Cinco años del día D: así llamó el covid a la puerta de la Comunitat Valenciana
Un paciente de Burriana fue el primero confirmado de una ola que causaría una gran epidemia
Corría un 25 de febrero de 2020 cuando se confirmaba el primer caso del temido coronavirus en la Comunitat Valenciana.
Se trataba de un joven de Burriana, como explicó elperiodic.com hace ahora un lustro que parece un siglo. Y es que muchas cosas cambiaron desde entonces, por una pandemia que modificó la vida social de todo un país.
El joven burrianense había acudido al hospital La Plana de Vila-real con síntomas compatibles con la enfermedad y las analíticas confirmaron la noticia, mientras el municipio pedía "prudencia y cautela a los vecinos". En aquel momento se desconocía la capacidad de expansión de este virus y, de hecho, el expresident Ximo Puig aseguró que todavía no estábamos "ante una emergencia".
En cualquier caso, se trataba del primer caso detectado en la Comunitat Valenciana, no del primer caso que pudo entrar en el territorio, ya que esta enfermedad, con síntomas que podían ser similares a los de la gripe, pasaba desapercibida en muchos momentos, por lo que se cree que el virus llevaría ya varias semanas circulando por la península ibérica.
Una despedida de soltero en Milán
Según explicaron desde Sanitat, que rastreaba varios casos al día de posibles casos, se trataba de un vecino que estuvo de despedida de soltero en Milán, una ciudad donde el coronavirus ya había comenzado a expandirse.
De hecho, hay que recordar que una semana más tarde, el 8 de marzo, Italia decidió aislar la Lombardía italiana, poniendo en cuarentena a Milán, la segunda ciudad más grande del país.
Una situación inédita que Pedro Sánchez anunció a los pocos días, el 13 de marzo, que España entera quedaría confinada para tratar de frenar las relaciones entre las personas y la expansión de este virus que acabó dejando más de 120.000 fallecidos en España y millones en todo el mundo. Casi 60.000 personas pasaron las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y casi 700.000 fueron hospitalizadas en nuestro país a lo largo de estos años de pandemia.
Una escalada sin fin
Poco antes, el 10 de marzo, el Consell de Ximo Puig tomaba la polémica medida de suspender las Fallas y la Magdalena ante el aluvión de visitantes que se esperaba. Pero, unos días más tarde, de las críticas se pasaba al temor y la incertidumbre por un futuro nunca transitado por nuestra generación.
Así, día a día los casos fueron aumentando durante unas semanas terribles, alcanzando en el pico de esta primera ola unas defunciones de casi un millar de muertos por día, especialmente personas mayores que no pudieron resistir esta nueva enfermedad para la que no disponíamos de anticuerpos.
No fue hasta primeros de abril que la cresta de la ola comenzó a descender, en un eterno descenso de contagios y, más tarde, de hospitalizaciones y fallecidos, hasta que en verano la movilidad entre provincias se reestableció, con el primer y complicado verano pandémico.
Una pesadilla de las que nos fuimos liberando poco a poco, hasta que, en verano de 2023, el Gobierno decretó el fin de la emergencia por la epidemia, debido a las altas tasas de contagio y vacunación que habían llevado a que gran parte del país estuviera más protegida frente a este virus desconocido hasta pocos meses antes. Con ello, se volvía a la normalidad, aunque algunos gestos como el de no toser el público, limpiarse las manos o cubrirse la boca con una mascarilla cuando estamos enfermos no estaría de más que se mantuvieran como muestras de empatía hacia el prójimo.





