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Una joven bióloga de Torrent es finalista en el congreso internacional IRPA13

24/08/2012 | elperiodic.com  
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• La bióloga de Torrent, Alegría Montoro, ha sido finalista en la Ponencia Joven del congreso Internacional de la Asociación de Protección Radiológica (IRPA13) de Glasgow
• Montoro defendió en su ponencia un estudio sobre los niños de la catástrofe de Chernóbil y quedó cuarta entre dieciocho especialistas en radiología mundiales
• Alegría Montoro lleva más de diez años trabajando en el laboratorio de Dosimetría Biológica del Hospital la Fe de Valencia y formará parte del nuevo laboratorio RIA

No tiene ni cuarenta años, pero tiene la seguridad y la experiencia de un profesional de mayor edad. Sus amigos y familia la consideran una afortunada, pero Alegría Montoro tiene muy claro que no ha sido fácil llegar donde está: “no he parado de trabajar desde muy joven, me quedo por las tardes para seguir investigando… ¡Me gusta lo que hago y le he echado muchas ganas!”. Montoro es una bióloga, nacida en la localidad de Torrent, que ha enfocado su carrera en el campo de la radiación. Su historia habla de un proyecto muy personal al que ha dedicado mucho esfuerzo… con recompensa.

Ha sido finalista en la Ponencia Joven del congreso Internacional de la Asociación de Protección Radiológica (IRPA) entre 18 profesionales de todo el mundo. Reconoce que explicar su trabajo es complicado, incluso aburrido para quien no trabaja en la materia. Pero las ganas y pasión que desprende por su profesión denotan que su labor va mucho más allá de probetas y microscopios; un proyecto de trabajo y de vida con el que Montoro trata de avanzar y ser mejor para ayudar a personas afectadas por la radiación.

Cuando Alegría Montoro decidió estudiar biología, su madre se preguntó por qué una chica tan inteligente quería estudiar esa carrera. Ella le dio una sencilla respuesta: “me apasiona”. Este amor por su trabajo le llevó a ser una profesional muy precoz, haciendo prácticas al acabar la carrera en el hospital donde actualmente trabaja. Estuvo muchos años sin cobrar, con un volumen inmenso de trabajo y rechazando ofertas laborales de algunos centros importantes de Valencia. No obstante, Montoro fue constante y en el año 2000 entró de becaria en el Hospital la Fe de Valencia en el laboratorio de Dosimetría Biológica y contratada desde hace cinco años, siendo responsable en la actualidad.

Explicar su trabajo de manera “fácil” es bastante “complicado”. La función de su laboratorio es calcular, gracias a la sangre, la cantidad de radiación que ha recibido una persona para aplicar la dosis de tratamiento adecuada: “hay médicos y enfermeras, intervencionistas, que están en contacto constante con la radiación en su trabajo. Ellos llevan un dosímetro, un sensor que recoge la radiación”, y continúa, “en enfermos con cáncer o afectados por catástrofes como la de Chernóbil o Fukushima el nivel de radiación percibida se calcula a través de la sangre, y aquí entramos los biólogos, es la función de mi laboratorio”.

La radiación es algo que no se puede observar a simple vista, es por ello que Montoro alerta sobre un problema de concienciación del personal sanitario: “los médicos no pueden superar un cierto límite de radiación. En esos casos se les rota o se les hace descansar un tiempo determinado. Esta situación les lleva a hacer un uso indebido de los dosímetros, no son conscientes del peligro que supone estar expuesto a la radiación”. Esta situación le llevó a realizar un estudio sobre el nivel de radiación de los médicos intervencionistas publicado en una prestigiosa revista europea.

Además de llevar el laboratorio de Dosimetría Biológica, le comunicaron hace un mes que sería responsable del laboratorio RIA (Radio Inmuno Análisis). Su turno laboral es de mañanas, pero Alegría admite que se queda también por las tardes: “no me importa que me paguen lo mismo, me encanta mi trabajo y para obtener logros profesionales hay que trabajar muy duro”. La investigación ocupa mucho tiempo de la bióloga de Torrent, pero son sus proyectos los que le han llevado a participar en congresos internacionales de medicina y a tener varios artículos publicados en prestigiosas revistas europeas. En el año 2006 la ONG valenciana, Juntos por la Vida, se puso en contacto con Montoro para realizar un proyecto en común. Realizó un estudio de salud de niños procedentes de Ucrania, afectados por la catástrofe nuclear de Chernóbil.

En 2008 se desplazaron al país y en apenas unos días hicieron numerosas pruebas: “fue una locura”. Este estudio fue el que defendió la de Torrent en su ponencia joven del IRPA13, y que le hizo quedar en un cuarto puesto entre 18 prestigiosos profesionales de todo el mundo. “Me encuentro en un campo de investigación en el que la mayoría son físicos, yo soy bióloga, y cuestionan mucho mi trabajo. Además soy mujer, joven y española. Se quedan alucinados de ver los estudios que soy capaz de realizar con tan pocos medios materiales y personales”, cuenta Alegría apelando con respecto a sus conferencias e intervenciones. Afirma que la investigación española está infravalorada internacionalmente.

No obstante, su laboratorio en el Hospital La Fe, junto al de Madrid y Barcelona, se encuentran en la RENEB (Red Europea de Laboratorios de Dosimetría Europea). Dicha organización selecciona a los mejores profesionales de la Comunidad Europea, haciéndoles pruebas y test, y les preparan en caso de que suceda una catástrofe nuclear. Alegría Montoro no cesa sus proyectos. Actualmente se encuentra inmersa en la investigación para elaborar una crema radioprotectora, con componentes extraídos de las abejas y las uvas. La bióloga es una mujer muy activa, a la que le apasiona su trabajo e insiste en la necesidad de que los jóvenes sean conscientes que “con mucho esfuerzo y dedicación a aquello que les gusta” pueden llegar muy lejos. Porque los proyectos, al igual que la radiación, no son cosas que podamos ver con los ojos. Nos hace falta una Alegría Montoro para darnos la fórmula secreta: esa que tiene la gente que tiene un triunfo bien merecido.

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