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Por J. P. Enrique

Polémica de Safont y Granel sobre el Certamen de escultura de Burriana

19/02/2017
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El Certamen de escultura al aire libre, en su formato,  nació en Oropesa con la idea de poner arte moderno en las calles y a la vez servir como evento promocional con una inversión muy baja que nada tiene que ver con actos culturales cuya repercusión pocas veces alcanza el  nivel comarcal.

Burriana copió en 1988 la estructura del certamen oropesino siendo concejal de cultura Josep Palomero  y lo finiquitó tras su sexta edición en la que participaron 114 esculturas, 14 de las cuales de artistas extranjeros. La obra motivo de la actual polémica entre Safont y Granel es del artista Miquel Gozalbo, se titula Esfera VI y fue la ganadora en la segunda edición.

A pesar del indudable éxito de la iniciativa, es cierto que actividades como el Certamen de Escultura no generan votos (acabamos de ver aquí las feroces críticas con la muestra de coches destrozados) y esa es la razón fundamental que impide su consolidación en el tiempo como referente de una ciudad.

Está claro que al hombre de la calle le resulta más fácil rechazar una obra de arte    (a veces innovadora, a veces provocadora) que tratar de entenderla “¡vaya empastre! ¡Aixó tambe ho faria jo!” Es lo primero que le viene a la cabeza al vulgo ante un Picasso, un Kleen, un Miquel  Navarro o un Miró. Es lo mismo que pensaron los vecinos de Van Gogh a quienes el genio (que no vendió un solo cuadro en su vida) les regaló  alguna de sus obras.

La mejor respuesta ante el “eixe garabato també el faria jo” se la he escuchado a mi profesor de arte en la UNED  “Pues ja tardes, perque podries forrat-te. ¿No será que lo que tu saps fer es copiar i no innovar”.

Dicho esto, como coordinador que fui de esos certámenes al aire libre tanto en Burriana como en Oropesa, he de manifestar mi decepción ante la falta de sensibilidad de los políticos en general, demasiado prestos, tras un fervor inicial, a dejarse arrastrar por el primer comentario del primer insensato y pensando que  hay muy pocos votos que arañar y que es más fácil perderlos.

Ante esas reflexiones y contemplando el abandono de muchas obras escribí el 18-X-14 en este mismo blog un artículo titulado “El arte en malas manos: Navalcarnero, Oropesa, Burriana,…”.

Voy a centrarme en lo que aquí pasó.

El desvarío empezó en Burriana con la obra de Enric Pladevall  conocida popularmente como “la planxa”. Se quejó algún padre manifestando el temor de que su hijo, en una ciudad en donde hay aristas por todos los rincones, pudiera hacerse daño con alguna de la obra. La escultura desapareció de momento de donde estaba emplazada.

Lo mismo pasó con “la bola”. Safont aprovechó la colocación (precisamente ahí como si no hubiera otros sitios en toda la ciudad)  en la placeta de les Monges de la estatua de un cantaor  para deshacerse de ella. Una estatua que seguro tiene valor sentimental para muchos seguidores del “arte jondo” pero muy pocos valores artísticos. La figura, con simpatías aparte sobre el gran cantaor, bien podría ser un ninot de una falla o emplazarse, sin desmerecer, en una tumba.

En su día hablé con Safont y Calpe sobre esos temas. El primero me dijo que a él tampoco le gustaba el monumento al cantaor, pero que eso no iba decirlo públicamente. ¡Claro! La bola se quitó para no perder votos y el cantaor para ganarlos. También me dijo quien fue concejal de cultura, que las dos obras, la de Pladevall y la de Gozalbo, estaban restaurándolas y que  se volverían a instalar.

Lo que llamaban “restauración” no fue otra cosa que dejarlas tiradas en algún rincón para finalmente darles una chapucera mano de pintura. El proceso duró cuatro años. Quizá más. Finalmente las vi instaladas en dos rotondas.

A los pocos días de la formación del nuevo gobierno, hablé con Granel para decirle que era una barbaridad situar a “la plancha” en un espacio para el que no se diseñó en donde no encaja para nada. Le dije que “la bola” debía estar en su sitio. Que debía consultar con los autores y que Gozalbo estaba muy enfadado y quería denunciarlo. Le dije también que el cantaor podría estar en otro lugar. (Para hacerle memoria al concejal le recuerdo que también le hablé,  ese día, de una boca de un refugio de la guerra muy cerca de lo que es la sede de su partido). No sé si lo anotaría en su agenda, pero lo cierto es que nada se hizo ni se me ha requerido nunca para hablar de esos temas o para ponerle en contacto con el escultor.

Ahora, ante el fallo judicial que obliga al Ayuntamiento a pagar una sanción y la polémica desatada, no siento sino pena. La misma que me llevó a escribir “El arte en malas manos”. Si al menos la sentencia sirviera para que en el futuro se actúe de otro modo y se cataloguen las obras ganadoras de accésits manteniendo un contacto con sus autores para cualquier consulta que seguro agradecen y se cuidara  de las ahora instaladas, me daría por satisfecho. Me temo que no y me temo que la escultura de Enric Pladevall va a seguir en su absurda ubicación mientras no se decida  su autor  a denunciarlo y pasemos por el espectáculo de ver como se echan los trastos a la cabeza unos a otros. Lamentable.

 

EL EXTRAÑO CASO DE UN SEÑOR DE MURCIA

Un nuevo caso de corrupción afecta de nuevo al partido que arrastra un rosario de casos y que a pesar de todo sigue siendo la fuerza más votada, quizás por las mismas razones que Jesús Gil recibió tantos votos y no por aquello que repiten sus más fieles: “pues fíjate lo malos que serán todos los demás”.

 Toca ahora el turno al presidente de la Comunidad de Murcia Pedro Antonio Sánchez y el partido, repitiendo aquello de que “la corrupción es cosa del pasado y de que quien la hace la paga”, actúa como siempre y trata de obstruir a la justicia volviendo a los mangoneos y poniendo al Fiscal General del Estado en el papel de abogado defensor, algo que ya se repite demasiadas veces.

De nuevo dos fiscales valientes, Carmen María García y Teresa Gálvez han investigado al presidente murciano llegando a detectar claros indicios de delito que por absurdo imperativo legal han tenido que trasladar al Tribunal Supremo.

El TS se ha negado a investigar al presidente murciano y a su lado el ministro de Justicia ha desautorizado  a las fiscales. Además de todo eso el líder murciano ha recibido, antes que nadie, la información reservada del TS. Demasiada oscuridad. Demasiados movimientos extraños ¿no creen?

 

EL CASO NOOS EN VALENCIA: TODOS ERAN INOCENTES

En valencia la justicia no encuentra delito entre los investigados por el pago de 2 MM de euros a una trama vinculada a la Casa Real. En Valencia el partido de los investigados exige ahora que les pidan perdón quienes les han acusado. ¡Malgastan 2 MM de euros y no hay culpables! Por haber hecho lo mismo en Baleares sí los hay. En Valencia y en Madrid no.

La hermana del rey  se va de rositas. Le han aceptado facturas falsas y los jueces la han creído cuando ella dice que firmaba sin saber lo que firmaba. Caso cerrado. Con Botín se creó la doctrina Botín para exculparle. Ahora con Cristina acaban de inventarse la doctrina Cristina.

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