Una larga traca, que discurrió desde la basílica de Sant Pasqual hasta el campanario de la iglesia Arciprestal Sant Jaume fue el preludio del anuncio del final de los festejos patronales que Vila-real ha celebrado a lo largo de diez días en honor a su patrón.
A las doce en punto de la medianoche, los responsables de Pirotecnia Martí de Burriana dispararon el espectacular castillo de fuegos artificiales que, combinando el color y el sonido atronador de las carcasas, dio por acabadas las fiestas de mayo en la ciudad.
Cabe recordar que Pirotecnia Martí también será la empresa encargada de lanzar el castillo de fuegos de las próximas celebraciones patronales de septiembre, en honor a la Mare de Déu de Gràcia, al alzarse como ganadora del concurso de “mascletaes” de estos festejos.