SOCIEDAD

Los criminólogos piden un impulso “real” a su profesión

LAURA HERRERAS - 04/10/2019

¿Qué le viene a cabeza al escuchar la palabra ‘criminólogo’? ¿CSI? ¿FBI? Siglas que han encasillado al profesional en un espacio que no es, ni mucho menos, representativo de lo que su trabajo abarca. Porque la criminología es una ciencia  interdisciplinar que estudia el hecho delictivo, es decir, el delito, la víctima, el delincuente y todo lo que lo envuelve, incluyendo los mecanismos de control social. Desde el estudio del lugar, el contexto, hasta las instituciones penitenciarias, pasando por la investigación o la aplicación de formas alternativas de resolución de conflictos como la mediación, por nombrar solo algunas de las áreas que cubre el trabajo de un criminólogo.

Lo cierto es que en países de norte de Europa -con un índice de crimen muy bajo- el criminólogo representa un rol crucial, como también sucede en Estados Unidos donde se exige dicha titulación para ciertos puestos de investigación en el FBI. En España, mientras, los criminólogos siguen luchando por defender un espacio que no solo se merecen sino que es necesario, explican.

Precisamente hace unos días se graduaba la última promoción del Grado en Criminología de la Universitat de Valencia. Preguntados por su futuro profesional, la incertidumbre es la acompañante de muchas respuestas. Algunos seguirán formándose con un máster, otros opositarán o intentarán la carrera de detective. Este es, a grandes rasgos, el resumen de la situación que viven actualmente los criminólogos y futuros profesionales: su profesión es una ciencia transversal, que aborda muchos ámbitos, pero que lucha por ganar mayor reconocimiento. Se trata de una necesidad de la sociedad, no de un capricho, nos dicen desde la Asociación Profesional de Criminología de la Comunidad Valenciana (APCV): “Más vale prevenir que curar y reeducar que castigar”.

Nos lo ha explicado en una entrevista la presidenta de la APCV, Amparo Peris: “La figura de un criminólogo es propia, va separada del jurista, del psicólogo o del trabajador social”. Y es que la función del criminólogo queda difuminada muchas veces y sustituida por otras especialidades. Basta solo con preguntarse cuántas plazas hay en ayuntamientos de la Comunitat Valenciana para criminólogos: solo una, en Benidorm.

Pero lo cierto es que es el criminólogo quien debe montar el puzzle, por ejemplo, en un informe criminológico en instituciones penitenciarias: “Para hacer un informe se necesita trabajo de campo y es el criminólogo el que tiene los conocimientos necesarios para reunir los informes sociales, psicológicos, jurídicos, médicos  y psiquiátricos para llegar a unas conclusiones que deben conformar el informe criminológico”, detalla Peris.

Si nos vamos al campo de la victimología, la mediación familiar, la ciberseguridad, la investigación policial o la prevención del delito -por nombrar más ejemplos- en todas estas áreas el criminólogo tiene unos conocimientos con los que no cuenta ninguna otra ciencia. Por ejemplo, a la hora de investigar un incendio, una explosión o un accidente, el perito si es criminólogo va a tener mucho más que decir  que un simple perito de otra especialidad. Es necesario distinguir la criminalística de la criminología, así como tener en cuenta que la criminalistica no es más que una parte de la criminología. Se podría decir que la criminología se ocupa de estudiar el qué, el quién, el cómo, el dónde y, lo que es más importante, el por qué se ha cometido un determinado hecho delictivo.

Además, desde la APCV, indican que la seguridad también es un área de interés para la crimininología y cada vez son más los profesionales que optan por desarrollar su carrera como detectives privados o en seguridad pública en las fuerzas y cuerpos de seguridad, según Peris.

Los criminólogos exigen tener una figura propia pues sus funciones son diferentes, tal y como explica Amparo Peris: “Ante un caso de violencia de género, por ejemplo, los criminólogos son los más capacitados para hacer una valoración del riesgo porque hemos hecho un estudio integral y no desde el despacho sino yendo al lugar, estudiando todas las aristas y componentes, los desencadenantes y juntando todas las piezas del puzzle”.

Desde el año 2003 la criminología logró ser reconocida como titulación superior  y poco a poco se van logrando avances: “Hemos conseguido que se ponga una plaza de criminólogo en las oficinas de atención a la víctima, pero esto no es suficiente, es necesario un impulso real a la profesión desde las propias universidades e instituciones”. Tal y como dijo la criminóloga Beatriz Alarcón Delicado, “la criminología permite ver mucho más allá de lo que unos simples ojos podrían imaginar”.

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