Dijous 23 de Novembre de 2017

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Por Cesar Llorca

El independentismo en Cataluña y el delito de sedición

26/10/2017
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El aislamiento, de la opción rupturista de la Unidad Territorial de España, es cada vez mayor acaudillado por Carles Puigdemont que se ha situado fuera de la ley en Cataluña.

Y ese fenómeno delictivo, que la mayoría de la sociedad catalana, millones de ciudadanos no comparte, han dejado de hecho al radicalismo separatista, “más solo que la una”.

Porque, no solo es en  Cataluña, sino “en toda Europa y el Mundo Mundial”, ya que no ha habido ni un solo gobierno de ningún país de este planeta   - a pesar de las pretensiones del Govern - que no hayan manifestado que esa crisis generada por la violación de las Leyes y normas democráticas, debe resolverse en el marco de la legalidad constitucional.

Las más de 1,300 empresas que han situado sus sedes sociales fuera de Cataluña, por la incertidumbre sobre la estabilidad política que se ha provocado con la violación de leyes y normas democráticas por las actuaciones del Govern y de sus aliados más radicalmente rupturistas con la Unidad territorial de España, son solo un dato dramático de la situación creada en Cataluña.

Y eso, solo ha sido la punta del iceberg del caos económico y político, que Puigdemont y sus secuaces de Junts x Si, la CUP y ERC han producido en el sector económico, con su “ilegal obsesión” de romper todo lo que se oponga a las violaciones de la Constitución en vigor, y de las decisiones judiciales que están practicándose por ello.

La CUP quiere la guerra en las calles, está llamando a la “desobediencia civil” y reclama la proclamación de la Independencia y la República catalana, ¡YA!, en cuanto antes.

Junts pel Sí, quiere declarar la Independencia el próximo viernes. Y desde Podemos, no faltan las críticas al Gobierno por las decisiones que en aplicación del artículo 155 de nuestra Constitución ha propuesto al Senado, para proceder a la recuperación institucional en Cataluña y que culminaría con la convocatoria de elecciones autonomices. Y ayer un diputado de esta formación separatista, llamo a los militantes de la Asamblea Nacional Catalana, para estar disponible para movilizarse intensamente otros días.

Y sobre todo Podemos que no da “Puntada sin el hilo de la súper-crítica al PSOE”, son realidades de lo que está sucediendo y que nos permite evaluar lo que puede suceder en estos días.

El próximo sábado, presumiblemente el Senado aprobará el conjunto de medidas adoptadas por el Gobierno con el respaldo del PSOE y de Ciudadanos, en aplicación del artículo 155 de la Constitución. Y tras su comunicación al Congreso de los Diputados y una vez proclamados en el BOE se procederá. “Al cese del President y sus Consejeros, en sus responsabilidades de Govern”.

Pero ¿A que están jugando, los actuales dirigentes del Govern de Cataluña?. Pues sinceramente a forzar con las provocaciones de sus comportamientos “Neo-nazis” para incrementar aún más, una situación “Dantesca” en lo económico y judicial, así como para la convivencia pacífica en Cataluña que ya es evidente en Cataluña.

Porque el Senado ha ofrecido a Puigdemont, la oportunidad que tiene para que en la Comisión de senadores o en el Pleno del Senado, pueda asistir para hacer sus alegaciones ante el trámite de la aplicación del artículo 155.

Yo personalmente, que sin ser jurista ni hombre de leyes, estoy convencido de que el President Carles Puigdemont no asistirá y declinara la oportunidad que se le ofrece. La última, para anular la “Proclamación de la Independencia y la República”.

Por ese convencimiento mío, hoy me ha sorprendido las diferencias que publicaba El País entre el PP y el PSOE, porque este último,  considera descartar la intervención de la autonomía, si Puigdemont convoca elecciones. Mientras que al Gobierno no le vale con que Puigdemont renuncie a declarar la independencia.

Entiendo los matices que hoy se han conocido, pero sinceramente, no creo que exista una base real, objetiva para estas expresiones.

Porque los comportamientos delictivos del President y Consejeros del Govern de la Generalitat y de otros, de persistir y no situarse en el marco de la legalidad, al ser tipificados, de “Delitos de Sedición”, van a encontrarse irremediablemente con la aplicación del Código Penal, que castiga con hasta 30 años, a quienes se alcen “violenta y públicamente contra la Constitución”.

Y no va a ser suficiente que Puigdemont y Cia, aunque de rodillas recen en la Sagrada Familia un rosario como penitencia por sus “Delitos cometidos”. Porque la decisión de la Generalitat de Cataluña de desoír, de manera reiterada y manifiesta, las resoluciones del Tribunal Constitucional que anularon el proceso soberanista y suspendía el referéndum de auto-determinación del 1 de octubre, y la ley de Transitoriedad, se están ya ventilando penalmente. Por el momento, por delitos de desobediencia, prevaricación y malversación de caudales públicos.

Y este tridente delictivo, entiendo que no se puede anular, ya que a ellos se sumaron otros delitos más graves, como la Sedición y la Rebelión.

El primero de estos delitos, la Sedición, está regulado en el artículo 544 y siguientes del Código Penal y castiga con penas de hasta 15 años de cárcel a quienes “Se alcen públicamente y tumultuariamente” para “Impedir por la fuerza o fuera de las vías legales, la aplicación de las Leyes” o para “impedir a cualquier autoridad, corporación oficial o funcionario público, el legítimo ejercicio de sus funciones o el cumplimiento de sus acuerdos , o de las resoluciones administrativas o judiciales”.

La pena típica de prisión, por este delito, de cuatro a ocho años, se puede aplicar a cualquier ciudadano que cometa este tipo de delito. Y en el caso de los líderes de la revuelta, la pena puede elevarse de ocho a quince años.

Y esos son, los riesgos que van a tener que enfrentarse aquellos gobernantes catalanes como Puigdemont y sus Concelleres de continuar la violación de la Constitución y las decisiones de los Tribunales de Justicia.

Yo ya he expresado en anteriores artículos, que el juego de palabras de Puigdemont en sustitución del ¡Si! ó ¡No! que se le reclamaba, era precisamente el resultado de la gran contradicción que ha creado el separatismo. Porque ahora, Puigdemont está entre el “Como salir airoso, sin que se le aplique el Código Penal  y al mismo tiempo quedar bien con sus aliados de la CUP, Junts pel Si, ERC.”  Y por supuesto, ambas cosas no van a no van a ser posible al mismo tiempo.

Para Puigdemont, parece que lo más importante para él, va a ser  reventar la sociedad catalana, sea como sea y de paso generar una mayor “Crisis en el Estado de Derecho” de nuestro país, y que el Gobierno se vea obligado a adoptar las medidas que reiteradamente anunció, junto a la petición de que se renunciara a continuar con las ilegalidades. El President, “Quiere ser víctima, quizá con la esperanza que lo eleven a los altares”.

Pero como dijo Hamlet: “Ser o no ser, ésa es la cuestión”. 

Y a mí me parece, que si van a ir las cosas por ahí, intuyo que Puigdemont, terminará como “Un político preso” que se lo está ganando a pulso. Y se lo dice quien fue “Un Preso político” – que no es lo mismo -, por luchar contra la Dictadura Franquista, y autor de estas reflexiones.

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