18 de septiembre de 2019 18/9/19
Por Francisco Planelles
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Cuando hacemos balance

Al hacer un balance no se debería mezclar tomates con cebollas, salvo que se quiera hacer una ensalada.

Por lo tanto, es primordial que exista entre lector y escritor un código de honestidad y coherencia lo suficientemente desarrollado, que les permita al unísono visualizar el problema en su verdadero alcance y dimensión.

La duda no siempre es señal de indecisión. Puede ser reflexión, experiencia. Para dudar, hay que tener en dónde elegir. Quien no teniéndolo, duda, eso no es duda: es ineptitud.

Hechas estas consideraciones, me gustaría compartir con ustedes una inquietud que por su importancia y alcance me preocupa.

La democracia, sus hijos, ahijados y enemigos.

Al Electo Presidente de la República Oriental del Uruguay don José Mujica, por sus antecedentes y actitudes, personalmente hoy lo considero ahijado.

Ahijado, que ante la inoperancia de los hijos naturales, “políticos y dirigentes sindicales”, con derechos o sin ellos, irrumpió desde la ilegalidad, tratando de llenar un vacío. Esta acción fue neutralizada por la decidida acción de las Fuerzas Armadas quienes, sacándoles las castañas del fuego a los poderes constitucionales, se quemaron las manos.

He aquí que aquel pichón de hornero, ante la sorpresa de propios y ájenos, se convirtió en águila.

Renunció al ochenta por ciento de su sueldo como Presidente y convirtió su muy humilde vivienda sita en los aledaños de Montevideo en Residencia Presidencial. Obligó a los equipos grandes a jugar en su cancha, y está ganando por goleada.

Hombre de genio e ingenio, que descansa trabajando en su chacra, como un modesto labrador.

¿Definirlo? Imposible. Jugador ambidiestro, cabeceador e imprevisible. Se destaca y lejos, entre mafiosos, populistas y burgueses que desgobiernan en alguna que otra república americana.

Ojalá tenga larga vida. Ojalá su política tenga quien la continúe. Ojalá, ojalá, ojalá.

Su ejemplo a imitar es hoy muy peligroso para mucha gente. Dentro, y sobre todo fuera del país

Hay tantas balas perdidas…

 10 comentarios
Rotovator
Rotovator
26/03/2010 04:03
Solo puede ser para bien

Agradezco que mencione su edad pues aún le honra más que esté tan preocupado por que le salgan bien las cosas al Presidente. Edad y experiencia suficientes como para saber que caer y volver a levantarte, fracasar y volver a comenzar, seguir un camino y tener que torcerlo o encontrar el dolor y tener que afrontarlo es simplemente sabiduría y no adversidad como lo llaman los más jóvenes. Para ellos es un castigo fijar una meta y tener que seguir otra, aspirar a algo y no poder, avanzar y no llegar o querer y no saber. Para nosotros eso es sim plemente enseñanza. Por eso mismo al pasar días radiantes, días felices y días tristes, días de soledad y días de compañía nosotros lo llamamos experiencia cuando los jóvenes lo llaman rutina. Ánimo y siga así con sus inquietudes que eso le rejuvenece.

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