Aparcar en Vila-real durante toda la jornada de hoy ha sido todo un reto para los conductores. Las vallas, sillas y mesas han tomado el asfalto para reservar el espacio justo para encender una hoguera y torrar carne. Es la noche de la Xulla, el acto que cada lunes de fiestas invita a salir a la calle hasta a los más rezagados.
La noche de la Xulla es una de las más emblemáticas de todas las fiestas. Todos los vecinos y vecinas salen a la calle a torrar carne, longanizas, chorizos y butifarras para disfrutar de una noche de ‘festa al carrer’ de antiquísima tradición.
La celebración de la Xulla provoca que los pedidos desborden la capacidad de las carnicerías que incrementan en estos días la venta de carne y embutidos. Las panaderías también reciben encargos de gran volumen que los comensales pasan a recoger a lo largo de todo el día.
A partir de las nueve de la noche empezarán a encenderse las primeras hogueras a la espera de conseguir las brasas que se emplearán para confeccionar tan exquisito manjar.
Las calles se llenan de humo y el olor de la carne a la brasa abre el apetito entre los transeúntes que recorren las calles de Vila-real.
La gran protagonista de mañana será también una actividad gastronómica, ya que a las dos del mediodía el Casal de Festes abrirá sus puertas para celebrar la fiesta de la tercera edad, que cada año congrega a cientos de personas deseosas de degustar la paella monumental y bailar con la orquesta tras haber disfrutado de esta comida de hermandad.
A la misma hora, en el Mesón del vino los asistentes podrán saborear un día más un plato típico, que mañana martes protagonizará el guisado de conejo con caracoles.
El punto y final de la jornada lo pondrá el concierto que Antonio Orozco ofrecerá a partir de las once y media de la noche en la plaza del labrador, en el que presentará su último álbum Cadizfornia.