24 de agosto de 2019 24/8/19
Por Vicente Piqueres Monzonis
El Caballero del Komián - RSS

Remembranza del ayer - 3ª parte - anécdotas (el pare Roch)

Sus anécdotas fueron bastantes. Muchas. Como ejemplo citaré algunas.

Me contó que cuando estaba en la mili, (que la hizo en Mahon (Menorca) y duraba tres años), tenia un Coronel que se llamaba D. Ildefonso Bauzá y Palet, el cual un buen día salió a pasear con su señora, y a esta se le ocurrió beber en un arroyo, con tan mala suerte que se tragó lo que llamamos “una babosa”, o sea un caracol de los que no tiene cáscara, parecidos a esos que son negros y llamamos “sangoneras”.

Este Señor llevo a su mujer al médico y otros más. Como no le solucionaban nada y andaba bastante preocupado, porque la “babosa” no la expulsaba, y seguía allí dentro, en la tripa, un día se enteró mi abuelo y se prestó a ayudarle diciendo que eso lo podía solucionar él en un periquete.

Sorprendido, el Coronel, por el espontáneo y generoso ofrecimiento, accedió rápido porque ya estaba harto de la lata que le daba su mujer continuamente. Dio órdenes a los sanitarios que se pusieran bajo el mando de Piqueres y que actuaran según les iría indicando.

El soldado en cuestión, o sea Piqueres, se puso manos a la obra, y para la “operación” dijo que le prepararan: un serrucho de los grandes, un bombo de los que van en las bandas de la música y unos platillos, unos metros de traca rápida, con petardos pequeños, dos o tres de los gordos y una regadera grande llena de agua.

Llegado el momento mando a la mujer que se tumbara boca abajo, en una camilla de las que había por allí, y que se remangara la ropa (falda, enaguas, etc.) dejando el culo al aire.

La mujer, naturalmente, se negó, protestó, etc. pero finalmente accedió.

Empezó el acto, en el que le ayudaba su amigo “Cagascoles”, haciendo ruido con el serrucho grande y aporreando de vez en cuando el bombo de la música.

Después disparó la traca y explosionó algunos petardos, primero los normales y al final los que ya son “truenos” grandes.

Transcurrido algún tiempo tomó la regadera e iba regando el culo de la buena señora, hasta que al cabo de un ratito, la “babosa” se asomo por el ano, y viendo el panorama salio de su escondrijo, como paseándose.

Preguntado por el Coronel sobre como había podido hacer tal cosa le explicó que estos animalitos están escondidos o dormitando, pero cuando oyen los truenos y que llueve, se despiertan y salen a pasear.

Así se solucionó el problema de la “babosa”.

Otro día estando con él sentados al lado del fuego de la llar, le pregunté: “Pare Roch ¿les animetes dels homens com son?” y me contestó: “son menudetes, com la llavor de la herba, que a penes si la pots vore”. Y volví a preguntar ¿y les dels gosos? y su contestación fue “eixes son llarguerudes uns cuants pams”.

Otra vez estaba a la puerta de casa con papel y lápiz en la mano, y mi tía Teresa, la más pequeña de la familia, le preguntó: Pare “¿Qué esta fent?” Y le contestó: “Ara después te ho diré”, y al cabo del rato aclaró: “Mira: ta tía Teresa María tots els díes fa cuatre viatges al convent dels frares. Si multipliquem els pasos que hi han entre sa casa y el convent, resulten tants metros per viatge, que per cuatre viatges son tants metros per día. Així resulta que per setmana, per mes y per any ta tía, fent viatges al Convent, al añy li pega tres voltes al mon”.

Como era carpintero él tenia su banco de trabajo y sus herramientas más predilectas, pero tenia la costumbre de irlas sacando, de un armario donde las guardaban, allí en el taller, a medida que las necesitaban. Yo no sé si se olvidaría de ir devolviéndolas a su sitio o estaría absorto en la faena, pero el caso es que iba llenando el banco y finalmente ya no le quedaban apenas dos palmos de banco para poder trabajar.

Era muy curioso esto, y en alguna ocasión mi tío Pepe me comentó: “Míralo. Dins de un rato estará treballant en terra o en el brancal”.

Pero ya siendo mayor, si el tiempo estaba nublado y mal no se paraba en pajas.

Cogía el portante y el “cabaset”, se iba a “l´horta”, cavaba la tierra para coger lombrices y, cuando tenia bastantes, les pasaba un hilo por dentro, hacia su “borinot”, lo ataba a la punta de una caña y..... “a peixcar anguiles” en la acequia que mejor le parecía, porque se conocía todas la de la contornada: “El finello”, “L´ull de la Vila”, “ Caramit”, etc. etc.

Por otra parte, si el tiempo estaba bueno, era muy dueño y señor para hacer lo que le diera la gana. Si se le antojaba hacerse “caragoletes” para comer o cenar, cogía “el saquet” y allá que se iba a buscárlas y cuando ya tenia bastantes volvía a casa, las lavaba bien lavadas, las ponía al sol dentro de una “palangana” con agua, “les abobaba”, como él me decía, y cuando las tenia a punto las hervía.

Una vez hervidas les quitaba el agua y les ponía un picadillo a base de ajo, perejil y aceite, que él mismo se preparaba, y… “a sopar s´ha dit”.

Tenia la habilidad de hacer o pinchar, con los dientes, un agujerito en la cáscara, en la parte gruesa, y en “un xuplit” las sacaba de su envoltorio y ya no sé si las masticaba o se las tragaba enteras.

Lo que si sé es lo que me dijo mi tío Pepe, en cierta ocasión, de que si alguna se le resistía se la tragaba entera, cáscara y todo, y que luego, cuando defecaba, se veían “caragoles” enteras o machacadas, al no poderlas digerir como los patos. Él quería “bellanenques”

Cuando hacia algún “sopar” de estas características siempre solía invitar a algún que otro amigo suyo bien fuera “Cagascoles”, “Figueroles”, “Corell”, “El Barigüalo”, o el que se ponía a tiro, pues como tenia tantos amigos, no le faltaba nunca algún invitado, sobre todo para “el sopar”.

En cierta ocasión, cuando el taller ya estaba en “L´Escorredor”, pero la máquina de labrar la madera estaba en la calle Santa Ana, fue mi tío Pepe a trabajar en la máquina, allá por la media tarde, y el día estaba muy nublado como amenazando tormenta, era un día de esos que se llaman bascosos, en que el calor y la sudor no te los quitas de encima.

Era en pleno mes de Agosto y el bochorno era sofocante.

Al llegar allí se lo encontró sentado en la puerta “fentse el sigarret” y le dijo: “Pare, ¿qué fa ahí en el fret que está fent?”. Y él le respondió que era cierto. Mas el tío Pepe continuó con la broma y volvió a decirle: ¿Vol que ensengam el foc en el llar?”.

Y como la respuesta fue afirmativa con “barrumballa” y maderas encendió una fogata como si fuera una falla. Y allí se sentaron él y mi tío Pepe, pero este ultimo bien remangado y creo que hasta se quedó sin camisa por el calor que hacia, entre el de la hoguera y el ambiental.

Pese a todo mi abuelo fue muy feliz , pues su mayor diversión era sentarse al lado del llar y sin parar de fumar “sigarret tras sigarret”. Su lado preferido era: mirando el llar, el de la derecha.

Desde allí dirigía la orquesta de amigos que siempre tenía y formaban el corrillo, sobre todo en invierno, que casi diariamente eran todos estos, o muchos de ellos:

NELO EL ESPARDENYER (Acordeonista)
PERE ECHEVARRIA (Ingeniero)
CHIMO EL PEDRAPIQUER (Cantero)
RÍOS EL DENTISTE (Con su pata de palo)
SIDRO EL CARBONER FRAISCO EL FIDEUER
JUAN CORELL EL PUNCHAOR (Practicante)
VIÇENT EL SUCRER
PIO VALLS (Piet)
FRAISCO PIQUER (Cagascoles)
CHOCHIM EL BARIGUALO
FRAISCO GIL (Figueroles)
VIÇENT EL CABANENC (Carnicero)
TORNABRASOS
EL ABUELO GALLETS (Relojero)
EL ROCH DE PIQUERES (ell mateix)

Su vida, desde luego, estuvo llena de anécdotas que habrán conocido personas que, por circunstancias de la vida, ya no están entre nosotros. Yo me he limitado a informar sobre unas pocas que, en alguna ocasión, han sido conmigo o estando presente. Otras han sido referidas en casa, sobre todo por mis tías ya que se trataba de su padre.

No obstante ser un hombre con mucha personalidad, el tenia su cuadrilla o sea sus amigos más íntimos, que normalmente son los que acabo de citar.

Entre ellos se contaban casi todos estos que he citado y que nacieron, en su mayoría, antes de que empezara el siglo XX, o sea en los últimos años de 1800.

El punto de reunión de toda esta cuadrilla era en la calle de Santa Ana núm. 3 (hoy nº 1), en su carpintería.

Allí infinidad de tardes se reunían unos u otros, haciendo su “sigarret”, y se contaban sus anécdotas o correrías, juntos o por separado, pero el caso es que eran una cuadrilla de las más castizas que ha tenido Burriana, con señorío, gracia, buen humor, buenos sentimientos, discutían, pero no reñían, porque la armonía era muy sana, y no es que tuvieran pocas ganas de trabajar porque cada cual curraba lo suyo etc. etc.

Yo no sé como en aquella casa, en muchas ocasiones, cabía tanta gente, porque hay que tener en cuenta que también estaba ubicado el taller de carpintería, con bancos de trabajo, herramientas, maderas y además era la vivienda de mis tíos y abuelos.

Ocurriría, digo yo, como en el camarote de los Hermanos Marx en la película “Una noche en la opera”.

Pese a todo mi abuelo fue tan feliz porque su mayor diversión e ilusión era sentarse al lado del llar y sin parar de fumar, “sigarret tras sigarret”, tener compañía para charlar.

Su vida podría decirse que fue una ANÉCDOTA que habrán conocido personas que, por circunstancias de la vida, ya no están entre nosotros. Yo me he limitado a informar sobre unas pocas que, yo las he vivido por ser el primer nieto, además pelirrojo como él.

Desde muy pequeño a mí siempre me llevaba con él a todas partes. Era su primer nieto y por tanto su preferido

VECINDARIO DE LA CALLE SANTA ANA DE BURRIANA:
(Allá por la década de los años 40)

VECINOS PARTE IZQUIERDA ENTRANDO POR EL ESCORREDOR:
BATISTE GOLETA Y FAMILIA (5 HIJOS)
VICENTE PIQUERES (EL ROCH) Y FAMILIA.( FUSTERÍA)
BAORO EL CARRETER
FIGUEROLES. MUY AMIGO DEL PARE ROCH. (ENCARNACIÓN Y PAQUITA)
PEPE EL DE LA REULA Y SU MADRE (APELLIDO FERRANDIS)
NELO EL ESPARDENYER Y FAMILIA. (VICENTE EL DE LA RUARDA, SU CUÑADO)
RICARDO Y DOLORETES MINGARRO
ELVIRA LA PETRUS
LA GALLARDA
DOLORES LA CONILLA
OBDULIA
LES BORRIOLES Y FAMILIA
EMILIO Y LAURA
LA PUSETA, BATISTE,(EL SEU HOME), Y UNA PROLE DE CHIQUETS
LA RUBIA
LA TÍA PALOMARA Y EL CAPELLA MONTORO
LA FAMILIA AGUSTÍ
LAS TÍAS PIQUERES (ANGELETA, DOLORES, TERESA MARÍA)
ROSITA, SU MARIDO Y LOS HIJOS
BATISTET DE FERRÁ Y VIRGINIA CON LOS HIJOS, JUANITO, VIRGINIETA Y MANOLO

VECINOS PARTE DERECHA ENTRANDO POR EL ESCORREDOR:
EL SIÑO PEPE EL MAÑÁ
EL ABUELO GOSALBO Y LA FAMILIA RENAU
UNA DE MURCIA QUE SE LLAMABA LUISA
CHOCHIM DE LES PARRES. (EL ABANDERADO EN DESFILES, PROCESIONES, ETC.)
LES RAJOLERES. Y PEPE, EL HERMANO DEL PARE ROCH.
UNA QUE LLAMABAN LA PACA
MANSANA Y FAMILIA
ENCARNA LA DELS COCHES
LA JULIA Y EL PINTOR
AMPARO LA MAÑA
PACO (HERMANO DE LA PUSETA)
VICENTICA. (LA QUE TENIA LA CASA LLENA DE BASURA Y TRASTOS)
ENCARNACIÓN Y PEPE
LA MESTRA Y “EL FAMOSO GUEROLETA”
UNA QUE LLAMABAN LA TÍA ESPERANZA Y LA NENA
ANGELITA LA GORDA Y FAMILIA. MUY AMIGA DE LA FAMILIA PIQUERES
DON MAXIMILIANO Y SU HERMANA
EL ABUELO GALLETS Y FAMILIA

P.D. Allí, casi todo el mundo se conocía por los apodos

EL CABALLERO DEL KOMIÁN. (Que dormía en Trinidad, 18, pero hacia la vida en Santa Ana, 3)

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