28 de febrero de 2021 28/2/21

CSIF exige garantías para los trabajadores del IVC tras los despidos de personal en Castellón

    La Central Sindical independiente denuncia que la Conselleria de Educación  “está alimentando la preocupación de muchas familia que se sienten traicionadas”, en relación a los despidos de personal del Instituto Valenciano de Cultura en la provincia de Castellón.

    Según el sindicato la preocupación de los trabajadores - 30 en la provincia de Castellón y más de 300 a nivel regional- es lícita porque “esto puede ser el inicio de una oleada de puestos amortizados” ya que “si no han respetado el punto más sensible del acuerdo alcanzado, difícilmente van a respetar sus términos”. Así se refiere CSIF al despido imprevisto de 4 trabajadores de la plantilla del IVC en Castellón y que forman parte de una lista de 30 que el Consell prometió ‘rescatar’ de los puestos que antaño pertenecían de la empresa Castellón Cultural.

    Tras la absorción del ente por parte de GVA, el Secretario Autonómico de Cultura, Albert Girona, y el director general del IVC, Abel Guarinós “se comprometieron a respetar la totalidad de los puestos y a garantizar la participación de los actuales empleados en un proceso selectivo en condiciones de igualdad” explican. La conselleria tiene previsto convertir en puestos públicos los empleos y para ello definió las plazas como ocupaciones “a extinguir”, sin embargo, la negociación incluía el compromiso de la administración de asumir estos trabajadores y que pudieran concursar por esas plazas una vez se hayan creado ya que actualmente no existen. Ahora, para sorpresa de toda la plantilla, han comenzado los despidos entre el personal de Castellón y que desarrolla su labor en el Teatro Principal de Castellón, Museo de Bellas Artes, Auditori i Palau de Congresos, Espai d’Art Contemporani y Palau de Congresos de Peñíscola.

    La representación de los trabajadores del IVC de la Delegación Territorial de Castellón reclama a Educación “que respete los términos negociados” y que incluyen una configuración de nuevos perfiles que se ajusten a los desempeños reales de los trabajadores. En este sentido, los trabajadores aseguran sentirse menospreciados puesto que realizan una gran labor al frente de estos servicios públicos y que su implicación está fuera de toda duda, “los centros funcionan gracias al esfuerzo personal porque que la sobrecarga de trabajo es inasumible desde hace varios años” concluyen.

     

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