28 de noviembre de 2020 28/11/20

Cullera ya ha pagado este año cerca de 2 millones de deuda

Cullera ya ha pagado este año cerca de 2 millones de deuda - (foto 1)
  • El consistorio tiene previsto amortizar 2,6 millones de euros durante este ejercicio

El Ayuntamiento de Cullera sigue reduciendo la enorme deuda que todavía acumula fruto de la gestión del pasado. A fecha de 31 de agosto, el consistorio ya había pagado cerca de 2 millones de euros a los bancos en lo que va de año. La previsión presupuestaria es que a finales de este ejercicio se hayan liquidado 2,6 millones.

El edil de Hacienda, Juan Vicente Armengot, ha detallado las cifras. Este 2019, el equipo de gobierno ha tenido que hacer frente a pagos por amortización de préstamos que ascienden a 1.826.806 euros. Por otro lado, ha pagado 149.696 euros por intereses de la deuda.

Al final del ejercicio, solo en amortización, Cullera habrá dado a los bancos 2.393.000 euros mientras que en concepto de intereses se habrán abonado 268.000 euros.

Armengot ha asegurado que el pago total de la deuda previsto para este ejercicio «está garantizado» y señala que por quinto año consecutivo «no vamos a crear nueva deuda», afianzando así lo que considera «una gestión económica responsable de los recursos públicos acompañada de un enorme esfuerzo fiscal por parte de la ciudadanía».

La previsión es que a finales de año el índice de endeudamiento municipal se sitúe en el 52 %, lo que representa el porcentaje histórico más bajo del municipio, que en 2012 llegó a alcanzar el 180 %. El máximo legal permitido es del 75 %.

En total, la previsión es que a finales del ejercicio Cullera deba a los bancos 16,7 millones de euros, frente a los más de 40 que llegó a adeudar tras alcanzar su máximo histórico en 2012.

Plan de ajuste

Pese a la reducción de la deuda y al cumplimiento de todos los parámetros exigidos por el Ministerio de Hacienda, el ayuntamiento sigue inmerso en un duro plan de ajuste hasta el año 2032, fruto de la intervención a la que fue sometido en el año 2012 para evitar su bancarrota. Dicho plan impone una serie de restricciones, entre las que se halla la obligación de no bonificar impuestos y mantenerlos al máximo.

Armengot señala que pese a ello, «hemos apostado por las políticas para las personas y por el impulso económico como pilares de nuestra gestión, demostrando que es posible gestionar bien los recursos de la gente priorizando los intereses de la mayoría social y aplicando al mismo tiempo criterios de eficiencia y eficacia».

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