Fuego, humo, brasas y olor a carne asada caracterizan una de las noches más participativas de las fiestas que los villarrealenses celebran en honor a su patrona, la Mare de Déu de Gràcia. Y es que la Nit de la Xulla es todo un referente, no sólo en Vila-real sino también en los municipios del entorno.
Carnicerías y supermercados se han encargado de abastecer a los ciudadanos de los cientos, o incluso miles, de kilos de carne de cordero y de embutidos que se asan cada lunes de los festejos patronales en plena calle.
No hay vía urbana en la que no se vean los preparativos previos y decenas de hogueras que, posteriormente, darán las brasas necesarias para dar vida a un ritual que, trasladado de las fiestas de calle a las de la ciudad hace más de 25 años, siguen siendo todo un éxito de participación, además de constituir el evento más económico para las arcas municipales.
Una vez llegada la noche, el olor a carne asada ha empezado a impregnar el ambiente de la ciudad. Las mesas, dentro de los casales o las cocheras o también en plena calle, se han llenado de gente que, como siempre, ha disfrutado al máximo de tan exquisitos manjares, aliñados con el no menos tradicional “all i oli” y mojados con buenos vinos.
También hay quienes, siguiendo una ancestral costumbre, han asado las chuletas de cordero al horno, en cazuelas de barro y acompañadas de pedazos de patata. Todo un manjar que ha deleitado, una vez más, a los villarrealenses y a quienes han visitado la ciudad en una noche tan especial.