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Columna de opinión
Solo es una opinión, Ud. perdone
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Por J. P. Enrique
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Valencia. La mejor paella y la mayor corrupción

01/02/2016
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Cuando uno cree que la corrupción está en el límite y no puede ser superada; cuando uno piensa que habiendo tanta gente encarcelada, los propensos a delinquir se darían por enterados y dejarían de meter la mano, resulta que después de un caso, aparece otro y luego otro… y otro. Y aquí están casi todos y todos están en el PP. (Entre despilfarro y mordidas hablan de la astronómica cifra de 4.000 MM en esta Comunidad).

Después de aquel caso tan gordo del Gürtell, y tantos otros a su alrededor con ramificaciones en la Comunidad Valenciana, vienen ahora los de Giesca, Acuamed y EMARSA.

La sabiduría popular ya decía que trincaban. La gente lo sabía sin pruebas, y los más allegados al poder lo sabían con pelos y señales. Lo sabían los políticos. Lo sabía la cúpula del PP en Madrid que hizo caso omiso de las denuncias. Lo sabían los empresarios, que entraban en su juego porque era la única forma de obtener contratos “¡qué más da! Se carga a la factura y santas pascuas”. Y a pesar de todo, aquí han seguido obteniendo mayoría de votos.

La Comunidad Valenciana era -decían los corruptos- ejemplo y envidia de otras Comunidades. Nombres como Rita Barberá, Rus (el que predicaba cortar la mano a los corruptos), Castedo, Gerardo Camps, Fabra, Francisco Camps, Blasco, Costa, Enrique Ortiz, David Serra, etc., etc. adormecían a la ciudadanía investidos de falso valencianismo al son de “Taratatachin, tachin, tachin… Valenciaaaaaaaaaaaaaa es la tierra de las flores”. Sus flores eran los fajos de billetes que encontraron apropiándose de las Cajas y creando multitud de empresas para saquear lo público que ya se sabe “funciona tan mal”.

De esos “emprendedores” que han estado aquí veinticuatro años, nacieron La Ciudad de la luz, Emarsa, Brugal, ONGs de ayuda al tercer mundo, el IVAM, La ciudad de las artes, Ciegasa,…

Apoyaron el arte comprando piezas pagadas 1.500 veces su precio de mercado. Construyeron una ruinosa ciudad del cine. De la ayuda al tercer mundo nació, con Blasco, el robo al tercer mundo. En la depuradora de EMARSA se incrementaron los olores y de ahí salieron fajos de billetes negros. En Ciegasa, dedicada, en teoría, a construir colegios, pensaron que era mejor dejar a los niños en barracones y se llevaron 1.100 MM. En Imelsa se dedicaron a hacer proyectos de futuro (un futuro que sonaba así: “deu mil, once mil, dotze mil…dos mil.lions de peles”). Ha habido más: Fitur, Mostra de Valencia, Copa de Vela, Canal9, Valmor, Nos, Recinto de Ferias y Formula 1 (el circuito urbano de 300 MM en pérdidas.)

Para que les miraran bien desde Madrid se dedicaron a hacer pistas de pádel que tanto le molaban a Aznar y a llenar estadios con caro césped artificial, siempre que quien lo colocara fuera la empresa Domenech Hermanos (que les aportaba el 10%). La afición estaba con ellos.

Rajoy en público le decía a Rus “Yo te quiero Alfonso ¡coño! Te quiero”. “Eres un ejemplo de buen gobierno -decía a Camps y a Carlos Fabra-”. A Rita le decía “eres la mejor”. Solo tuvo un instante de sinceridad el día que exclamó saliéndole del alma: “¡joder qué tropa!”

El puchero no lo abrieron desde Génova. Allí estaban con el Gürtell y Bárcenas. Obviaron las denuncias cuando ya era públicas. Tuvo que ser desde dentro, un alto funcionario arrepentido, Marcos Benavent. Tuvo que ser Izquierda Unida el partido que hurgase en la corrupción y pusiera los papeles en manos de la justicia. (Un dato para la reflexión: el PP ha seguido siendo el partido más votado e Izquierda Unida se ha quedado sin representación.)

No solo se creían impunes, realmente lo eran porque el electorado les ha seguido votando hasta el último minuto. “Las urnas -decía C. Fabra- me han absuelto.” Lamentablemente ha sido así y ellos, impunes, se reían y seguían trincando. Se reía Fabra. Se reía Rus. Se reía Camps. Se reía Rita. Con ellos se rieron Aznar y Rajoy. Más que eso: Se tapaban unos a otros y daban muestras de amor y de unidad, satisfechos con sus cuentas ocultas y sus vehículos de gama alta.

Está claro de cómo gobernaban: con populismo y robando para ellos y para el partido. Todo presuntamente ¡claro!, pero demasiado presuntamente. El “Taratatachin, tachin, tachin. Valenciaaaaaaaaaaaaa! ” era su lazo de amor con la tierra y con los votantes. Una tierra hundida por el desgobierno de una “trama criminal” según terminología recogida en el sumario.

A pesar de estar tan tocados por la corrupción, desde Madrid insisten ahora en una “gran coalición que dé estabilidad, con Rajoy de presidente por ser la lista más votada”. ¿Estabilidad dicen? La estabilidad no puede venir de la mano de quienes veían todo eso y callaban, por más que insistan Rajoy y el deslenguado “Stan Laurel”, Rafael Hernando, acusando de golpista a un ex jefe del Estado Mayor. Por más que apriete el ex ministro de la patada en la puerta. Por más que predique el amigo de Carlos Slim aburrido de cobrar en Gas Natural. Sería una estabilidad fraudulenta.

Que sigan justificándoles quienes quieran mirar a otros casos de corrupción. Su corrupción es la de un partido que tiene en Valencia 154 de los 353 imputados que tiene el PP en toda España. Que no sientan vergüenza de que Camps siga con un sueldo de 60.000 euros. Que sigan sin dar las gracias a Marcos Benavent y sin pedir perdón a Mónica Oltra, a Ángel Luna y a Izquierda Unida por tantos insultos y desprecios recibidos.

REFUGIADOS
Sigue la deshumanización. Sigue el egoísmo creciente. Aumenta la xenofobia. Y se olvidan que hemos sido nosotros quienes hemos provocado allí una guerra, el caos y el éxodo por espurios intereses económicos.

A los que huyen del horror, además de vallas, les ponemos pulseras identificativas y pintamos sus puertas y les robamos sus pertenencias de valor y su dinero. También hemos decidido poner fronteras en el espacio Sheguen y hacinarlos en guetos. Un día vendrá en que la historia denunciará todo esto tal como se ha hecho con el exterminio judío. Un día llegará en el que también nosotros o nuestros descendientes tendremos que huir de una Europa en guerra en busca de refugio como ya lo hicieron nuestros antepasados.

Un apunte final: quienes nos gobiernan ahora en Valencia, sensibles al drama humanitario, tienen contratado desde hace meses un barco para acoger a 1.100 inmigrantes en espacios públicos y en casas de valencianos solidarios. El gobierno de Madrid se niega a darles autorización.

ARENAL SOUND
Las leyes son una maraña muy útil para que Carlos Fabra se estuviera balanceando en ellas ocho años; se obligue a tener que instalar un teléfono en todos los ascensores o complicar la vida a quien quiere montarse una pequeño negocio para que gasten, en aseos especiales y en insonorizar el local, 40.000 euros adicionales.

Está bien que se proteja a los ciudadanos del ruido pero cargarse el Arenal por una denuncia hecha por un abogado listo defendiendo a cuatro vecinos es demasiado.

Un día de estos me levanto con ganas y acabaré (me tienen realmente harto) con los de la “despertá” fallera y de paso con las horribles charangas, tracas y petardos.

¿Por qué no hacen una enmienda en la ley del ruido diciendo: “excepto en eventos puntuales de menos de una semana que no se serán más de tres al año”? ¿Por qué no se les paga a los vecinos enfermos una semana de masajes en Montanejos? ¿Por qué no se hace un espacio para eventos en S. Gregori o en su entorno?

RADICALES Y EXTREMISTAS
Irán es un país de radicales y extremistas que va muy bien utilizarlo para asustar cuando interesa. Cuando Italia y Francia firman negocios con ellos, la cosa cambia. Cambia tanto que hasta se tapan obras de arte para no ofenderles.

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