Los cultivos hidropónicos, que en el caso de Camposeven se dedican para los pimientos, “permiten un mejor control de las enfermedades, ya que la planta no va sobre suelo –lo que evita que cualquier patógeno la dañe- y recibe justo la cantidad de nutrientes que necesita”, explica Adolfo García, gerente de la cooperativa. Para el calentamiento de la planta, se instala una calefacción a ras de suelo que funciona con carburante, la principal razón de que ahora muchos agricultores decidan volver al cultivo tradicional. “El combustible ha subido –tanto el gas como el fuel oil y el propano- y ha encarecido de manera considerable este tipo de cultivos, que antes eran más económicos y ahora incluso resultan más caros”, aclara el gerente.
Camposeven se creó hace cuatro años. Actualmente produce unos 30 millones de kilos anualmente, exportando el 85 por ciento a Alemania, Suiza, Inglaterra, Francia y Holanda. El 25 por ciento de su producción es de pimientos, un 23 de sandías, un 10 por ciento bróculi y el resto otros productos hortofrutícolas. El 55 por ciento es producto convencional y el resto ecológico. La cooperativa está instalada en San Pedro del Pinatar, sus socios son de Pilar de la Horadada y la mayoría de sus cultivos se encuentran en terreno pilareño.
