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El vila-realense Daniel Peris participó en el Ironman de Zurich

06/08/2010 | elperiodic.com  
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El triatleta de Vila-real Daniel Peris ha participado en el Ironman de Zurich (Suiza), que se ha celebrado el 25 de julio. Esta modalidad de larga distancia, la más exigente del triatlón, contempla un total de 226 kilómetros: 3,8 kilómetros a nado, 180 kilómetros en bicicleta y 42,2 kilómetros de carrera a pie.

El triatleta vila-realense empleó un total de 11 horas y 11 minutos: 1 hora y 16 minutos nadando; 5 horas y 44 minutos en bicicleta; 3 horas y 59 minutos de carrera a pie. Daniel Peris se ha inscrito ya para el Ironman de Roth (Alemania), que tendrá lugar el 10 de julio del próximo año 2011.

Daniel Peris narra su experiencia
Empiezo acordándome y agradeciendo a los que han participado activamente en mi logro y que aunque suene a tópico, ciertamente sin ellos no lo hubiera podido lograr: Ximo Villanua, mi entrenador y gran triatleta vila-realense que sabe sacar todo lo que llevo dentro y no deja que me duerma. Fernando Moreno, mi médico deportivo en Vila-Real, que ha hecho milagros conmigo, como infiltrarme el tendón de Aquiles 4 días antes de la prueba ya que una vieja lesión casi me impide correr del dolor y la hinchazón que tenía. Centro de Medicina y Rehabilitación Villarreal (Pili, Fede, Mª Luisa y Rebeca) donde he estado tratándome durante varios meses del año la tendinitis en el Aquiles y alguna tecla más que se me iba saltando. A Peter, mi amigo Pedro Gomis que me lío en esto y que también consiguió su sueño de ser finisher. Y por supuesto a mi familia, mi madre que me regaló la bici y a la que tantas penas y alegrías le doy. Mis suegros y Alba que lo han vivido en sus carnes y sobre todo a mi mujer Mar, que sólo ella sabe lo que es vivir y soportar a un triatleta de larga distancia con esta vida estricta que llevamos y siendo además comercial de exportación con todos los viajes que hago, acoplándose a mí siempre y en cada momento y además animándome siempre en los momentos de euforia y en los que me he sentido derrotado que también han sido unos cuantos durante todo el año. Ella es mi inspiración y la principal razón por la que he podido saltar los obstáculos que se han ido cruzando en mi camino hacia la meta de Zurich. También mis compañeros de entrenes: Mar, Mauro, Rubén, JM, Salvador y a la gente del club de triatlón.

Ha sido una experiencia increíble, fantástica, muy emocionante y agotadora en la que disfruté y sufrí en la misma medida. Padecí lo que no está escrito en algunos momentos pero de igual manera disfruté y me emocioné en otros muchos. Aunque al final la balanza se inclina hacia lo positivo que es lo único que se queda en la memoria. Fíjate si compensa que ya estoy inscrito en el Ironman de Roth (Alemania) para el próximo 10 de Julio del 2011 y no descarto hacer otro más el año que viene también si mi trabajo me lo permite y sobre todo mi mujer y mi hij@, que si todo sigue su curso nacerá en Febrero/Marzo.

Este IRONMAN ha sido la culminación de un año entero de mucho esfuerzo, de hacer malabarismos para poder entrenar y combinarlo con mis múltiples viajes debido a mi trabajo, sufrimiento, paciencia, muchas horas de entrenamiento, de pasar frío, calor, lluvia, nieve (bastante en Ucrania y otros países de la ex URSS), de lesiones, alguna caída en bici, de pasar sueño, muchos nervios y algo de miedo a lo desconocido, aburridas dietas, vida muy ordenada, mucha disciplina, constancia y perseverancia y de gastar un chorro de dinero impresionante entre material, suplementación, viajes… Aún así ha sido irrepetible y que ha colmado todas mis expectativas y me ha llenado totalmente. Me he dado cuenta que cuanto más esfuerzo cuesta conseguir algo, más satisfacción se tiene al lograrlo.

Las últimas 7 semanas antes de la prueba fueron un infierno, ya que entrenaba unas 35 horas semanales para poner la máquina a punto. Todo esto trabajando 9,5 horas al día en la oficina. Tal fue el agobio que tuve que coger vacaciones una semana, la de más carga de entrenamiento, para poder cumplirla y dormir más por las noches, ya que salía de trabajar a las 18:30-19:00 y me iba a entrenar hasta las 24:00 algunos días teniendo que levantarme a las 06:45. No bastante con esto, una lesión que arrastraba de meses atrás, una tendinitis en el tendón de Aquiles, se despertó de manera importante el viernes antes de irnos a Zurich en un entrenamiento de carrera a pie, 9 días antes del tan ansiado IRONMAN que había estado preparando durante todo un año. En ese momento me hundí completamente y casi tiro la toalla. Se me hizo de noche. Todo el esfuerzo tirado a la basura. Ya no servía para nada. Hablamos enseguida con Fernando, mi médico y me citó para el miércoles, un día antes de volar a Zurich. Me visitó, me infiltró algún medicamento en el tendón y me dijo que me subiera al avión que en un par de días iría remitiendo el dolor y la hinchazón. Así fue, el sábado ya casi no notaba nada y el domingo competí si ningún dolor. Volví a ver la luz.

El jueves nos fuimos Mar y yo, cargados con la bici, un montón de equipaje y no menos ilusión. Volamos a Zurich y una vez allí empezó la emoción y el miedo también. Llovía de forma cruel, mal presagio. Por otro lado, se respiraba un ambiente muy triatlético, muy sano y de mucha camaradería entre todos los atletas, los familiares y amigos. 2.400 participantes de 54 países. Allí conocimos a Salva, enorme persona y triatleta, que me ayudó mucho en mi primera vez, 5 veces IRONMAN finisher y que este año ha acabado la Maratón des Sables (quizá me lo plantee pronto yo también…), su mujer Esther y sus dos hijas, una familia de Madrid excepcional con la que compartimos un montón de momentos emocionantes y de donde ha salido una bonita amistad. Desde entonces ya no nos separamos. Gracias Salva!! El viernes continúa lloviendo, empezamos a pensar que nos iba a acompañar durante toda la estancia y durante toda la carrera. Fuimos a la villa Ironman, impresionante el montaje y la feria del corredor. Se me eriza la piel cuando veo todo aquello, el logotipo de IRONMAN en todas partes. Todo lo que tantas veces he visto en youtube y con lo que tantas veces he soñado. Y ahora soy yo el que está ahí y el que va a correr la prueba. No me lo puedo creer. Recogemos dorsales, asistimos al briefing /charla técnica donde dan las instrucciones de carrera y donde uno se pone más nervioso todavía si cabe. Asistimos a la cena de bienvenida, la welcome party, con todos los participantes. Parecía un congreso de la ONU. Comimos hidratos de carbono a la vez que fuimos hidratándonos mucho a lo largo de ese día y al día siguiente, sábado. Todo va a ser poco para el domingo que nos espera.

Amanece el sábado y con ello el nerviosismo más angustioso que he vivido jamás, sólo falta 1 día!! Pero sin dolor en el tendón lo cual me alegra sobremanera. Por supuesto sigue lloviendo…Salva y yo probamos durante 30 minutos que todo esté ok en las bicis y yo corro 20 minutos para estirar las piernas y mantener el tono muscular. Veo que mi tendón resiste sin dolor y tengo muy buenas sensaciones. Vamos a la Villa Ironman otra vez, hacemos el checkin de las bicis y lo dejamos todo listo. Ahora sí que ya está todo el trabajo hecho. Más nervios. Vamos al hotel, preparo toda la ropa de competir, las barritas, geles, polvos isotónicos… y mientras, vas volviendo a recordar la estrategia a seguir al día siguiente. Pronto cenamos (más hidratos) y a dormir enseguida. Bueno, a intentarlo. Es muy complicado conciliar el sueño. Mucho tiempo esperando ese momento y las dudas y miedos a un mal día, a una caída…al fracaso, cada vez son más contínuos. Al final me duermo sobre las 11:30.

Domingo 25 de Julio, 4:00 de la mañana, suena el despertador. Me levanto como un resorte, sin sueño y sorprendentemente no estoy nervioso. Miro por la ventana y aún siendo de noche se ve el cielo raso, no llueve y parece que no lo va a hacer. Alegría. Además mientras me cambio en la habitación y voy andando veo que mi tendón no me molesta en absoluto. Ciertamente Fernando tenía razón y el mejunje me hace efecto. Todo empieza bien. Había intentado pensar durante los días anteriores que no debía estar nervioso, tenía que pensar en positivo, pensar lo mucho que he entrenado, lo mucho que me ha costado llegar hasta allí y la ilusión con la que lo he hecho. Ese es el gran día y tenía que ir a disfrutarlo sin presión. Parece que mi autoterapia estaba surgiendo efecto.A las 4:45 nos recoge el bus de la organización donde me voy comiendo mi browni megacalórico que me preparó Mar y nos vamos hacia el recinto donde va a dar la salida. Llegamos sobre las 5:15, entro en boxes donde están las bicicletas, compruebo que todo está ok, dejo el material que voy a necesitar (zapatillas, medias de compresión, casco, visera…) y salgo directo hacía mi aventura. Al poco me pongo el neopreno, me despido de Mar con cara de circunstancia, como si me llevaran al matadero, Salva y yo nos vamos hacia la línea de salida, nos damos un abrazo, nos deseamos suerte y nos metemos junto con los 2.400 participantes el agua al sonido de un disparo que suena a las 7:00 de la mañana en punto con lo que comienza un largo día, el día más esperado del año.

Comienzan los 3.800 metros de nado en el lago de Zurich. Son dos vueltas de 1.900 metros. Esta parte es la que menos me gusta. Como no podía ser de otra forma, el agua está fría. Muy fría. Me coloco entre un grupo que llevan un buen ritmo que me va bien a mí y en el que en principio tenemos bastante espacio para nadar, aunque hasta el primer giro en la primera boya a unos 700 metros de la costa nos damos unos cuantos golpes involuntarios. Cuando enfilamos la segunda boya, las patadas y manotazos remiten un poco y logro coger un buen ritmo, estirando bien la brazada y pensando en cada movimiento. Me gusto y esto me motiva. Llegamos a la última boya de la primera vuelta. Unos 500 metros y a continuación salimos. Miro el reloj y llevo 34 minutos. Para mí muy buen tiempo y pienso que debería levantar un poco el pie ya que el día va a ser largo. Veo a Mar y me alegra. Comenzamos la segunda vuelta y lo mismo, hasta la primera boya algún que otro golpe pero en general un nado muy limpio. Giramos la primera boya y se me empieza a enfriar mucho la cara, el ojo derecho concretamente, llevamos casi una hora nadando con agua demasiado fría y era previsible. Por unos minutos me encuentro mal y me asusto bastante. Al rato giro la última boya y enfilo la última recta, 500 metros me separan de la costa. Ya me queda poco y eso me anima. Por fin salgo del agua y acabo el tramo que menos me gusta de toda la carrera. 1hora y 16 minutos. Excelente. Salgo eufórico. Ya me queda menos. Las sensaciones en ese instante son inmejorables. Mientras salgo corriendo y bajándome el neopreno vuelvo a ver a Mar que me anima. Entro en boxes y me pongo el casco cojo la bici y empiezo el tramo más largo de la carrera con mucha fuerza y moral.

Comienzan los 180 km de bicicleta. Son 2 vueltas de 90 km. Los primeros 30 km son llanos y se puede ir acoplado. Voy muy fino y pedaleando entre 37 y 40 km/h. Pienso que voy demasiado deprisa y luego lo puedo pagar. No paro de adelantar gente. Sobre el km 20 adelanto a mi amigo Peter que salió del agua antes que yo. Nos saludamos aún sonriendo y yo continúo mi marcha. En el km 30 me adelanta Salva, también nos saludamos y animamos. Comienza lo duro. Los siguientes 30 km son de toboganes rompe-piernas, una venganza. Son subidas y bajadas muy pronunciadas que te rompen el ritmo y te cargan mucho las piernas. Cuando entonces piensas que luego hay que correr una maratón, se te va la sonrisa. Yo sigo hidratándome cada 10 minutos y comiendo medias barritas cada media hora. Pasan los km y la gente nos va animando a nuestro paso. Precioso paisaje, con sus colinas, su césped, las vaquitas pastando, cruzando preciosos pequeños pueblos de casitas de piedra…digno de una etapa del Tour de France, no sólo por el paisaje sino por la dureza del trazado. En el km 60 empieza un puerto de 5 km que no ayuda nada a la motivación…Yo sigo eufórico y adelanto a bastantes bicicletas. Una vez coronado el puerto, bajada y más toboganes durante casi 10 km. La organización se ha pasado con el trazado. Pienso y parece imposible que tengamos que dar otra vuelta así y luego correr 42 km. Intento no pensarlo y relativizar la carrera, concentrándome únicamente en esta vuelta. Es importante desglosar la carrera mentalmente y no verla como un todo; de lo contrario te puedes hundir psicológicamente. Llegamos a los últimos 20 km donde hay una bajada de unos 1.500 metros muy pronunciada y luego llaneamos. Otra vez acoplados y con velocidades de 37-39 km/h. En el km 85 llegamos a la Heartbreak hill (cuesta rompecorazones). Es una cuesta muy pronunciada, de casi el 20% de desnivel, pero es de poco más de 1 km. Impresionante. Lleno de gente a ambos lados de la carretera que tan sólo dejan un pasillo para los ciclistas que pasamos en fila de a uno. Es como la subida al Tourmalet en el tour. Se me ponen los pelos de punta. La gente se te tira encima y te animan a tope. Hay animación con orquestas y un speaker que te llama por tu nombre al paso por la parte más alta. El público te sube en volandas. Pasó la primera vuelta, los primeros 90 km en 2h:40. Demasiado deprisa, me digo. Tengo miedo de pagar después estos excesos, pero por otra pienso que ya he pasado la mitad. En mi cabeza está todo el rato el pensamiento de no caer, o pinchar una rueda. Cruzo los dedos. Comienzo la segunda vuelta y me viene el primer bajón mental importante. Se me hace oscuro pensar que hay que dar otra vuelta así. No es cansancio físico, es psicológico. Tengo que luchar contra mi mente y buscar una razón y un pensamiento positivo que me haga continuar bien. Ahora entiendo cuando dicen que en el ultrafondo se corre mayormente con la cabeza que con las piernas. Pasan los km y sigo luchando conmigo mismo y como cuando las cosas van mal siempre se pueden ir a peor, me aparecen los primeros problemas estomacales que me acompañarán en más tramos. Tantas barritas, geles energéticos, isotónicas y esa postura en la bici, empiezan a molestar a mi estómago. También se ha girado un aire no demasiado fuerte pero que con el cansancio que empieza a aparecer se hace molesto y no te deja coger los ritmos de la primera vuelta. Una vez pasado el km 120 empezamos a subir otra vez los toboganes y mi mente y estómago se recuperan otra vez. Lo vuelvo a ver con optimismo. Van pasando los km y con ello se van engarrotando más las piernas. Intento soltar un poco en las bajadas para relajarlas un poco. Km 145, volvemos a subir el puerto. Ahora ya no lo subo con la misma alegría que en la primera vuelta. Las fuerzas ya son más escasas pero lo subo bien. Comienza la bajada y los toboganes. Sobre el km 150 me viene otro bajón pero voy pensando en que me queda poco para acabar el tramo de la bici y me voy animando. Sigo comiendo, bebiendo y tomando mis geles. Me da la impresión que mi estómago en cualquier momento explotará. Estos últimos 30 km se hacen largos y muy aburridos. Un camino sin final. Las piernas están muy duras y duelen. Los riñones y los hombros también de la postura de acople en la bici. El cansancio ya es una realidad. Intentas empezar a mentalizarte de que en cuanto bajes de la bici hay que correr la temida maratón. En el km 170 volvemos a subir la Heartbreak hill. A pesar del cansancio se sube bastante bien, la gente sigue animando y veo a Ana, la novia de Peter que me dice que llevo muy buen tiempo. Bajo la cuesta, enfilo la última recta y misión cumplida. Fin del sector ciclista de 180 km con 1.300 metros de desnivel acumulado en 5 horas y 44 minutos. Está muy bien, una media final de alrededor de 32km/h. Estoy muy contento en ese momento y con motivación aunque tengo cierta incertidumbre de ver como me responderán las piernas después de esto.

Dejo la bici en el box, me pongo las zapatillas, visera, cojo los geles y me decido a enfilar el último tramo de la carrera, que además es lo que a mi mejor se hacer (o lo que menos mal se me da). Me separan 42 km de mi sueño de cruzar la meta del IRONMAN. Veo a Mar, ya hacía rato que no la veía, me saluda, anima y me da un subidón tremendo. Llevo “sólo” 7 horas y 11 minutos de carrera y me siento bien, como si no hubiera hecho lo que he hecho. El sector de carrera a pie son 42 km en 4 vueltas a un mismo circuito. Comienzo la primera y las sensaciones son inmejorables. No me duele el tendón!! Cojo un buen ritmo y voy intentando no pensar lo que me queda sino en dejar caer los kilómetros. Veo a Mar, Esther y las niñas en varios tramos y eso te da mucha energía. Bebo isotónica o coca-cola en cada avituallamiento, más o menos cada 3 km. Dan esponjas mojadas que también voy cogiendo y ayudan a refrescarte ya que en contra pronóstico ha salido un día estupendo y son más de las 2 de la tarde con lo que está cayendo un sol de justicia sobre nuestras cabezas y hombros descubiertos. Sigo corriendo, adelanto a mucha gente. Me tomo un gel a los 45 minutos, y al momento acabo la primera vuelta. 49 minutos en los primeros 10 km. Muy bien pero demasiado rápido. Este ritmo es demasiado alto, pienso. Quedan 32 km todavía. Decido bajar la marcha y comienzo la segunda vuelta. Voy bien pero me vuelven los problemas en el estómago. El último gel no ha sido del agrado de mi estómago. Sigo sin mayores problemas y voy viendo a las chicas en los mismos puntos que antes. Voy continuamente adelantando mucha gente y pensando que en cuanto acabe esta vuelta sólo me quedará la mitad. Otra vez voy luchando con mi cabeza; ya llevo no se cuantas batallas con ella hoy. Sigo con mi ritmo, concentrado en no decaer. Por fin acabo la segunda vuelta, ya llevo la mitad, he pasado en 55 minutos los últimos 10 km. Me tomo otro gel. He esperado 1 hora en tomarlo, en vez de 45 minutos porque mi estómago ya no los tolera pero es necesario que siga metiendo gasolina como sea. Comienza la tercera vuelta y con ella los problemas. Se me va retorciendo este gel. Bebo en cada avituallamiento sin pararme, estoy empezando a tener bajón otra vez. Esta vez no se que pensar para animarme. Los malos pensamientos me están ganando. Tengo que reponerme. Sigo corriendo. Tomo un Reb bull que me dan, ya llevo 2. Km 25: PLUUFFF!!! De repente empiezo a sufrir de lo lindo. El famoso muro. Me acabo de dar contra él pero de pleno. Nunca había sentido algo así. Debe ser porque nunca había corrido antes un Ironam. El hombre del garrote me acaba de dar en toda la cabeza. No paro, sigo corriendo. He bajado bastante el ritmo pero sigo ahí. Los siguientes 5 km, hasta el 30 no se pasan nunca. Los minutos tampoco. Miro el reloj cada 30 segundos. Menuda petada he pegado. El estómago sigue molestándome y me da un poco de angustia, me dan arcadas e incluso llego a vomitar un poco en dos ocasiones, pero sigo corriendo. No tengo necesidad ni de parar. Bebo en el siguiente avituallamiento. Pasar tantas veces por los mismos sitios te marea. Estoy harto. Qué ganas tengo de no verlo más. Me juro en ese momento que no volveré nunca jamás a Zurich. Estoy deseando dar la 4ª vuelta para no pasar más por allí. Veo a Peter que comienza la maratón. Me saluda, yo sólo le puedo devolver una mirada. Por fin llegamos al final de la tercera vuelta. Me tomo un gel porque me noto vacío. Las piernas me duelen una barbaridad. Es difícil explicar la sensación. Las piernas son dos columnas rígidas, empiezan a encalambrarse los muslos… Lo estoy pasando mal. Parece que este gel no me ha sentado mal y me da un atisbo de energía. El estómago me da tregua. Ya me he ido a 1 hora en esta 3ª vuelta. El ritmo va bajando pero no paro de adelantar gente. Mucha va andando. Veo gente parada, gente vomitando con caras pálidas…como se dice en términos triatléticos, está lleno de cadáveres. Eso me hace ver que yo estoy todavía mucho mejor que ellos. Veo a Mar en la curva que luego ya encara la recta de meta. Sólo me faltan menos de 12 km de los 226km que se compone un IRONMAN y me parece una eternidad. Con el dedo le señalo que sólo me queda una vuelta. Intento concentrarme en lo poco que me queda, en lo que ya he hecho. Por la cabeza me pasan mil pensamientos, la cantidad que entrenamientos que he realizado, el esfuerzo, los que me han apoyado y algunos pensamientos y razones que me hacen estar ahí y por lo que no puedo fallar. No lo voy a hacer. Empiezo a verlo cerca. Físicamente estoy bastante mermado, el cuerpo se resiente, pero mi cabeza tira de mí. Le he vuelto a ganar la batalla a mi mente, espero que esta haya sido la definitiva y que le gane esta guerra. Menudo día llevo con mis luchas internas. Pasan los km, animación a derecha e izquierda que ya te da igual. Sólo piensas en enfilar la recta final. Me voy “despidiendo” de todos los sitios por los que paso porque ya es la última vez que lo haré. Lo prometo. Llego al km 40 y veo a Salva que ya ha acabado y ha venido a buscarme. Me acompaña corriendo a mi lado estos dos km y cogemos un buen ritmo. Gracias amigo!! Me habla y me hace reir, no se como ni porqué estoy reviviendo. Entro en la última recta que me lleva a la última curva donde se enfila el tan ansiado pasillo de meta con la alfombra azul. Eso que también tantas veces he visto en internet. Salva me dice que siga yo sólo, que es mi momento, que lo disfrute. Veo a Mar y me dice que lo he conseguido. Enfilo el pasillo de meta y camino para intentar disfrutarlo. Cuesta mucho llegar aquí y muy poco cruzarlo. A tope de gente a ambos lados, no puedo describir lo que me pasa por la cabeza porque tampoco lo recuerdo. Todos te aplauden, ves la meta con el marcador y tu nombre. Es como un flash, no puedes darte cuenta de todo lo que está pasando. Me acuerdo de mi padre. Qué contento estaría si me viera. Gracias Papa! Ésta va por ti!! No se lo que sintió Iniesta cuando marcó el gol en la final del mundial pero…me quedo con lo que yo sentí en esos momentos. Crucé la ansiada meta con los brazos en alto, conseguí esa medalla, que desde ese momento y hasta el último día de mi vida me convierte en finisher. Desde el 25 de Julio del 2010 a las 18:11 de la tarde, después de 11horas y 11minutos puedo decir eso de: I AM AN IRONMAN!!

Al final: 3,8km nadando: 1h16´,180km en bicicleta: 5h 44´ y 42,2 km corriendo: 3h59´
TOTAL: 11HR Y 11 MIN.

Muchas gracias a todos los que me habéis ayudado a conseguir mi sueño.

SEE YOU NEXT TIME IN ROTH!!!

 

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