Miles de vecinos de Vila-real han vuelto a salir a la calle para rendir la tradicional ofrenda floral al patrón de la ciudad, Sant Pasqual. La tarde ha resultado ser una de las más emotivas de los últimos años. Entre otras cosas, porque el buen tiempo permitió que todos los asistentes se lucieran, cosa que no sucedió en anteriores ediciones.
Además, la ofrenda de este año contó con la participación de todas las reinas de las fiestas que ha tenido en su historia Vila-real. Al acto estaban invitadas un total de 60, y aunque algunas de ellas no pudieron asistir, el paso de esta comitiva fue uno de los momentos más sobrios del itinerario.
No era la única particularidad de la jornada, puesto que la nueva bandera de Sant Pasqual fue bendecida una vez estuvieron todas las flores en la basílica del patrón. Cabe recordar que en los últimos meses se ha trabajado muy duro para que esta réplica de la enseña antigua pudiera estar en el convento en el inicio de la semana pascualina.
Como no podía ser de otra manera, en la ofrenda de Sant Pasqual no faltaron las asociaciones culturales, sociales y religiosas de Vila-real; aunque lo cierto es que los protagonistas fueron el casi centenar de penyas que no dudaron en hacer el recorrido desde la zona de los porches hasta el templo del patrón. Al igual que ya sucedió el año pasado, la buena organización de la Comissió de Penyes fue uno de los secretos de esta procesión floral, pilar importantísimo dentro de las actividades que se organizan durante el mes de mayo en la localidad.