26 de agosto de 2019 26/8/19
Por Vicente Piqueres Monzonis
El Caballero del Komián - RSS

Momentos sin retorno

Estoy escuchando música, de Julio Iglesias concretamente, y de entre el repertorio que llevo en manos, me llama poderosamente la atención una canción: MOMENTOS. Para mí una de las mejores, de este cantante, por no decir la mejor.

Después de haberla escuchado varias veces, e incluso me he hecho con la letra, paso a meditar, a fondo, algún que otro verso contenido en la misma, porque aparte de que tiene una música acertada, una rima perfecta y una buena melodía, hay en ella un fondo de filosofía que te obliga a meditar, a ver como es la realidad de la vida.

Y en mi meditación pensé: Tomando como base la canción ¿no podría, con su ayuda componer un poema, propio de mí, pero colaborando con los autores del tema, y compuesto por quintetos de versos endecasílabos, que se me dan muy bien, rimados a la perfección y con métrica rigurosa en cada uno de ellos? ¿Ampliando o retocando en algún punto el sentido de la canción? Yo creo que puede ser y además me gusta.

Y sin pensarlo más puse manos a la obra, pero como el poema es un poco complejo he tomado del mismo solamente las estrofas que me interesan para el presente comentario y, sin menoscabar las restantes, son estas sobre las que quiero tratar:

MOMENTOS DE LA VIDA

Ya ves que todo pasa, quién diría,

ya ves que poco queda del ayer,

apenas si nos quedan los recuerdos,

aquellos que perduran para siempre,

momentos que no vuelven otra vez

Te acuerdas de las veces que dijimos

que nada nos podría separar,

el viento, que escuchaba tus palabras,

sabiendo que tal vez las oirías,

cantaba tan alegre su cantar.

Más yo te contemplaba con cariño

y echaba mis sentidos a volar,

perdidos en la noche y el silencio

del espacio profundo y misterioso,

sin duda que soñábamos soñar.

Ya ves que todo pasa, quién diría,

ya ves que poco queda por contar,

apenas son tan pocos los recuerdos,

aquellos que perduran para siempre,

momentos que no vuelven nunca más.

La vida se compone de momentos

que poco los solemos valorar,

mas luego, cuando pasan, los perdemos,

pero todos, al fin, nos damos cuenta

que el tiempo no los deja regresar.

Estos versos nos ponen de manifiesto lo efímero de nuestra existencia, y sobre todo el último nos afirma categóricamente que “no hay retorno”, lo que ocurrió ya pasó, pero todo precisa un análisis y lo vamos a hacer:

La primera estrofa nos dice que todo pasa, es evidente. El mundo rueda y cumple con toda precisión las leyes de la naturaleza, establecidas desde Dios sabe cuando. Pero se cumplen de tal manera que la humanidad no las llega a comprender, cuando por ley es así y, queriendo o no queriendo, no queda otro remedio más que aceptarlas.

Termina el verso como queriendo manifestar que “es sorprendente” y efectivamente a cada instante nos sorprende, unas veces más y otras menos, lo que ocurre en nuestro entorno. Ahí es donde está la llave del futuro, en un instante sólo, más NO.

Tengo un soneto, hecho por mí, en el que comienzo diciendo que “Asusta pensar que sólo hay presente/ y ver como el futuro ya es pasado,/que el mañana del ayer quede olvidado/ y que todo se acabe eternamente”.

Yo no quiero empeñarme en olvidar el pasado y mirar solamente al futuro, como hay muchos que abogan por ello sin pensar, tan siquiera, que tal futuro todavía no existe, es una incógnita, está por venir e ignoramos qué nos deparará.

En cambio el pasado está ahí, ya es historia que no podrá borrarse de ninguna forma, nada más que con la muerte. Recordar lo bueno del pasado es maravilloso.

Todavía no podemos saber si, por fin, entramos en la cuarta dimensión y podemos ver o alcanzar todas las sorpresas que nos reserva. Pero este tema es muy delicado y fascinante, para tratar del mismo, en esta columna. Otro día lo trataremos.

Por hoy estamos atrapados y presos en la dimensión tercera y sólo Dios sabe cuando podremos atravesar la barrera de la cuarta.

Nuestro habitáculo es el que existe y, tanto si lo queramos como no, hemos de atenernos a sus leyes y no empeñarnos, como está ocurriendo, en modificarlas.

En la vida, hasta el instante de la muerte de cualquiera, es donde se halla ese cúmulo de MOMENTOS que, por lo general y normalmente, no solemos valorar. Vamos pasando la existencia, sin apenas darnos cuenta ni prestarles atención, y como dice la canción solamente quedan escasos recuerdos.

Después los buscamos con ahínco y ya no los hallamos.

En esos MOMENTOS, que a veces son muy breves, es donde encontramos la esencia de nuestro ser y existir. Los hay dulces pero también los hay amargos. Estos últimos yo los aparto y trato de olvidarlos, aunque no pueda, pero en los primeros es donde suelo recrearme, meditarlos y gozar recordándolos, indagando en ellos al máximo posible, buscando minucias de detalles, que tienen su valor e importancia.

Leed HISTORIA DEL TIEMPO, de Stephen W. Hawking, cuyo tema es “Del Big Bang a los agujeros negros” y hallareis muchas respuestas a preguntas que, si hoy están sólo en teorías, quizás mañana sean realidad, porque lo serán, y dejaremos de viajar y utilizar los cacharros que hoy están en uso. Lo de ahora quedará en “chatarra” del pasado, incluso lo que ahora es el súmmum de la tecnología.

Quiero recordar haber leído, creo que en La Teoría de la Relatividad, de A. Einstein, que la materia está compuesta de VIBRACIONES. De ser esto así el día que se invente, se logre o se construya “algo” fabuloso para “DES-VIBRAR” cualquier tipo de materia (algo parecido a lo que pasa con la radio o la TV), el hombre podrá viajar por el espacio a su antojo. El símil está en la radio y la TV.

¿Quién le iba a decir a una persona de hace 100 años que tanto la voz como la imagen, incluso los colores, “viajarían de la forma que lo hacen” utilizando unos emisores y sus correspondientes receptores?

¿Podrá, entonces, buscarse en el espacio esos MOMENTOS que a veces deseamos volver a tener presentes?

Nuestra generación, la siguiente y la otra…..y quizás más, no lo verán todavía, ¡PERO LA HUMANIDAD LLEGARÁ A DISFRUTARLO!

Nos hemos desviado un poco de lo que dice la canción, pero era preciso hacerlo, no para rebatir lo que se dice en las dos últimas estrofas. Hoy es lo que hay.

Lo que se ha escrito son teorías pero estamos aquí y lo dicho parece que sobrepasa ya de que sean simples elucubraciones.

Por ejemplo: ¡Como nos gustaría ver la faz de Jesucristo y a la vez oír también su voz!

El tema de la canción es maravilloso, pero para encontrar su fondo y valorarlo hay que meditar, pensar, hallar un recuerdo que nos guste y dentro de él, hay que desmenuzarlo, tal como si estuviéramos buscando algo, y estrujar la mente hasta que encuentres algo que, dada su importancia, te haga vibrar. Son los MOMENTOS.

Dado que yo soy un sentimental me gusta este ambiente de tranquilidad, soledad y aislamiento. Es “un deporte” que solamente se consigue con la meditación y una forma muy eficaz para ahuyentar el tan temido stress.

Las multitudes ni me gustan ni me han gustado nunca.

Aunque este feo decirlo, por eso somos racionales, yo tomo nota de los animalitos: Fijaros y veréis como estos no arman alborotos, ni broncas, ni hacen payasadas. Actúan en silencio, los suyos van con los suyos, llevan una vida ordenada, etc. y no pierden el tiempo. Viven según les aconsejan las circunstancias.

Mientras, los humanos sólo piensan en guerras, buscan conflictos donde no los hay, por un lado se busca la PAZ y la armonía y por otro se pisotea y se rechaza, son etnias belicosas y da la impresión de que están hechas para matar, cuando no es así. Cuando debería ser todo lo contrario entendimiento, comprensión y concordia.

La PAZ y se busca con ahínco, pero sin entendimiento, pues no es casualidad, pero es así. Lo grave es que, pese a todo, la atan a la espoleta de los misiles y por ese camino lo único que se conseguirá…. siento tener que reservarme la opinión final.

 2 comentarios
JPE
JPE
25/03/2014 12:03
Recuerdos, recuerdos

Está muy claro , Vicente, que eres un sentimental lleno de recuerdos.

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