4 de diciembre de 2020 4/12/20

Miguel Hernández. 1910-2010. La sombra vencida

    La Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC) y el Ayuntamiento de Elche, con la colaboración de la Biblioteca Nacional de España, recuerdan a Miguel Hernández en el centenario de su nacimiento con la exposición Miguel Hernández. 1910 – 2010. La sombra vencida que recrea la trayectoria vital y literaria del autor de El rayo que no cesa a través de más de doscientas piezas, algunas inéditas, entre manuscritos, fotografías, cartas, pinturas, esculturas, dibujos, documentos, publicaciones y objetos personales cedidas para la ocasión por más de 40 de instituciones públicas y privadas, entre las que destaca la aportación de la Familia de Miguel Hernández.

    El Alcalde de Elche, Alejandro Soler ha inaugurado en el Centro de Congresos de Elche esta exposición en un acto en el que estuvo acompañado por Charo Otegui, Presidenta de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales; Lucía Izquierdo, nuera de Miguel Hernández y José Carlos Rovira, comisario de la exposición, entre otras personalidades.

    La muestra, que se pudo ver en la Biblioteca Nacional de España del 4 de octubre al 21 de noviembre de 2010, está dividida en cinco secciones:

    1. Infancia y juventud en Orihuela, 1910-1936. La primera formación la recibió en el parvulario Nuestra Señora de Monserrate. Después pasó a las escuelas para pobres del Ave María, situadas junto a su casa. Su maestro fue Ignacio Gutiérrez Tienda. Más tarde, entró como alumno externo en el colegio de Santo Domingo, entonces regentado por los Jesuitas. En 1925 su padre decide que deje de estudiar y se dedique a pastorear el ganado de la familia. Sin embargo, su formación continua de manera autodidacta gracias al acceso a diferentes bibliotecas ―entre ellas la de Luis Almarcha, canónigo de la catedral― y al contacto con un grupo de jóvenes de Orihuela, que formarán la “tertulia de la tahona” (la panadería de Carlos Fenoll) entre los que destacará Ramón Sijé. En 1930, Hernández comienza a colaborar en la prensa local. Sus primeras obras, tanto en poesía como en prosa, nos presentan a un joven poeta que todavía está buscando su propia voz y lo hace recreando los modos de dos corrientes estéticas del momento presentes en Orihuela: el Modernismo, con la figura central de Rubén Darío, y el Regionalismo a la manera de Vicente Medina y José María Gabriel y Galán.

    Este apartado de la muestra reúne, entre otras piezas, algunos de los primeros manuscritos del poeta como “En cuclillas ordeño” (hacia 1924) o un cuadernillo donde él mismo fue recopilando sus poemas de juventud (hacia 1930). Junto a ellos, varios testimonios de su etapa escolar como la inscripción en el colegio de Santo Domingo en 1923 o algunas de sus calificaciones escolares (1923-24).

    2. Madrid, 1931-1936. El 14 de abril de 1931 se proclama la Segunda República abriendo un período de esperanzas sociales y culturales. Poco después, en diciembre, Miguel Hernández llega a la capital. Entre 1931 y 1934 realiza sus dos primeros viajes a Madrid, que se presenta al principio como una ciudad inhóspita. Dos importantes revistas reflejan la presencia del escritor en los primeros meses de 1932 e inauguran un mito literario aceptado por él, el del «poeta-pastor». A su regreso a Orihuela, comienza a desarrollar un libro fuertemente inspirado por el gongorismo y la Generación del 27, Perito en lunas, que aparecerá en Murcia en 1933. En su tierra, Miguel Hernández se dedica a escribir frenéticamente, a seguir desarrollando su voz. Será muy importante su contacto con el grupo de poetas e intelectuales murcianos: Carmen Conde y Antonio Oliver, fundadores y directores de la Universidad Popular de Cartagena; los hermanos María y Carlos Cegarra, poetas de La Unión; Raimundo de los Ríos, director del suplemento cultural del diario La Verdad y la editorial Sudeste. En 1932, durante una estancia en Orihuela, conoce a Josefina Manresa, con quien se casará cinco años más tarde.

    A mediados de 1934, en un tercer viaje, llevará a Madrid un auto sacramental, Quién te ha visto y quién te ve, y sombra de lo que eras, que le publicará José Bergamín en la revista Cruz y Raya. A partir de este momento, y sobre todo durante el cuarto viaje, se inicia un giro vital y poético: obtiene trabajo en la redacción de la enciclopedia Los toros, bajo la dirección de José María de Cossío. En 1935 Hernández entra en contacto con los artistas de la Escuela de Vallecas. Benjamín Palencia, Alberto Sánchez y Maruja Mallo, entre otros, forman con Hernández una conjunción estética que en el poeta de Orihuela se evidenciará en un nuevo tratamiento de la naturaleza y la materia. También está en desarrollo, por su colaboración con Cossío y por su amistad con Maruja Mallo, el tema taurino. Ese mismo año participa en las Misiones Pedagógicas que el Gobierno de la República había puesto en pie para extender la cultura en los sectores populares. Traba amistad con Pablo Neruda, Vicente Aleixandre y otros poetas que influyen en su manera de entender la poesía: la vanguardia literaria le atrae poderosamente. Además, accede a nuevas perspectivas ideológicas en las que el argentino Raúl González Tuñón y Delia del Carril serán referentes fundamentales. El poema “Sonreídme” da cuenta de esta evolución hacia un nuevo tipo de poesía.

    Entre las piezas que destacan en este apartado de la exposición están las primeras ediciones de algunos de sus libros como Perito en lunas (Murcia, ediciones Sudoeste, 1933) y El rayo que no cesa (Madrid, Héroe, 1936); revistas en las que publicó poemas como los números 16 y 17 de Cruz y Raya (Madrid, agosto de 1934), la Revista de Occidente (Madrid, diciembre de 1935) donde publicó su “Elegía a Ramón Sijé y otros poemas” o todos los números de El gallo crisis (Orihuela, 1934 y 1935). Junto a ellos, diversos manuscritos de su producción literaria como el ilustrado de Perito en lunas (originalmente el libro iba a llamarse Poliedros); el manuscrito de la novela inacabada La tragedia de Calisto (hacia 1932); el manuscrito de Imagen de tu huella (entre 1934 y 1935), del que Hernández seleccionó poemas para incluirlos en El rayo que no cesa o el manuscrito ilustrado del poema “Elegía media del toro”.

    Este apartado de la exposición se cierra con obras de arte de algunos de los representantes de la Escuela de Vallecas vinculados a Miguel Hernández como los retratos que le dibujaron, a carbón y lápiz, Javier Clavo (hacia 1940) y, a tinta, Benjamín Palencia (hacia 1935) que el visitante puede contemplar junto a otras obras de Palencia: Villar del pedroso (1926) y Retrato de Alberto (1932). También se pueden ver algunas Arquitecturas vegetales de Maruja Mallo, así como el Retrato de José María de Cossio (1961) de Juan Bonafé, y algunos dibujos que Miguel Hernández realizó para ilustrar sus poemas de Perito en lunas (hacia 1931).

    3. La guerra, 1936-1939. Durante la guerra Miguel Hernández no fue un poeta de retaguardia. El 23 de septiembre de 1936 se alista al 5º Regimiento y en ese mismo mes se afilia al Partido Comunista. Su poesía se hace literalmente en los frentes (Madrid, Andalucía, Extremadura…) y refleja inicialmente la lucha y la esperanza en su libro Viento del pueblo. Sin embargo, poco a poco va construyendo el presentimiento de la derrota en El hombre acecha.

    Junto a la producción poética, que va apareciendo de manera dispersa en periódicos, desarrolla una labor como cronista en los diferentes frentes. Escribe en Milicia Popular, Al Ataque, Frente Sur, Ayuda, etc. En el mes de julio de 1937, participa en el II Congreso Internacional de Intelectuales en Defensa de la Cultura que tiene lugar en Valencia, donde firma la famosa «Ponencia colectiva». A finales de agosto, viaja durante poco más de un mes a la URSS con la legación española para asistir al V Festival de Teatro Soviético. Aparece Viento del Pueblo así como la obra teatral El labrador de más aire y las piezas breves contenidas en Teatro en la guerra. El 9 de marzo de este mismo año, contrae matrimonio civil con Josefina Manresa. En diciembre nace su primer hijo, Manuel Ramón, que fallecerá en octubre de 1938. A lo largo de 1938, presiente el final de la guerra. En enero de 1939, hay un nuevo motivo de esperanza personal con el nacimiento de su segundo hijo, Manuel Miguel. En marzo, con la caída de los últimos frentes militares y la crisis política de Madrid provocada por el golpe del general Casado, decide no asilarse en la embajada de Chile, como le había recomendado Neruda. Tras un breve regreso a su tierra, inicia el 18 de abril una huida de la que será detenido tras pasar la frontera portuguesa.

    El visitante puede contemplar en esta sección algunas de las cartas que Miguel Hernández envió a Josefina Manresa contándole el inicio de la guerra en Madrid (1936), su viaje a Orihuela para casarse con ella (1937) o sus impresiones sobre Moscú (1937) y Valencia (1939), así como ejemplos de su producción literaria de esa época: Viento del pueblo (Ediciones Socorro Rojo, 1937), El labrador de más aire (Nuestro Pueblo, 1937), Teatro en la guerra (Nuestro Pueblo, 1937) o la primera edición de El hombre acecha (Tipografía Moderna, 1939) que no se llegó a distribuir y ha llegado hasta nosotros gracias al ejemplar que salvó de la destrucción José María de Cossío y que acoge este apartado de la exposición.

    4. La cárcel, 1939-1942. Desde finales de abril de 1939 Miguel Hernández inicia una fuga imposible. El 4 de mayo es detenido entrando a Portugal y entregado a la policía española en Rosal de la Frontera (Huelva). Después de pasar por varias cárceles ―Huelva, Sevilla, Torrijos― el 17 de septiembre es puesto en libertad, pero, en lugar de intentar huir de nuevo, se dirige a Orihuela, donde es nuevamente apresado días después. Allí continúa una itinerancia carcelaria ―Conde de Toreno, Ocaña, Palencia y Alicante― que dura hasta el final de su vida el 28 de marzo de 1942.

    En la cárcel continúa la escritura de lo que conocemos como Cancionero y romancero de ausencias. Lejos de su mujer, de su hijo, de la libertad, de la vida, en definitiva, transmite siempre el dolor junto a la esperanza. En enero de 1940 se le somete a un consejo en el que es condenado a muerte. Su sentencia dice así: «Que debemos condenar y condenamos al procesado Miguel Hernández Gilabert, como autor de un delito de adhesión a la rebelión, a la pena de muerte». Seis meses después, se produce la conmutación de la pena por la inferior en grado: 30 años. Son meses en la galería de una cárcel luchando por la supervivencia y la escritura. Todo el proceso es un símbolo de la ilegalidad de la justicia de los vencedores. En 2010 apareció un segundo proceso (Sumarísimo 4487) incoado en Orihuela tras su libertad y nueva detención en septiembre de 1939.

    En este apartado de la exposición se puede ver por primera vez el manuscrito con los cuatro cuentos que el poeta escribió en la cárcel -El potro oscuro; El conejito; Un hogar en el árbol y La gatita Mancha y el ovillo rojo- de los que los dos últimos han permanecido inéditos hasta ahora. Escritos para su hijo, probablemente entre julio y diciembre de 1941, son sobre todo cuatro metáforas de libertad que reflejan las últimas ausencias del poeta. El apartado se completa con una selección de pinturas realizadas en prisión por Ricardo Fuente, Eusebio Oca y Gastón Castelló, compañeros de cárcel del escritor.

    5. Homenajes y censuras. Tras su muerte, varios contemporáneos reflexionaron sobre el valor de su obra y el significado de su ejemplo. Al filo de los años sesenta, las publicaciones y homenajes encuentran lugar sobre todo en el extranjero, mientras que en España la censura intentaba impedir -en intervenciones que duraron hasta 1976- que su obra fuera publicada y su nombre recordado como reflejan algunos expedientes administrativos e informes policiales que se muestran en este apartado de la exposición junto a documentos de censura de sus obras teatrales y poéticas.

    La exposición se cierra con diversas ediciones de sus obras, discos basados en sus poemas, revistas, cuadros, retratos, ensayos sobre su legado literario… que ilustran la vigencia de su obra. Junto a ellos, el visitante puede encontrar testimonios de Octavio Paz, Alejo Carpentier, Nicolás Guillén, Vicente Aleixandre y Pablo Neruda, entre otros.

    Documental
    En la exposición se podrá también ver el documental Miguel Hernández, encargo de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, la Fundación Pablo Iglesias y TVE a Es.Docu, que recorre la vida y obra de Miguel Hernández desde sus inicios como pastor de cabras y autodidacta hasta su reconocimiento como gran poeta por parte del Juan Ramón Jiménez de finales de la República pasando por su participación en la contienda civil -empleando la poesía como arma- y los años que pasó en la cárcel al término de la guerra civil.

    En el documental, dirigido por Pedro Carvajal con idea original y argumento de Alfonso Guerra, conviven en 85 minutos cuatro planos de voces que nos conducen, desde el presente de las distintas cárceles donde Miguel Hernández vivió su calvario y agonía, al pasado, a través de flash backs por tres historias que se desarrollan en paralelo: la vida de Miguel Hernández, la obra del poeta y el contexto histórico.

    Estas voces son la de Miguel Hernández, interpretada por José Luis Gómez a través de la lectura de poemas, textos y cartas; la voz de un narrador que cuenta la biografía en pasado; las voces de sus contemporáneos, recabados tanto de su entorno familiar (Josefina Manresa, su mujer y Lucía Izquierdo, nuera del poeta), artístico (Vicente Aleixandre, el amigo; Pablo Neruda, el introductor; José María de Cossio, el protector; Ernesto Giménez Caballero, el fascista de vanguardia; José Bergamín, el católico avanzado; Juan Ramón Jiménez, el maestro; Federico García Lorca, el desdén, el desencuentro; María Teresa León y Rafael Alberti, la bofetada final) y político (Marcos Ana, compañero de guerra y de presidio y Melquisedec Rodríguez, compañero de presidio); y los testimonios de los historiadores y estudiosos de la figura y obra de Miguel Hernández (José Luis Ferris, biógrafo; Eutimio Martín, biógrafo; Agustín Sánchez Vidal, especialista en la generación del 27; José Carlos Rovira, comisario del Centenario de Miguel Hernández y Alfonso Guerra, presidente de la Fundación Pablo Iglesias).

    En el largometraje, rodado en alta definición profesional, conviven tres planos visuales:

    1. Imágenes de archivo, tanto cinematográficas, como fotográficas animadas digitalmente y transcodificadas a Alta Definición. Especial importancia tienen, en este apartado, los dibujos del propio Miguel Hernández, que también se animan digitalmente.

    2. Imágenes rodadas durante las entrevistas y rodaje de los entornos recorridos por Miguel Hernández, con especial atención a los entornos naturales, tan presentes en su obra y en su personalidad (Elche, Orihuela, Cox, Sierra de la Callosa, Alicante, Madrid, San Fernando del Jarama, Jaén, dehesas de ganadería de reses bravas, Frontera de Huelva con Portugal, Rosal de la Frontera).

    3. Animaciones, realizadas por LA SANGRE, que ilustran el período carcelario de la vida de Miguel Hernández, así como fragmentos de sus poemas.

    Catálogo
    Con motivo de la exposición se ha editado un catálogo en dos tomos. El primero incluye, además de los textos institucionales y las piezas que alberga la exposición, ensayos de Juan Cano Ballesta (La reelaboración de la imagen de Hernández a partir de los años 60); Carmen Alemany Bay (Manuscritos y creación de los poemas); Miguel Ángel Lozano Marco (El mundo cultural de Orihuela); Francisco Javier Díez de Revenga (Miguel Hernández y su retorno a la lírica tradicional: teatro y cancionero); Guillermo Carnero (Miguel Hernández y la poesía pura); Mercedez López-Baralt (Tradición y Vanguardia: las fuentes múltiples de Miguel Hernández); Jesucristo Riquelme (El teatro de Miguel Hernández); Agustín Sánchez Vidal (La forja de un poeta); Manuel Aznar Soler (La visión del exilio sobre Miguel Hernández); José Carlos Rovira (De la poesía de guerra a las “últimas ausencias” de Miguel Hernández); María Marco Duch (Miguel Hernández y la Escuela de Vallecas) y Esther López Sobrado (La obra de Luis Quintanilla y Miguel Hernández). El tomo se completa con la transcripción de los cuatro cuentos inéditos que Miguel Hernández escribió en la cárcel, la edición facsimilar de los mismos y el documental Miguel Hernández.

    El tomo II, prologado por Enrique Cerdán Tato, reúne una antología de textos históricos sobre Miguel Hernández, seleccionados por Claudia Comes, Alba Guzmán y José Carlos Rovira, y escritos por autores como Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre, Antonio Buero Vallejo, Alejo Carpentier, Gabriel Celaya, José María de Cossío, Juan José Domenchina, Ramón Gaya, Juan Gil-Albert, José Agustín Goytisolo, Nicolás Guillén, Ángel Lázaro, Leopoldo de Luis, Juan Marinello, Pablo Neruda, Eduardo Ontañón, Octavio Paz, Alberto Sánchez, José Ángel Valente, Luis Felipe Vivanco y María Zambrano.

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