2 de diciembre de 2020 2/12/20
ENTREVISTA

Los agricultores valencianos: “La gente no es consciente de la grave situación que vive el campo y el futuro será peor”

Los agricultores valencianos: “La gente no es consciente de la grave situación que vive el campo y el futuro será peor” - (foto 1)
  • La Comunitat Valenciana lidera la tasa de abandono en el campo a nivel español y amenaza con perder la soberanía alimentaria frente a países terceros, lamentan los agricultores

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“El campo no es un negocio rentable”. Vender por debajo del coste de producción es una contradicción en cualquier mercado y es la contradicción que vive el sector. Es uno de los motivos que explican el éxodo rural: En España se han abandonado un millón de hectáreas en un año (cifras de 2016) y la Comunitat Valenciana es quién lidera el ranking con 16.000  de ellas.

Esta situación, sumada al crecimiento de la importación de países de terceros a costes mucho más bajos que la producción nacional ponen sobre la mesa un problema de base que los agricultores exponen como realmente grave: “Estamos perdiendo la soberanía alimentaria y la gente no es consciente de ello”.

La imagen de dieta mediterránea, el tomate de El Perelló, el vino de Requena, la alcachofa de Benicarló, la naranja de Burriana o la granada de Elche… son muchos los ejemplos de la riqueza gastronómica que nos representa y que, tal y como expone el secretario general de AVA-ASAJA, Juan Salvador Torres, podríamos perder. Salvador Torres, en esta entrevista con elperiodic.com, hace balance de la situación general del campo valenciano.

¿Cómo ha afectado la pandemia al campo valenciano?

Ha variado en función del sector. En los cítricos ha ido muy bien porque se ha relacionado su consumo con problemas de gripe etc y los precios han sido buenos. Por contra, todos los productos que iban al canal HORECA, es decir, a restaurantes, cafeterías o hoteles, al cerrarse el mercado hemos visto cómo cebollas, patatas, coles y algunas ganaderías como ovino y caprino han tenido serios problemas. Los precios eran muy bajos y no había mercado.

En estos casos hemos visto como agricultores han preferido perder la cosecha antes que recogerla para venderla.

Imagina que te ofrecen seis céntimos por el kilo y cosecharlo ya que te cuesta más de seis céntimos. No tiene sentido venderlo porque partimos de que no se cubren los costes de producción, es absurdo recogerlo.

Sin embargo, en el supermercado el cliente ha percibido un aumento de los precios en frutas y verduras. ¿Por qué esa disparidad de precios entre origen y destino?

Esa es la pregunta que hace treinta años que me hago. Tenemos la cadena de valor, que por el camino va incrementado los costes y, por tanto, los precios. Se me escapa por qué tanto, lo único que queda claro es que a partir del agricultores, todos los eslabones de la cadena tienen una compensación.

Partíais de una situación precaria que os estaba llevando a manifestaros antes de la pandemia

Sí. Estábamos manifestándonos porque no nos salían los números a ningún agricultor español. Después el consumidor acaba pagándolo caro pero no entendemos por qué los políticos no quieren entrar en ese tema escudándose en la ley de la oferta y la demanda.

Las mismas reivindicaciones de hace unos meses siguen vigentes hoy ¿Qué le pedís a los políticos?

Varias cosas. En los últimos veinte años se han ido abandonando las explotaciones porque no entran jóvenes y la media de edad es cada vez mayor hasta el punto de que incluso estando jubilados siguen trabajando porque no hay relevo. Esta es la realidad y si no se toman medidas la despoblación seguirá. Se le llama competencia y se dice que incluso la venta a pérdida es buena porque se dinamiza el sector. Pero la realidad es que nosotros dejamos de producir por los elevados costes y se importa cada vez más. Así llegará un momento en que la alimentación europea dependerá de fuera, de países terceros. Y esto es muy grave y la gente no es consciente de ello: estamos perdiendo la soberanía alimentaria.

La regulación de la venta y los costes es un deber pendiente.

El problema es que no hay una autoridad que fije el precio mínimo de venta. Cuando empezamos las manifestaciones el ministerio sacó un decreto en el que dejaba claro que en todas las operaciones de compra-venta siempre se tenía que comprar por encima de los costes efectivos. El ministerio quiere que cada agricultor fije sus costes pero si un comercio viene y me ofrece once céntimos cuando me ha costado 23 no tengo más remedio que ceder y poner once céntimos porque estoy trabajando con productos perecederos que sino me voy a quedar. Por tanto, ¿para qué me vale a mí el decreto? Es absurdo que uno haga venda por debajo de coste, no tiene sentido y es lo que está pasando.

El problema de despoblación que comenta y el del crecimiento de las importaciones de productos de terceros contrasta con la imagen que se transmite al exterior de agricultura mediterránea, kilómetro cero y productos autóctonos.

Esto es un cuento que no tiene nada que ver con la realidad. Si tan bien se vive en el mundo rural, ¿por qué se está despoblando? La base del mundo rural es la agricultura y la ganadería porque se genera economía alrededor, el agricultor consume, compra en el supermercado, en la farmacia, necesita un pintor para la casa, gasta teléfono… Si la gente del mundo rural viviera bien no se despoblaría y nadie quiere ver este problema. Nos vienen a hablar de turismo rural y de traernos internet… no queremos eso, queremos que se aseguren de que la ganadería y la agricultura son rentables y así verán cómo todo lo demás viene por añadidura.

¿Por qué esta importación de países terceros que denunciáis está relacionado con algunas de las plagas que está sufriendo el campo valenciano?

Porque se prima el comercio por encima de todo, del medioambiente, de la gestión del territorio, de las plagas… Europa prima el comercio y no es riguroso con las inspecciones fitosanitarias.

¿Cómo pensáis que va a ser el futuro próximo?

Es muy pronto para hablar de lo que puede pasar. Previsiblemente la campaña de cítricos puede ir bien pero si hay un rebrote, ¿qué pasa en el canal horeca? El futuro no es bueno, pensamos que la clase política no está intentando solucionar nuestros problemas y estos se van a agravar.

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