22 de julio de 2019 22/7/19
Por Óscar Aliaga Martín
Desde la trinchera - RSS

Justicia ciega, pero no sorda

Impartir justicia en este país debe de ser un acto harto curioso para quien goza de tan importante y enorme responsabilidad y si no, al dato.

Todos los días nos desayunamos con desfalcos, robos , malversaciones, conductores populares homicidas, extravíos de dinero público, etc., aderezados con nombres arrogantes de altas miras, braguetazos reales, egregias figuras de la farándula pública española y elementos políticos que la estulticia humana encumbra con la inútil creencia de que están ahí para que la ciudadanía que los acoge en mullidos sillones y rumbosos coches vea cambiada su condición de mera comparsista a personas que cuentan realmente en las decisiones que se toman en nombre de la misma, personajillos acaudalados y de porte y ademanes religiosos que se olvidan de los mandamientos cuando el vil metal hace acto de presencia en cualquier momento de sus vidas e incumplen algunos de ellos como el no robaras, codiciaras bienes ajenos, no levantaras falsos testimonios, etc…Todo ello aderezado con una justicia cuya imagen de dama casta, tapados sus pecadores ojos por un virtuoso pañuelo, pero olvidados sus apéndices auditivos tan pecadores como sus globos oculares, administra decisiones que causarían sonrojo en cualquier país europeo, pero perfectamente admisible en cualquier república bananera o de un país centroafricano donde algún rey distraído debe de pedir perdón por haberlo pillado en un renuncio de proporciones paquidérmicas y de germánicas compañías.

Renuncian fiscales que deben investigar aeropuertos baldíos, contratos a todas luces filibusteros, pruebas que duermen en cajones olvidados, datos veraces de contrastada realidad recogidos en luengas y duras jornadas por nuestras policías para ver como de desestiman o directamente no se tienen en cuenta, manidas frases como aquella de que “nadie es culpable hasta que se demuestra lo contario” y cuando se demuestra no ocurre absolutamente nada no sea que otra frase como aquella de “tirar de la manta” y “caiga quien caiga” sea perjudicial para excelentísimas personalidades y sus derivados intereses se vean afectados en la disposición de impartir justicia verdadera.

Hablamos de los oídos de la Dama Justicia por que ver no verá, pero escuchar lo hace muy bien y según el nombre pronunciado en aras de la justicia esta será implacable para Juanito el Drogas y un pelín más laxa con Don Juan de Cagalaolla, ya que una cosa es robar diez euros siendo un muerto de hambre, que diez millones, ya que la posición social del Don exige una imagen de triunfador y elegancia en el porte y los ademanes, por favor que es un Grande de España y eso requiere unos cánones de vislumbramiento público.

Ahora nos desayunamos con que un tal señor Bárcenas, tesorero del PP, le han surgido cuentas en Suiza que no contienen precisamente barras de chocolate. Tranquilos no le pasará nada ya que el Estado dice que no va a investigar nada absolutamente, el sistema funciona y está engrasado, bien.

He aquí que parece ser que se distribuyeron sobres con confetti entre la cúpula del Partido Popular racionados con sabiduría y diversas cantidades del mismo. Lógicamente nadie sabe nada, obviamente.

Debe de ser un lujo ser un patriota de sobaquillo que obligas a la población a pasar penurias mientras tu vida, prestada por cierto, corre como la espuma y todo son prebendas y loas en los estómagos agradecidos que pululan a tu alrededor . Que robas y estafas a destajo y que la Dama Justicia no mira para otro lado porque no puede, pero, joder , que bien oye la condenada.