan un paso de peatones más elevado. Lo que hace falta es que sea prudente y no piense que el paso de peatones es una pista de atletismo, como también debe ser prudente, por supuesto, el conductor del vehículo que advirtiendo que hay gente que quiere cruzar por el paso de peatones, “pasa olímpicamente” y, despreciando totalmente al peatón que ha dado muestras de querer cruzar, sigue circulando por cuanto estima que su “PORCHE; BMW; MERCEDES, o vaya Vd. a saber, modelo con un par  “D. H.” no debe pararse ante nadie. Y así nos luce el pelo, tanto como peatones como cuando vamos conduciendo un vehículo. Para mí, esto del tráfico, es comparable con aquel que debe y no paga ¡¡Que se joda el acreedor!!  ¿No les parece?  En un próximo comentario, hablaremos del artº. 5 del mismo Reglamento.

 1 comentario
miguel bataller
miguel bataller
09/03/2009 07:03
!!no sigues mal faener Paco!!!

Paquito, despues de tindremos mes de dos mesos a pa i aigua, esperant com qui espera a que li se apareisca la Mare de Deu, pensaba que mos tenies olvidats..... Sabia que no, perque ya habies tingut el detall de ferme arribar la rao de la teua "desaparissio literaria castellana", per a dedicarte a fer un feix de la teua creativitat en la nostra llegua vernacula.....mal dita (que no maldita)catalana. un abrass, y espero no tindre que passar la fam i la sequera de llegirte....mes de un temps sa per al meu "coco", que te tira a faltar. Ademes tens una rao per a pegarme una bona "bascollá", per haberte dedicat tant de romans en valensia, quant tot seran faltes....pero volia fero per tu...

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