26 de febrero de 2020 26/2/20
Por Miguel Bataller
Columna de Michel - RSS

¿Qué queda de la social-democracia?

    Rebobinando mi memoria desde principios de los años ochenta del siglo pasado, he intentado analizar la evolución de la derecha y la izquierda española, en esas cuatro décadas transcurridas.

    Me resultan mucho más reconocibles la derecha y centro derecha actuales que su izquierda y extrema izquierda.

    Veo en VOX bastantes concomitancias con la Alianza Popular de Fraga y al PP con la UCD de Suarez.

    Sin embargo ni la actual Coalición de Izquierda Unida y Podemos  tiene la moderación que se evidenció durante aquellos años de la Transición en el Partido Comunista de Carrillo, ni mucho menos con Julio Anguita, cuyo distanciamiento del PSOE le permitió alcanzar a mediados de los años noventa los mejores resultados de la extrema izquierda española, hasta la llegada de PODEMOS.

    A partir de 1998 y con la salida de la dirección del partido del ex Alcalde de Córdoba, se inicia la debacle comunista que había llegado a convertirse en una fuerza residual hasta la llegada de PODEMOS, que con sus soflamas leninistas-populistas resucita la teoría “Las dos Españas”, radicalizando su discurso y adecuándolo a las tesis neocomunistas que se imponen en Sud América, desde donde les llega un flujo de capitales de Venezuela, Bolivia y Cuba así como desde Irán, interesado también en desestabilizar las democracias occidentales.

    Ahora mismo se está juzgando una financiación ilegal de más de 30 millones de euros recibidos de Petróleos de Venezuela a través de su gestor (Juan Carlos Marquez) y al parecer socio del Embajador de España en Venezuela en tiempo de Zapatero, el Sr. Morodo, en tiempos de Chávez.

    Cuarenta y ocho horas después de haber prestado declaración el Sr. Márquez ante el Juez Pedraz, apareció ahorcado.

    No sé, como acabará el tema, pero mucho me temo que “muerto el perro, se acabo la rabia” y ahí terminara todo.

    Pero lo que me tiene totalmente desconcertado es la evolución a peor del PSOE, desde la salida de Felipe González hasta hoy.

    El PSOE pierde el poder como consecuencia de la evidente corrupción vivida en las dos últimas legislaturas de Felipe.

    Aunque desde su llegada al poder en 1982, Felipe optó por convertir el ancestral Partido Socialista Español en un  Partido Social Demócrata homologable a sus partidos hermanos en las demás democracias europeas, como la Alemana, Francesa, Italiana e incluso las escandinavas, ese proceso sólo pudo llevarse a cabo con el apoyo de los alemanes fundamentalmente y después de toda la Unión Europea una vez incorporados a la misma.

    Pero mi pregunta ahora es  la que encabeza esta columna.

    Tras la salida de Felipe, el PSOE ha ido dando tumbos de mal en peor.

    Los primeros ocho años, tuvo tiempo de regenerarse en la Oposición, pero en vez de hacerlo se autodestruyeron en sus luchas internas, optando por la peor de las soluciones cuando en una lucha despiadada entre los  mejores, acabaron siguiendo las exigencias del Partido Socialista de Cataluña de Maragall, se eligió a Zapatero como nuevo líder del socialismo español, un mediocre representante de León, que acabó siendo letal para el PSOE y para España, ya que desde el primer día estuvo al servicio del catalanismo más radical y regionalista, que ha acabado por convertirse en el mejor aliado de los actuales partidos independentistas, con la llegada de Pedro Sánchez.

    Es curioso que un partido internacionalista como el socialista, ahora sea el cómplice imprescindible del ERC y de los comunistas y populistas de PODEMOS, para dinamitar desde dentro la España Constitucional.

    ¿Cómo es posible que el Partido Socialista de Cataluña que ni siquiera pertenece al PSOE, sino que esta federado al mismo, sea quien decida por todos los socialistas españoles?

    ¿Qué queda en España, de aquella Social Democracia que construyó Felipe González con el apoyo de Europa?

    ¿Por qué mi uno solo de los barones socialistas del resto de España, es capaz de enfrentarse con Pedro Sánchez?

    Casi todos ellos contribuyeron a derrocarle de la Secretaria General del Partido hace cuatro días, por sus planteamientos irracionales y sin embargo ahora nadie es capaz de defender los intereses del Estado y la Constitución Española.

    Resulta como poco vergonzoso, que el actual Gobierno esté actuando con una impunidad total, imponiendo criterios tan arbitrarios, como los que recientemente ha tenido la desfachatez de hacer la Ministra de Educación negando el derecho de los padres a decidir sobre la formación de sus hijos, en criterios extra escolares.

    “Los hijos son libres y no son propiedad de los padres”

    Ha venido a sentenciar más o menos.

    La respuesta sería decirle, que tampoco son propiedad del Estado ni del Gobierno, pero el derecho a su educación y formación y a la elección de los criterios éticos y morales en los que deben de ser educados fuera del horario lectivo oficial, “si es un derecho de los padres reconocido en la propia Constitución”.

    Esa es la única razón de existir el PIN PARENTAL que ha entrado en vigor en la Región Murciana y debería ya de estar institucionalizado en toda España, para evitar el adoctrinamiento socialista-comunista, inspirado en el catalán que tanto resultado ha dado allí.

    Los conceptos actuales que rigen las decisiones del Gobierno, me recuerdan al Gobierno de Stalin en la URSS o de la Alemania Nazi de Hitler, donde esos dos Estados Fascistas se arrogaron a si mismos todos los derechos sin ninguna obligación, sobre la educación y formación de sus juventudes.

    Afirmaciones como la de Celaa, diciendo que “no podemos pensar de ninguna de las maneras, que los hijos pertenecen a sus padres”, como justificación para adoctrinarles académicamente, fuera de los horarios lectivos, con charlas indecentes sobre los principios LGTBI u otras aun mas llenas de insensateces como las de Beatriz Gimeno nombrada Directora del Instituto de la Mujer por Irene Montero, recomendando la sodomización de los hombres por mujeres, para alcanzar la igualdad real entre sexos, solo me producen un vómito de socialismo irracional a ultranza, y me pregunto cómo gentuza de este nivel ético, moral a intelectual, puede ostentar cargos de responsabilidad en un Gobierno Español.

    ¿No queda ningún representante político español social-demócrata, que se avergüence públicamente de toda esta escoria?

    ¡POBRE ESPAÑA, SI NO ACABAMOS PRONTO CON ESTE MAL SUEÑO QUE NOS HACEN VIVIR LAS NEOCOMUNISTAS FASCISTAS QUE TENEMOS EN EL GOBIERNO!

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