18 de noviembre de 2019 18/11/19

Las amígdalas vuelven al quirófano

Las amígdalas vuelven al quirófano - (foto 1)

    Dolor de garganta, problemas respiratorios, dolor de oído, fiebre o molestias para comer son algunos síntomas de la amigdalitis, una de las enfermedades más comunes durante la infancia y que más preocupa a los padres y madres. La amigdalitis es una inflamación de las amígdalas provocada por alguna bacteria o virus y constituye una de las principales causas de consulta otorrinolaringológica que afectan a los más pequeños de la casa.

    En la mayoría de los casos las infecciones son leves y no requiere más que el tratamiento de los síntomas con calmantes para el dolor, abundante hidratación con líquidos a temperatura ambiente, gargarismos con antisépticos suaves, etc. Si la amigdalitis es causada por una infección bacteriana, el médico puede recetar un tratamiento con antibióticos. Hace algunos años, la operación de anginas era muy frecuente entre los niños, y al menor indicio de inflamación, se optaba por la operación. Posteriormente, muchos especialistas recomendaron evitar la intervención quirúrgica para preservar el desarrollo del sistema inmunológico y de anticuerpos en los niños. Hoy en día, la operación de amígdalas en los más pequeños, se delimitan a casos muy específicos, como por ejemplo, que se produzcan problemas en la respiración o auditivos que puedan tener riesgo de secuelas en los pacientes.

    Por ello, el Hospital de Manises ha elaborado una sencilla guía destinada a padres y madres para que sean capaces de identificar los signos de alarma en este problema de salud. Así, los especialistas del Hospital explican que es muy común que los niños, sobre todo los menores de tres años, padezcan anginas, algo que no debe preocupar a los padres ya que, tal y como dice la Otorrinolaringóloga Begoña Beaus, “el hecho de que los niños sufran este tipo de infecciones sin excesiva gravedad, no es solo algo normal, sino que contribuye a generar las defensas necesarias para que le protejan el resto de la vida”.

    La doctora Beaus explica que “en todo caso, es importante que respetemos el calendario de vacunas y sigamos las indicaciones de tratamiento que nos mande nuestro pediatra”. Las anginas se dan especialmente en niños menores de 3 años. A partir de esta edad, los episodios de infecciones deben de disminuir, en el caso contrario, hay que acudir a un especialista para que determine si requiere de un tratamiento especial.

    Signos de alarma

    Este tipo de dolencias también suelen presentar algunas dificultades respiratorias que provocan que los pequeños ronquen por las noches. El especialista del Hospital de Manises, alerta de que “un cierto grado de ruido durante el sueño puede considerarse normal, si tenemos en cuenta que la vía respiratoria es más estrecha y la cantidad de moco mayor que en los adultos, por lo que, si no es algo muy exagerado, no tenemos porqué alertarnos”. En el caso de que la dificultad respiratoria sea ruidosa y permanente hay que informarlo al pediatra ya que puede derivar en apnea obstructiva del sueño. De hecho, es conveniente grabar al niño durante el sueño para que el especialista pueda hacer una valoración de si la respiración del niño supone un riesgo para su salud.

    También es muy probable que, a causa de las alteraciones en las amígdalas, los padres detecten que su hijo no oye bien y, por lo tanto, se preocupen. El especialista en Otorrinolaringología aconseja que, “si la afectación del oído no es frecuente y se resuelve totalmente tras pasar el catarro, esta disminución del oído no afectará al desarrollo del lenguaje y al aprendizaje del niño. Si creemos que el problema persiste, hay que consultar al especialista para que determine las causas y descarte problemas de sordera permanente y alteraciones de desarrollo psicomotor”.

    ¿En qué casos el otorrino decide aplicar un tratamiento quirúrgico? 

    Hay ciertos casos en que la amigdalitis necesita un tratamiento quirúrgico que determinará el otorrinolaringólogo. Los especialistas en la actualidad limitan la intervención sobre amígdalas a dos situaciones bien delimitadas: las infecciones recurrentes de garganta y la existencia de apnea obstructiva del sueño. En el primero de los casos, el niño debe haber tenido al menos seis infecciones a lo largo de un año durante dos años consecutivos. En el segundo caso, se trata de la obstrucción de la vía aérea durante el sueño que condiciona una disminución de la ventilación, con paradas de la respiración mientras se duerme y somnolencia durante el día.  De hecho, el Hospital de Manises realizó el año pasado 102 intervenciones quirúrgicas por amigdalitis.

    En este sentido, la doctora Beaus explica que “este tipo de operaciones están muy controladas y se realizan con tecnologías quirúrgicas de vanguardia. En el Hospital de Manises, la intervención más común es a través de radiofrecuencia, una técnica muy efectiva y poco agresiva que consigue reducir el volumen amigdalar conservando parte del tejido linfoide lo que permite una función protectora de las anginas en la infancia”. También hay casos en los que las amígdalas sufren de infecciones crónicas que necesitan de una operación que elimine todo el tejido amigdalar.

    La guía para padres y madres acerca de las principales consultas sobre amigdalitis puede descargarse en el apartado del servicio de Otorrinolaringología del sitio web del Hospital de Manises: http://www.hospitalmanises.es/otorrinolaringologia.html.

    ocultar
    Las amígdalas vuelven al quirófano
    Subir