elperiodic.com
SELECCIONA IDIOMA
Valencià

Profesores de un colegio diocesano de Gandia impulsan el proyecto “Pupitre Amarillo” para evitar desigualdades entre alumnos por falta de recursos

  • Les proporcionan uniformes, material escolar, almuerzos y comida

Profesores del colegio diocesano María de los Ángeles Suárez de Calderón del Grao de Gandia han puesto en marcha un proyecto solidario, llamado “Pupitre Amarillo”, para luchar contra las desigualdades entre alumnos por falta de recursos, a través del cual ofrecen ayudas concretas para material escolar, uniformes, incluso almuerzos y comidas, a estudiantes de familias que no pueden cubrir gastos básicos.

Así, han formado una asociación, integrada por 45 personas en total, entre profesores en su gran mayoría y trabajadores del centro, que colaboran con 2 euros al mes para "ayudar a los alumnos que están en riesgo de abandonar el sistema educativo, precisamente, por falta de medios económicos para acceder al material, uniforme y comedor”, aseguran desde el propio colegio.

“La falta de recursos puede evidenciar diferencias entre los alumnos y esta desigualdad provoca en los estudiantes desmotivación y comportamientos de rebeldía que termina en abandono de los estudios” afirman.

El perfil de las personas beneficiadas “son niños y niñas provenientes de familias muy desestructuradas, de familias donde apenas hay ingresos, con bajos ingresos y con dos o más hijos, que pasan el mayor tiempo solos en casa porque sus padres trabajan”.

Además, el proyecto se centra en los adolescentes que “sufren cambios en el comportamiento-rendimiento y estos cambios se deben a su situación en casa”.

Según apuntan los responsables del proyecto, “esos alumnos a medida que van creciendo y van siendo conscientes de su situación, y cuando se comparan con el resto de compañeros de su clase, se sienten en inferioridad de condiciones y les da vergüenza reconocerlo y muchos lo traducen en un comportamiento de pasotismo, rebeldía y rechazo que les impide avanzar y acaban abandonando el sistema”.

Se trata de una “iniciativa maravillosa puesta en marcha por la buena voluntad y la generosidad popular pero deberían ser las instituciones públicas quienes garanticen la no desigualdad entre los y las estudiantes”, subrayan.

Proyecto titulado “Pupitre amarillo”

El nombre elegido para el proyecto toma como base los colores del semáforo: rojo, amarillo y verde, dado que “estamos hablando de alumnos que pueden pasar a rojo y abandonar, o volver a verde y seguir desarrollando sus estudios con normalidad”.

El dinero recaudado es destinado a la compra de material, uniformes o para pagar comedores y almuerzos a niños y niñas “que no tienen beca y no hacen las comidas normales”. También se intenta cubrir los gastos de la “escoleta” de julio o del comedor de dicho mes.

“El objetivo a corto plazo es proveer de material (comprado o donado) a estos alumnos, y cubrir sus necesidades en el ámbito alimenticio y, a largo plazo, es crear un voluntariado (que en algunos centro ya existe) con los alumnos más mayores del centro”, aseguran.

Igualmente, “con esta iniciativa además de los valores implícitos en el voluntariado quieren que se impliquen y ayuden a compañeros más pequeños, ayudándoles a leer, a hacer deberes, organizándoles juegos”.

“Con todo esto lo que pretenden es que ningún niño y niña sea diferente a otro por ningún motivo y disfruten de todas las oportunidades por igual”, conforme expresan sus responsables que añaden que “este proyecto es el reflejo de un profesorado y una sociedad comprometida e implicada con esta realidad y con ganas de conseguir cambios”.

Subir