25 de noviembre de 2020 25/11/20

Medio Ambiente exporta su modelo de Microrreservas de flora a Chipre y Bulgaria

  • La Comisión Europea ha concedido dos proyectos LIFE para el desarrollo de la red en estos dos países

  • La Comunitat Valenciana posee 273 zonas protegidas, que suman más de 1.900 hectáreas de terrenos dedicados a la conservación de flora

La Comisión Europea ha aprobado dos nuevos proyectos LIFE en Chipre y Bulgaria destinados a trasladar a dichos países el modelo valenciano de las microrreservas de flora.

Según ha explicado la secretaria autonómica de la Conselleria de Medio Ambiente, Mª Ángeles Centeno, no es la primera vez que la Comunitat exporta esta figura de protección que ya ha sido implantada en otras zonas de España, la Unión Europea y del Mundo”.

De hecho, lo largo de los últimos años, el modelo valenciano ha sido exportado a efectos técnicos a diversos países como Eslovenia, Grecia o Egipto, y adoptado normativamente por otros como Letonia, donde desde el año 2000 existe la figura jurídica de microrreserva.

En España se ha adoptado un figura legal parecida en Castilla y León, y con rango de Ley aparece en las normativas sobre espacios naturales protegidos de Castilla-La Mancha y Baleares.

“La extensión ahora propuesta para Chipre y Bulgaria, esta última con obligaciones de protección legal de estas zonas, consolida la internacionalización de las microrreservas, cuya idea se generó en la Generalitat a principios de la década de 1990”, ha asegurado Ureña, quien ha recordado que la Comunitat Valenciana “posee ya 273 zonas protegidas, que suman más de 1.900 hectáreas de terrenos dedicados a la conservación de la flora singular y que constituyen la red más densa de terrenos protegidas para la preservación de las plantas silvestres en todo el planeta”.

En el caso de Chipre, la Conselleria de Medio Ambiente, Agua, Urbanismo y Vivienda participará de modo activo durante el tiempo que dure el proyecto, hasta mediados de 2013, junto con otras instituciones, como el Programa para el Desarrollo de la ONU, la Federación de Organizaciones Ecológicas y Medioambientales de Chipre, y el Departamento Forestal del Gobierno del país.

El proyecto chipriota prevé la creación de una pequeña red de microrreservas focalizada en especies endémicas protegidas por la Directiva de Hábitats de la Unión Europea, donde se desarrollarán intensos trabajos de investigación y conservación. La actividad se centrará en 4 especies en peligro de extinción y dos hábitats forestales exclusivos de aquel país, dominados por especies propias de cedros y robles.

Previamente, durante 2008 y 2009, la Generalitat ya ha colaborado con el equipo técnico-científico del proyecto facilitando amplia información y asesorando en la conservación de especies amenazadas de plantas ubicadas en la línea verde -frontera que separa temporalmente las comunidades turca y grecochipriota, bajo vigilancia de la ONU- y participando en un seminario específico que desarrolló el Programa para el Desarrollo de la ONU.

Durante los tres años y medio de desarrollo del proyecto en Chipre, la Conselleria participará mediante el asesoramiento regular de equipos técnicos especializados en conservación de flora, tanto con visitas de supervisión a aquel país, como mediante formación en la Comunitat Valenciana de los especialistas chipriotas.

En el mismo sentido, teniendo en cuenta que el modelo valenciano ya fue ensayado por el Consell Insular de Menorca, se prevé que los expertos de Chipre visiten también zonas menorquinas susceptibles de ser declaradas microrreservas. Paralelamente, se participará desde la Conselleria de Medio Ambiente en el Comité Científico del proyecto, que supervisa el óptimo desarrollo de las actividades de investigación y seguimiento de las especies amenazadas.

Por su parte y en el caso de Bulgaria, la Comisión Europea ha aprobado la concesión de un proyecto LIFE con objetivos mucho más ambiciosos, ya que se pretenden establecer una red de terrenos protegidos en 20 regiones o distritos del país. Se propone delimitar 56 futuras microrreservas, de las que al menos 30 deberán haber sido protegidas antes de mediados de 2013, abarcando poblaciones de 47 especies de plantas amenazadas a nivel nacional o protegidas por la Directiva de Hábitats.

El modelo de zonas que se propone en Bulgaria es muy similar al de las microrreservas valencianas, con terrenos de hasta 20 hectáreas, preferentemente públicos, y a diferencia del caso de Chipre se incidirá menos en trabajos de investigación, orientándose la actividad a la planificación técnica y desarrollo de acciones directas de conservación.

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