La jornada del día 17 de mayo ha vuelto a marcar un punto y seguido en la rutina de los vila-realenses. Miles de ciudadanos han salido a la calle para mostrar su devoción y su respeto al patrón de la ciudad, Sant Pasqual.
La emoción y el fervor religioso estuvieron patentes en la localidad desde primera hora de la mañana, con la misa solemne en la que no faltó nadie. Como marca la tradición, junto a las autoridades eclesiásticas y municipales estuvieron la reina de las fiestas, Ainhoa Almela y sus seis festeras. En el interior de la basílica no cabía un alfiler, e incluso los alrededores del templo registraron un alto número de personas durante la ceremonia.
La jornada de fiesta mayor en Vila-real ha continuado durante toda la tarde, que es cuando más se ha notado la participación del pueblo. La procesión ha contado con la asistencia de miles de vecinos que no han querido faltar a la cita anual con su patrón.
Los niños que durante este año han tomado la comunión han sido también protagonistas puesto que se han vuelto a vestir con sus mejores galas durante el itinerario que la imagen de Sant Pasqual ha hecho por las calles más céntricas de la localidad.
Una de las notas de color de la tarde la ha puesto la nueva bandera pascualina que ayer mismo se bendijo frente al templo, justo antes de la tradicional ‘cremà’. Esta enseña que ha costado cerca de 50.000 euros se ha mostrado por vez primera a los vecinos, aunque lo cierto es que muchos de ellos habían visitado en esta última semana el convento de las monjas clarisas, que es donde estaba expuesta. La abadesa, María Dolores Pérez Torres, ya ha anunciado que la antigua, que data del siglo pasado, va a ser también ligeramente restaurada para poder quedar en el museo de la basílica.