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Por Miguel Bataller
Columna de Michel - RSS

Excelencias y pequeñas deficiencias de la sanidad hospitalaria y primaria

    Las circunstancias de los últimos cincuenta días, me han permitido poder escribir esta columna de reconocimiento al sistema hospitalario español, tanto por un pequeño percance sin importancia sufrido por mí en mi casa, como por otro bastante más importante ocurrido en Teruel del que fue víctima mí esposa en plena Plaza del Torico.

    Nunca me cansaré de ponderar y agradecer la profesionalidad, amabilidad y eficacia que fuimos atendidos, en todo momento, tanto el Hospital Obispo Polanco de Teruel por los servicios del Doctor Justo Manuel Villalba Garcia, como en el Hospital de la Plana primero por el servicio de urgencias y posteriormente por el equipo de traumatología de una joven y excelente profesional como la Doctora Jimena Llorens, que sigue con singular acierto el proceso de recuperación de mi señora.

    Pero tampoco quiero dejar de mencionar el ejemplar comportamiento de la Policía Municipal de Teruel y en especial del Agente Loras, que apenas transcurridos cinco minutos del porrazo de mi mujer, llegó al lugar de los hechos y demostró ser un excelente ATS también, vendándole la frente con una brecha de 5 puntos, haciéndole una primera cura en su tobillo derecho que ya estaba muy hinchado, haciendo presumir un esguince, donde le aplicó una bolsa de hielo debajo del vendaje ocasional y la animaba constantemente hasta que llegó el Samur poco después.

    La amabilidad y premura de Josefina, una turolense de pro que presenció el incidente y se preocupó de telefonear a unos y otros, para atender a Marita, completan el circulo de los agradecimientos y todos ellos tendrán un lugar de privilegio en nuestros corazones, tanto por su profesionalidad como por su amabilidad y sentido de solidaridad humana en momento difíciles para nosotros, ya en plena tercera o incluso cuarta edad.

    El accidente tuvo lugar a las 11 de la mañana y a las dos de la tarde, mi esposa ya había sido curada, diagnosticada y enyesada en el Hospital de Teruel y el doctor Villalba se me presentó con todas las radiografías, el diagnóstico y el tratamiento sugerido por ellos, ofreciéndome la alternativa de quedar ingresada allí o si yo así lo decidía venirnos al Hospital de La Plana, que era nuestro Hospital de Referencia.

    Decidí esta última opción y regresamos al Parador Nacional de Turismo donde estábamos hospedados, cargamos las maletas y alrededor de las tres salimos rumbo a La Plana, donde llegábamos antes de las cinco.

    Al ser de otra Comunidad Autónoma y pese a entregar en ingresos de urgencias, toda la documentación que nos fue facilitada en el Hospital Obispo Polanco, me explicaron que habría que repetir todos los protocolos, para que quedaran los datos en su expediente clínico de la Comunidad Valenciana y pese a atendernos perfecta y rápidamente nada más llegar, estuvimos en Urgencias hasta poco antes de las siete cuando una vez comprobado que todo coincidía con los informes recibidos en Teruel, ya nos dieron cita para unos quince días después a fin de verificar la evolución de las fracturas del tobillo derecho y del antebrazo izquierdo que han evolucionado muy positivamente gracias a Dios.

    Hasta aquí las excelencias y agradecimientos a nuestra Sanidad Hospitalaria y calidad humana y personal de ese Teruel, que a partir de ahora, siempre existirá para mí.

    En cuanto a la asistencia primaria en el Centro de Salud y por mi experiencia vivida el día 7 de Octubre, no quiero que se interprete esta columna como un reproche para nadie, porque la escribo con el deseo de que en la medida de lo posible se mejore la asistencia sencillamente.

    Como tenía que ir a pedir turno para hacerle nuevas radiografías a mi esposa para la consulta de trauma con la doctora Llorens el día 20 y acababa de recibir un mensaje de la Conselleria de Sanitat para las vacunas antigripales para mi esposa y para mí en razón de nuestra edad, me acerque al Centro de Salud de Burriana a las 11 de la mañana y ya éramos en la cola unas 20 personas guardando turno, pero curiosamente observé que allí había personas con cita previa presencia convenida  guardando turno en esa cola, cuando deberían pasar directamente a la consulta de su doctor.

    La queja más generalizada de los que allí esperábamos turno, era que nadie respondía a las llamadas por teléfono para fijar fecha de vacunaciones o visitas presenciales con el médico de cabecera o incluso de urgencias.

    Yo estuve poco menos de una hora esperando mi turno y tratando de explicar lo poco que yo sabía a quienes me preguntaban, pero lo cierto es que a medida que iba pasando el tiempo se creaban situaciones tensas que acabaron sufriendo las cuatro personas que nos atendían en los mostradores, tras pasar por un filtro de otras enfermeras o trabajadoras sociales que en el acceso al Centro de Salud, pero ya dentro, atendían a cuantos llegaban y nos derivaban o bien a los mostradores o a las consultas.

    Cuando llegó mi turno la señora que me precedía se quejaba amargamente a la joven que atendía en el mostrador de que  no le hubieran descolgado el teléfono en las muchas llamadas que había hecho en varios horarios y la señorita le contestó educada pero de mal humor, que era imposible contestar al teléfono, cuando las colas de atención personal eran interminables.

    Es decir, la pescadilla que se muerde la cola.

    Las dos tenían motivos fundados para sentirse incomodas.

    Es una pena, que con la excelente calidad profesional y humana de nuestros servicios médicos y sanitarios, se acabe teniendo una imagen deteriorada por pequeños detalles de la gestión administrativa.

    Sé muy bien, que es por motivos de la pandemia del COVID 19, ya que todo se ha trastornado.

    Lo que eran Urgencias, ahora se dedica exclusivamente a la atención del COVID, las visitas presenciales quedan minimizadas a casos especiales y normalmente son visitas telefónicas con nuestros médicos de cabecera que nos llaman en los horarios ya prefijados, con razonable puntualidad.

    Pero hacerles comprender eso a personas mayores o con afecciones crónicas no es fácil.

    Soy de los que opinan que el CORONAVIRUS es un problema muy serio del que tenemos que protegernos al máximo, pero alrededor de él, se están generando también otros problemas que son muy importantes y pierden importancia ante la pandemia.

    Me reafirmo en destacar la calidad de nuestros profesionales sanitarios y la buena voluntad de todos los que funcionan en ese entorno, por lo que bastaría con limar asperezas y tener todos una predisposición personal adecuada, para que las aguas vuelvan a su cauce, sin crear excesivos conflictos.

    Sugeriría una persona intercalada en las colas externas al Centro para evitar esperas irracionales y una atención telefónica real aunque fuese insuficiente, pero al menos que existiera.

    Aunque en mi opinión el mayor problema, quizás sea una Sanidad Universal indiscriminada en una España a la que todos los días llegan miles de inmigrantes sin papeles a los que también hay que atender y por eso en momentos críticos como estos que vivimos, todos nos convertimos en víctimas de un sistema insuficiente para todos.

    Ese es el punto de vista de un usuario, que apenas ha necesitado nunca atención médica personal y por eso me permito explicar mis vivencias ahora de primera mano.

    Hasta la semana que viene amigos.

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